Mientras la ciudad crece, decenas de familias siguen viviendo como si el tiempo no pasara. En los alrededores de Chetumal, colonias completas permanecen sin agua potable, drenaje, energía eléctrica, alumbrado público ni calles pavimentadas, una realidad que ya supera más de una década.
El crecimiento de estas zonas de marginación es producto de la crisis económica y de la falta de programas efectivos de vivienda.
Lamentablemente, la pobreza es algo tangible principalmente en las colonias populares; sin embargo, los más de trece asentamientos irregulares agudizan este problema.
El crecimiento de estas zonas de marginación es producto de la crisis económica y de la falta de programas efectivos de vivienda.
La carencia de servicios públicos en Chetumal es un problema que resienten las colonias populares o de la periferia de la ciudad, en donde por años han tenido carencias y lucen casi abandonadas, ante la incapacidad de las autoridades de cumplir con su responsabilidad.
De acuerdo con el gobierno municipal de Othón P. Blanco, son alrededor de 5 mil familias las que habitan estas colonias irregulares, que en su mayoría carecen de los servicios básicos de agua potable, energía eléctrica y pavimentación.
La mayoría de estas zonas están ubicadas al norte de la ciudad en las zonas de humedales y muchas de ellas cuentan hasta con 20 años de creadas, aunque las condiciones en que viven no han variado.

Daniel Argón, habitante de una de estas colonias, comentó que tiene un par de semanas de haberse mudado a la colonia que se ubica al final de la avenida Constituyentes, donde construyó una pequeña casa de madera después de pagar 10 mil pesos de enganche y tener un patrimonio para su familia; aunque para llegar a su vivienda tiene que adentrarse dos kilómetros, según él, es preferible porque con su trabajo de albañil no podría pagar la mensualidad de una casa céntrica.
En tanto, Juan Santoyo, vecino de la colonia El Edén, dice que en esta zona padecen de muchos problemas por la falta de servicios; sin embargo, asegura que comprar una casa de 600 mil pesos, como los que ofrece el gobierno federal, no está dentro de sus planes y menos con los gastos que tiene que hacer para sostener a su familia.
Sin embargo, la Secretaría de Desarrollo Territorial Urbano sustentable (Sedetus), hasta el momento, se justifica afirmando que no ha encontrado la forma de ayudar a las familias que habitan en estos asentamientos por su condición irregular y porque poco ha sido el interés de las mismas para resolver el problema.
Dos de los asentamientos incluso se ubican en los alrededores del basurero municipal, lo que representa un peligro de salud para las familias. Hasta hace cuatro años, sólo se habían quedado vigentes cinco asentamientos irregulares; hoy ya son trece, algunos de estos están surgiendo detrás de la zona de humedales en el noreste de la ciudad.
En las colonias irregulares se asienta el 10 % de la población de la capital, siendo "El Edén" uno de los que mayor número de familias alberga con mil 300 pobladores.

Para la dirección general de obras públicas desarrollo urbano y ecología del ayuntamiento, a pesar del grave problema social que generan las invasiones, el municipio no tiene un orden en cuanto a su crecimiento. Para la dependencia municipal, "la proliferación de estas zonas marginadas las autoridades se han visto en la necesidad de trabajar en el proceso de regularización, algo que hasta ahorita no se ha logrado por la dificultad legal que presenta la venta de los lotes", afirman.
Pero esto no siempre tiene que ser de esta manera, pues dentro de estas colonias figuran las colonias antorchistas que, si bien aún no consolidan su regularización, lo cierto es que tienen un gran avance a comparación de muchas otras colonias de Chetumal que tienen incluso el doble de años de fundación y que cuentan con pocos o con ningún servicio.
Por esta razón, el Movimiento Antorchista en Quintana Roo sigue trabajando en colonias donde padecen múltiples problemas de rezago de infraestructura, porque es posible resolver sus demandas principales, siempre y cuando la población esté unida y organizada, pues bien se sabe que los recursos están y que pueden ser aplicados.
Sólo falta la exigencia de la misma ciudadanía porque con la excusa de que las colonias son irregulares el presupuesto no se aplica allí, pero tampoco se aplica en donde se debería. Es necesario luchar para que esos recursos se canalicen a donde haga falta obra y servicios básicos.
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