MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

ENTREVISTA | Hacernos de los destinos de nuestro país II/II

image
  • Jassón Celis Córdova propone organizar a todos los sectores explotados para transformar el modelo económico actual

Antonio, con sus manos que el fuego ha endurecido

echa una paletada de carbón,

y como la luz sólo nace del hombre,

siempre tras el carbón echa un trozo de sus ojos,

y aquellos claros ojos azules, como flores,

en torrentes de cables por la ciudad navegan

en tabernas, teatros, de preferencia sobre la mesa del hogar,

se encienden en alegres luces.

Balada de los ojos del fogonero

Jiri Wolker

El doctor Brasil Acosta Peña nos dejó los números: 33 millones de mexicanos en la informalidad, 24 millones en condiciones críticas de empleo, jornadas que aún muerden las cuarenta y ocho horas semanales.

Pero México no es una isla; si ampliamos el lente al resto de América Latina, el paisaje se parece más de lo que quisiéramos admitir.

Las demandas de los trabajadores del mundo seguirán siendo vigentes mientras en esta sociedad la lógica que prive sea la lógica de la máxima ganancia.

La tasa de personas sin contrato laboral en la región ronda el 47 % —casi 150 millones de trabajadores sin protección social—, según el Observatorio Trabajo Digno, en el primer semestre de 2025. 

México, con su 54 %, está por encima de ese promedio, pero lejos de los picos de Perú, Bolivia o Ecuador, donde superan el 70 %. La pobreza laboral mexicana (32 % en el último trimestre de 2025) es baja en comparación regional —donde se mueve entre el 35 % y 40 %—, pero eso no consuela a los 44 millones que siguen sin cubrir la canasta básica.

Hay un dato que sí duele en exclusiva: México lidera las horas trabajadoras en la OCDE, con 2 mil 308 horas anuales, mientras el salario promedio apenas roza los 20 mil dólares al año. Alemania, por poner un ejemplo incómodo, trabaja mil 294 horas y gana 94 mil dólares.

Este es el telón de fondo mientras Estados Unidos intensifica sus embates. Aranceles selectivos, discursos de reindustrialización agresiva, presiones explícitas sobre los gobiernos latinoamericanos que no se pliegan a sus intereses.

La pregunta ya no es si habrá impacto, sino cómo tendría que responder una clase trabajadora históricamente marginada.

Por eso, para esta segunda parte, Jassón Celis Córdova, líder nacional de la Comisión Estudiantil del Movimiento Antorchista, nos comparte su diagnóstico sobre la desventaja histórica de México —el PRI y Morena como gran acaparador de los sindicatos, la charrificación como herencia—, un pasado importante de conocer. 

Su propuesta —organizar a todos los explotados, no por gremio sino por clase—, es, cuando menos, una hoja de ruta en tiempos tan azarosos.

¿Por qué son vigentes las demandas del 1 de mayo?

Las demandas de los trabajadores del mundo seguirán siendo vigentes mientras que en esta sociedad la lógica que prive sea la lógica de la máxima ganancia. Desde que cayó el socialismo en 1991, la desigualdad se ha incrementado de manera increíble, y esto tiene una explicación: que las empresas —las grandes acumuladoras, acaparadoras de la riqueza—, ahora han invadido los mercados de todo el mundo, a todas las sociedades, a todos los países, y mientras tanto, han ido explotando y explotando cada vez más, en todas las latitudes y a todos los niveles de profundidad, todos los recursos de nuestro planeta. En primer lugar al recurso humano, al recurso de los trabajadores, y les han extraído una increíble cantidad de plusvalía que ahora concentran en sus manos.

Y eso ha hecho que ante la debilidad de las ideologías que durante el siglo XX a los trabajadores los llamaron a organizar, los llamaron a construir partidos políticos de trabajadores, después de que el sistema hizo una profunda campaña de desprestigio, los trabajadores del mundo han estado totalmente indefensos ante esa lógica. Es decir, por un lado las grandes empresas han acumulado cantidades increíbles de riqueza y, por el otro lado, han distribuido la pobreza de forma nunca antes vista entre todos los trabajadores del mundo.

Dada esa lógica al día de hoy, no hay razón para que las demandas de los trabajadores dejen de estar vigentes; por el contrario, las demandas de los trabajadores están hoy quizá más vigentes que nunca, porque como es inevitable que los recursos de nuestro país se terminen —se terminan las tierras por invadir, se terminan los ríos por contaminar, se terminan las minas por explotar, se terminan los bosques por talar, a todo nivel—, eso ha hecho que entonces el capitalismo haya encontrado medidas mucho más duras para seguir extrayendo riqueza de los trabajadores y de los recursos del planeta.

