MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

ENTREVISTA | Si yo no hubiera conocido a Antorcha

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• Daniela Vázquez relata cómo inició su formación artística dentro del Movimiento Antorchista y llegó al ballet profesional


Artista de los descamisados,

tus pies descalzos sobre la tierra dura,

tus brazos que levantan el arado en la llanura,

tus ojos que soñaron más allá del horizonte de nopales.

Tus zapatillas tocan otro suelo,

el del arte que no se doblega,

y tu cuerpo, fogonero del arte,

aviva una luz que alumbra

a los que detrás de ti vienen.


¿Cuántos niños en México nunca han visto una función de danza? El 66 %. ¿Cuántos nunca han pisado un teatro? El 67 %. ¿Cuántos mexicanos de 12 años o más realizaron alguna actividad artística o cultural? Sólo el 5.2 %.

Estos números, extraídos de informes de la Secretaría de Cultura y del Inegi, dibujan un país donde el arte es un lujo, donde la pobreza, además de arrebatar el acceso a la salud o la educación, arranca también la posibilidad de soñar con usar una zapatilla de punta.

Si yo no hubiera llegado a las escuelas de Antorcha, realmente no hubiera encontrado esta oportunidad de formarme como especialista en la técnica clásica.

Daniela Vázquez Valentín nació en Zapotitlán Tablas, Guerrero. Hoy, a sus 26 años, es bailarina del Instituto de Artes Macuil Xóchitl y miembro del Ballet Nacional del Movimiento Antorchista. En agosto de 2026 viajará a Cuba, becada por el Ballet Nacional de Cuba, para especializarse en técnica clásica durante doce días. Esto fue lo que contó.

¿Cómo fue tu llegada al arte y al movimiento?

Yo, desde la niñez, no estuve muy enfocada al arte, porque en la comunidad no se conocía mucho algún proyecto artístico o algún cuadro folclórico que pudiéramos practicar. Cuando yo cumplo doce años es que me voy a Tecomatlán, a las escuelas de la organización, y es ahí donde empiezo a integrarme a los clubes culturales, a los talleres que nos ofrecían por las tardes. 

Me sentí muy afín a lo que era la danza folclórica. Me inscribo en el CBTa No. 110 y es entonces cuando tengo la oportunidad de formar parte del Ballet Estatal de Puebla para los concursos de folclor internacional que ellos hacen.

A partir de eso empiezo a conocer al Ballet Nacional, que es el proyecto más grande que tiene la organización, hablando dancísticamente. Y nace en mí la necesidad de pertenecer a estos grupos. Cuando termino el nivel medio superior, llego al Instituto de Artes Macuil Xóchitl y me integro a los Grupos Culturales Nacionales de Antorcha, donde me empiezo a desarrollar como bailarina folclórica y clásica.

¿Qué papel ha jugado Antorcha en tu formación?

Un papel fundamental, porque hay comunidades en donde hasta la fecha no existe —a pesar de que el arte sale de la entraña del pueblo— algún lugar donde ellos puedan ver el arte o saber que lo pueden practicar.

Yo creo que el Movimiento Antorchista acierta mucho cuando le apuesta a la cultura, cuando le apuesta al arte, al folclor y, en este caso, a formar gente, a especializar gente que va a tener las capacidades de regresar a esos lugares lejanos en donde no tienen la posibilidad de acceder al arte.

Entonces, en ese sentido, yo le agradezco mucho al Movimiento Antorchista, porque en lo personal, si yo no hubiera llegado a las escuelas de Antorcha, si yo no hubiera conocido su proyecto cultural, realmente no hubiera encontrado esta oportunidad de formarme como especialista en la técnica clásica.

¿Qué significa para ti esta oportunidad de ir a Cuba, cuáles son tus expectativas?

Yo realmente creo que son muy altas. La técnica clásica de la escuela cubana es una de las mejores y más completas a la hora de formar bailarines, y la maestra Mercedes Beltrán nos lo expresaba; incluso ella nos decía que a esta técnica la llamaron ellos en su momento “el milagro cubano”, porque de aquella isla de la que nadie esperaba mucho y que hasta la fecha siguen denigrando, salieron grandes bailarines, grandes promotores del ballet, como Alicia Alonso y Fernando Alonso, que fueron los principales para construir sobre todo la escuela de ballet.

¿Qué sientes por representar a los Grupos Culturales de Antorcha en este intercambio?

Representa mucho, porque es buscar abrir nuevas puertas para el Ballet Nacional de Antorcha y buscar relaciones sobre todo con el Ballet Nacional de Cuba.

La maestra estaba interesada en ver nuestro trabajo, entonces ahora que nosotros vamos en representación, sentimos ese peso sobre nuestros hombros, esa tarea fundamental que nos encomienda tanto la organización como nuestros maestros y nuestros compañeros de irlos a representar, de ser la carta de presentación ante un país nuevo, un país hermano, un país al que admiramos también y que ojalá nosotros podamos cumplir con todas las expectativas.

Ojalá podamos hacer relaciones para que haya intercambios de alumnos, de maestros; nosotros nos sentimos muy contentos de que con esta labor podamos aportar para la formación de nuestros compañeros que vienen detrás de nosotros, de nuestros alumnos, de todo lo que abarcan tanto al Instituto de Artes Macuil Xóchitl como los Grupos Culturales Nacionales.

¿Qué mensaje les darías a los niños que sueñan con ser artistas y viven en comunidades como la tuya?

Yo desearía que a todas las comunidades pudiera llegar el Movimiento Antorchista. Actualmente —y hablo por el estado de Guerrero, que es del lugar de donde soy— hay muchas comunidades en donde en estos momentos están siendo restringidos, están siendo encerrados en casas por los grupos de narcotraficantes y que no tienen la oportunidad, por más que quisieran, de acercarse al arte.

Entonces, mi primer pensamiento es que el Movimiento Antorchista llegara a esos lugares. Claro que eso, con quererlo, con soñarlo, no pasa. Uno también tiene que esforzarse y yo les diría a los niños que no renuncien a lo que ellos quisieran, que se den la oportunidad de dejar algo atrás, que saben que no encontrarán ahí lo que ellos quisieran, que si se atreven a soñar, también se atrevan a hacerlo realidad, que salgan, que busquen nuevas oportunidades y que en esos lugares se van a encontrar nuevas cosas con las que pueden formarse, con las que pueden terminar de crecer en el ámbito que ellos quieran: artístico, cultural, deportivo, lo que ellos quieran.

Y decirles también que en el Movimiento Antorchista todo eso existe: la cultura, el deporte; existe un lugar incluso para estudiantes dedicados a las letras, a los números, a lo que ellos quieran, lo pueden alcanzar en Antorcha.

Mientras el 67 % de jóvenes nunca ha pisado un teatro y el 43 % nunca ha visitado un museo, Daniela, de la mano de Antorcha, desafió el destino que la sociedad le asigna a todos los jóvenes de municipios humildes. Ahora se prepara para volar a Cuba, porque hace 53 años, una organización decidió que el arte también es una forma de lucha y apostó por su masificación.

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