MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

ASÍ PENSAMOS… | ¿Qué persiguen los crímenes de guerra contra civiles rusos?

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En la madrugada del 22 de mayo de este año, varios drones enviados por el ejército ucraniano y guiados mediante satélites Starlink dejaron caer su carga explosiva sobre un dormitorio estudiantil perteneciente a un colegio pedagógico en Starobelks, en la República Popular de Lugansk, Rusia, lo que provocó la muerte de 21 estudiantes e hirió a otras decenas, todas adolescentes y jóvenes de entre 14 y 22 años. Se trata de uno de los ataques más recientes que Ucrania ha llevado a cabo premeditadamente contra civiles rusos, en este caso contra unas jovencitas que dormían. 

Los ataques de este tipo se han incrementado notablemente en territorio ruso. En el segundo trimestre de 2025 murieron 165 civiles rusos, víctimas de artefactos explosivos transportados en drones o colocados en calles, edificios o medios de transporte, donde se activan a control remoto o mediante sensores de movimiento o sonido. Transcurrido un año, en el segundo trimestre del 2026, la cifra casi se triplicó: murieron 422 personas, entre las que se encontraban 21 niños. No eran combatientes participando en alguna batalla, sino hombres, mujeres y niños desarmados, que se encontraban en sus casas, escuelas o trabajos o que se dirigían a realizar alguna actividad civil cotidiana. Sus muertes son imperdonables crímenes de guerra. 

Estos y otros datos y testimonios aportados por Rodión Miroshnik, enviado especial ruso para documentar los crímenes de guerra cometidos por Ucrania, muestran que incrementar el asesinato indiscriminado e inmisericorde de civiles rusos se ha convertido en una de las principales tácticas de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a través de su peón Zelensky. 

No es que esos ataques a civiles apenas hayan empezado este año. Desde el inicio de la operación militar especial en febrero de 2022 y hasta el 30 de junio de 2026, el número total de víctimas civiles rusas ha alcanzado las 30 mil 913. De las cuales 8 mil 434 fallecieron (mil 600 eran niños). Pero es evidente que Zelensky ha recibido la orden de incrementar las agresiones.

Veamos:  entre abril y junio de este año, el régimen de Kiev lanzó más de 55,000 municiones contra objetivos civiles en Rusia. En total, desde febrero de 2022 (año de inicio de la operación militar especial) hasta junio de 2026, se han usado contra Rusia al menos 462 mil unidades, incluyendo drones de diversos alcances, proyectiles de artillería, cohetes de sistemas de lanzamiento múltiple, minas de varios tipos y modificaciones que han herido, mutilado o causado la muerte de estudiantes, médicos, choferes, amas de casa, maestros, deportistas, artistas y muchas otras personas que no participaban en acciones militares.

“El mayor número de civiles muertos y heridos es resultado de la caza sistemática, deliberada y constante de los drones ucranianos contra el transporte civil. El ataque contra un autobús de pasajeros en Yenákievo (la República Popular de Donetsk) llevó a la muerte inmediata de ocho personas y al menos doce heridos. Es un ejemplo muy ilustrativo de las acciones terroristas deliberadas de Kiev. 

“A pesar de la prohibición categórica en el derecho internacional humanitario de considerar al personal médico, los centros sanitarios y el transporte sanitario como objetivos militares, las formaciones armadas de Kiev cometen estos ataques casi a diario”, dijo Miroshnik en una reciente rueda de prensa. 

Considerar a los civiles como objetivo legítimo para atacarlos da una muestra de la monstruosidad de quienes desde los centros de poder financiero, militar y mediático enquistados en Washington y otras metrópolis europeas están empeñados a toda costa en dominar el mundo, sin importarles la vida humana, la paz, el progreso y todos los principios de no agresión a otro país, regulados formalmente por el derecho internacional pero que en este caso no reciben ningún castigo y son ocultados o minimizados en los medios de comunicación occidentales.  

La operación militar especial rusa, iniciada en 2022 en territorio de Ucrania, fue la respuesta rusa a la paulatina instalación de bases militares de Estados Unidos y la OTAN en países cercanos o colindantes con territorio de Rusia, que es el país más grande del planeta, para conquistarlo y obtener los valiosísimos recursos naturales con que cuenta. En esa operación expansionista, sólo faltaba instalar bases militares en Ucrania, que podrían lanzar misiles que tardarían unos cuantos minutos en llegar a ciudades rusas, lo que llevó a Rusia a iniciar la operación militar especial, para impedir que la conquistaran. 

Desde entonces, han transcurrido cuatro años de guerra; por un lado, Rusia defendiendo su integridad territorial y su derecho a existir como país y a formar parte de un mundo multipolar; y por el otro, Estados Unidos y la OTAN, que suministran armas, dinero, entrenamiento e información de inteligencia al ejército de Ucrania y buscan a toda costa derrotar a Vladimir Putin y sus aliados. Y aunque las operaciones en el terreno de combate han favorecido a Rusia, eso no se ha traducido hasta ahora en un resultado definitivo y tampoco hay señales de que la OTAN esté dispuesta a aceptar una rendición de Ucrania, por lo que el conflicto amenaza con extenderse por meses o años e incluso escalarse aún más. 

En ese contexto, las crecientes agresiones a civiles y las incursiones masivas de drones de manufactura occidental en ciudades de Rusia, incluidas Moscú y San Petersburgo, buscan aterrorizar y desmoralizar masivamente a la población rusa, crear un sentimiento de indefensión y propiciar la irritación contra los gobernantes rusos por la prolongación de la guerra y no responder, como algunos proponen, de manera proporcional a las muertes de civiles en su territorio.

La respuesta rusa, aparte de no cesar sus acciones militares contra instalaciones militares estratégicas de Ucrania, ha sido la intensificación de sus actividades de información documentada sobre crímenes contra civiles rusos, la denuncia puntual de los crímenes ante organismos internacionales y la realización frecuente de foros internacionales donde solicitan solidaridad y apoyo para difundir los crímenes de occidente, como ocurrió en la videoconferencia internacional "Crímenes del régimen de Kiev: terror contra la población civil en la región de Jersón" celebrada en Viena, el10 de julio, en la que pude darme cuenta que Rusia no está sola y somos muchos los que desde todo el mundo deseamos que triunfe en esta lucha por defender su patria de las agresiones militares imperialistas y derrote los intentos de atemorizar, dividir y desmoralizar a su población.

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