MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Tecomatlán unido

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El símbolo del antorchismo nacional es Tecomatlán: su cuna, su origen, su ejemplo, su modelo de trabajo colectivo, su ideal de lucha, sus escuelas, sus comunidades, su gobierno del pueblo y para el pueblo, sus instalaciones deportivas, sus instalaciones culturales, su magnífico teatro Aquiles Córdova Morán, el arco de entrada, la monumental Feria de Tecomatlán y muchas otras maravillas que se pueden ver y conocer en este municipio. Por eso, es motivo de orgullo para quienes hemos decidido entregar la vida para construir una sociedad más justa para los demás -particularmente para los más desfavorecidos de esta patria, los más pobres- tener a Tecomatlán como un modelo a pequeña escala de lo que nuestra organización quiere para el futuro de México y de nuestra patria.

El creador del antorchismo, líder natural, estudiado, experimentado, consecuente y firme en la consecución de un proyecto tan noble y justo, a más de 52 años de haber fundado el Movimiento Antorchista, no cesa en su preocupación por educar y organizar a los mexicanos y a los tecomatecos. Para muestra, basta señalar que el pasado domingo 25 de octubre acudió a la feria de la comunidad de Tezoquipan, Tecomatlán, evento que se aprovechó para inaugurar una calle recién construida por la autoridad municipal antorchista en dicha localidad.

En ese marco, pronunció un discurso elocuente y profundo que llama a la unidad de todos los tecomatecos para defender lo que hemos logrado con tantos años de lucha, esfuerzo, disciplina, entrega y dedicación. Advirtió que no debemos dejar a Tecomatlán en manos de intereses oscuros y egoístas; que ninguna opción en México -ni las que presumen estar preocupadas por la gente, pero en realidad abusan de ella, ni las que presumen de no ser corruptas y hoy se muestran como tales- puede sacar adelante a Tecomatlán. Sólo el pueblo unido y organizado puede hacerlo, nadie más.

Por eso, comparto con ustedes el discurso del ingeniero Aquiles Córdova Morán como una prueba fehaciente de su capacidad para educarnos y llamarnos a la unidad para avanzar en Tecomatlán:

“Ninguna autoridad antorchista -dijo el ingeniero Aquiles Córdova Morán- está para servirse del pueblo. Todas las autoridades que hay en los pueblos y en la cabecera están para atender la problemática de las comunidades. Por eso, todas merecen nuestro respeto; todas merecen que las escuchemos cuando hablan y, si lo que dicen no es muy objetable, que lo aceptemos y lo ejecutemos tal como nuestras autoridades lo señalan.

"Evidentemente, si son representantes del pueblo, no creo que estén ahí para perjudicar a nadie. A veces se equivocarán, como todos los seres humanos, pero no porque quieran hacerle daño a alguien. Por eso se deben hacer las obras, como ya lo remarcaba el presidente Avelino.

"La tendencia debe ser a unirnos, no a separarnos. Porque esto es como los chivos en el monte: agrupados, aunque no corneen, se defienden del coyote tan sólo por el movimiento del grupo; en cambio, dispersos en el monte, son presa fácil de los lobos.

"Los hombres somos gregarios por naturaleza. Si no vivimos en sociedad, nos morimos. El hombre solo no puede vivir.

"El ser humano es aquel cuyas crías son las más débiles de todo el reino animal, y esa es la prueba y la razón fundamental de porqué, si no está en sociedad, perece. Estar organizados en sociedad es un derecho de todos, porque es como el derecho a la vida.

La única fuerza capaz de defender a los pueblos frente a la adversidad y la arbitrariedad es la fuerza del pueblo unido, educado y organizado.

"Entonces, es un error de muchos que se dan de políticos, que se dan de instruidos, que se dan de ‘morenos’, el venir a tratar de dispersar a los pueblos. La unidad que con tanto trabajo venimos consiguiendo los antorchistas no la hemos logrado con saliva. Nuestros pueblos no se deben ver como enemigos, no deben competir, no se deben retar unos a otros ni desafiarse por cualquier motivo.

"Nuestros pueblos se tienen que ver como hermanos. Quicayán es Tecomatlán, aunque no quiera. San Miguel es Tecomatlán, aunque no quiera. Olomatlán es Tecomatlán, aunque no quiera. Cuando Tecomatlán y sus pueblos subalternos se pelearon, perdimos casi la mitad del municipio; ahí estaba Ilamacingo, ahí estaba Chiltepec, ahí estaba Progreso, que se fueron de Tecomatlán. Y Olomatlán, sé que -movido por malas cabezas- anda diciendo que se va a separar de Tecomatlán. ¿A dónde van? ¿A poco creen que en otro lado los van a tratar igual? Nosotros necesitamos ser muchos en Tecomatlán. ¿Para qué? Pues para resolver mejor las demandas de la gente.

"El mundo va dando vueltas; el mundo, no México, el mundo. Estados Unidos ya no respeta la ley internacional; amenaza como un matón de barrio, como un borracho en la calle. Amenaza a Cuba, amenazó a Venezuela, secuestró al presidente de Venezuela, atacó a los iraníes y está dándole cuerda a los ucranianos para que maten a los rusos. Ya no hay ley internacional; lo que antes se respetaba, hoy ya no se respeta. La soberanía de las naciones, su integridad, su derecho a ser libres y autónomas lo están tirando por los suelos, están trapeando con el derecho internacional.

"Se está imponiendo la ley del más fuerte. Los hombres presumíamos hace poco de que somos racionales, de que nuestras relaciones se rigen por la inteligencia, por la lógica, por el razonamiento humano, libre y transparente. Pero ahora vemos que no era cierto.

"¿Qué vamos a hacer los pueblos, sobre todo si nos dividimos cada vez más? ¿A dónde vamos con eso? Nos estamos suicidando, porque en vez de buscar la unidad buscamos la división. Por cualquier nimiedad ya nos estamos peleando unos con otros.

"Hay que evitar eso. Antorcha llama a todos a la unidad. ¿Por qué? Porque si viene el lobo, la única manera que tenemos los corderos de defendernos es unidos y con un garrote en la mano. Y por lo tanto sabemos que, ante la arbitrariedad de unos cuantos ricachos del mundo, la única fuerza que los puede parar en seco es la fuerza del pueblo organizado. Eso sí: educado y organizado para que sepa cómo golpear al enemigo, dónde golpearlo y cuándo golpearlo.

"Sólo el pueblo puede derrotar a los imperialistas que hacen uso de la fuerza. Sólo los pueblos, pero unidos y organizados. Es la hora de los pueblos. ¡Ahora más que nunca es la hora de los pueblos!”.

Efectivamente, es la hora de los pueblos, y Tecomatlán tiene que seguir siendo gobernado por el pueblo. Por eso, defendámoslo; no traicionemos al progreso, no traicionemos a nuestras propias familias ni a quienes dieron su sangre para tener lo que hoy tenemos. Cerremos filas, fomentemos la unidad férrea y sólida, para que nada ni nadie -ningún partido, persona o grupo, por poderoso que parezca- nos disperse.

¡Viva la unidad del pueblo de Tecomatlán! ¡Viva el progreso de Tecomatlán!

 

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