¿Y cuál es el recurso que les queda? La guerra, la guerra sin freno, la guerra loca que se promueve a todos niveles en todos los continentes para que las grandes empresas sigan acumulando y acumulando a un nivel que a ellos les satisfaga. Y entonces tienen que fabricar armas, tienen que destruir ciudades para volverlas a reconstruir, tienen que hacer que se pierdan empleos para después poder darlos más baratos. Y entonces eso hace que no haya duda de que los trabajadores tienen que seguir luchando por sus derechos y por una vida digna.

Si hoy a cualquiera, a cualquier ciudadano de cualquier país lo midiéramos en términos del nivel de vida que tiene en 2026 con el nivel de vida que tenía en los años 90, no hay duda de que los trabajadores hoy viven peor, viven más explotados, con mayores deficiencias en todos los sistemas: de salud, de transporte público, de educación, etcétera.

Y eso obviamente hace que los trabajadores deban seguir luchando por tener una vida digna. A este mundo, en esta vida que es la única que tenemos, hay que hacerla disfrutable y vivible para todos, y ese camino no es otro más que el de la lucha de los trabajadores organizados.

¿Cuál es el llamado a la clase trabajadora mexicana y latinoamericana?

La clase obrera, la clase trabajadora de México, tiene una desventaja histórica con respecto a las clases trabajadoras del resto de América Latina, y es que durante todo el siglo XX —que es la etapa de formación y de desarrollo de la clase trabajadora—, en los países latinoamericanos hubo momentos en que los gobiernos fueron atroces. 

Fueron víctimas (esos pueblos) de dictaduras militares, los trabajadores adquirieron una conciencia firme, más o menos presente en Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil, y todos esos pueblos, todas esas clases trabajadoras, se han organizado en uniones sindicales, en aglomeraciones de trabajadores, en partidos políticos que son más o menos representantes de los intereses de las clases explotadas.

Y ese no es el caso de México. El caso de México es un caso atípico, porque el PRI, como era el partido absolutamente dominante después de la revolución, sabía que no le convenía tener una clase trabajadora que se opusiera al régimen que se estaba estableciendo, y el PRI fue el gran acaparador de todas las instituciones sociales que existen.

Eso qué quiere decir: que el PRI gobierno, el PRI Estado, incorporó a su estructura a los sindicatos y a las organizaciones de los trabajadores, de forma que los trabajadores mexicanos nunca fueron propiamente opuestos al régimen, sino más bien fueron un brazo del régimen a través de la CNC, a través de la CTM y de todas las organizaciones de trabajadores que han existido y de los sindicatos.

Es decir, el proceso de charrificación de la organización popular, la organización de los trabajadores, siempre fue parte del régimen.

Ahora que cae el régimen del PRI y lo sustituye un régimen de otro color, pero que se parece mucho al régimen priista que ha absorbido todas las instituciones hacia sus estructuras, pues los trabajadores siguen en las mismas condiciones y peor, porque ahora viven peor.

Entonces, ¿qué le puede decir a la clase trabajadora mexicana, a la de Latinoamérica?

Lo que debemos hacer es seguir el ejemplo de esos trabajadores organizados y de todos los trabajadores organizados del mundo, de todos los países donde funcionen los sindicatos y las organizaciones de los trabajadores como un arma de lucha contra las injusticias del sistema y de los gobiernos en concreto, y eso es lo que quiere hacer Antorcha.

Antorcha no es una organización que quiera agrupar a los trabajadores por el área de trabajo a la que se dediquen o por el área de la vida social en la que se desempeñen; quiere organizar a todos los explotados del país. 

Llámense maestros, llámense comerciantes, llámense transportistas, llámense amas de casa, llámense por supuesto los obreros de las fábricas, campesinos y a todos. ¿Para qué? Pues para hacer una organización social con una base popular firme, que sea en serio un núcleo de organización que se finque, que se sostenga en la clase trabajadora educada y organizada, para construir un movimiento social que a través de la vía que se le presente oportuna en el momento en que esto sea posible, hacernos de los destinos de nuestro país para beneficio de las clases más desprotegidas, que es de lo que estamos tan necesitados el día de hoy.

NOTICIAS RELACIONADAS

0 Comentarios:

Dejar un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

TRABAJOS ESPECIALES

Ver más

FOTO DEL DÍA