• El conflicto sindical expone fallas del sistema de salud y exige la unión ciudadana ante la crisis
Todos somos testigos de la lucha que están emprendiendo los trabajadores y pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de las opiniones que ha despertado entre los actores, que podemos agrupar en tres para resumir. Primero, los responsables de la institución, el titular es Zoé Robledo Aburto, y en general el Gobierno de la República y la misma presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Segundo, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), Rafael Olivos Hernández. Y tercero, los mismos trabajadores y los pensionados del IMSS.
A estos los ponemos separados de sus supuestos representantes, es decir de “su” sindicato, porque el desarrollo de los acontecimientos los hizo, en los hechos, ponerse separados. Debemos entender los detalles de esta lucha.
También en apretado resumen, estos fueron los hechos: el 11 de septiembre el SNTSS celebró su LXV Congreso Nacional Ordinario. Tomaron, entre otros acuerdos, la propuesta del incremento salarial y los términos para la revisión salarial 2026, acordando pedir un 8.5 %.

Las bases rechazaron un aumento salarial inicial del 2.9 % pactado “en lo oscurito” por la dirigencia, considerándolo insuficiente frente a la inflación y las carencias en los hospitales.
Esto dio origen al Movimiento en Defensa de la Salud, Seguridad Social y Democracia Sindical, cuyas demandas vigentes incluyen aumentos salariales dignos del 10 %, abasto de insumos médicos y la democratización de su propio sindicato.
Entregaron un pliego petitorio a la presidenta Claudia Sheinbaum con los siguientes puntos:
Aumento salarial del 10 %.
Dotación de material, equipo y personal para mejorar la atención médica.
Régimen de jubilaciones y pensiones para todos los trabajadores.
No a las Afore.
Aumento en el presupuesto para la salud de al menos el 7 % del PIB.
Modificaciones de la ley del Seguro Social que garantice su viabilidad financiera.
Eliminar la ley mordaza que reprime el derecho de la libre expresión de los trabajadores.
Destitución del secretario general del SNTSS, Rafael Olivos Hernández, y de su comité.
Y convocaron a movilizaciones. El 13 de octubre realizaron una marcha pacífica de 7 mil manifestantes desde el Centro Médico Nacional Siglo XXI hasta Paseo de la Reforma.
La protesta se extendió a unas 20 ciudades con miles de empleados sindicalizados.
La presidenta no respondió a la petición de aumento salarial, ni a la de destitución del secretario general; no son asunto suyo. Y a la queja por desabasto de personal, medicamentos y equipo, propuso hacer un recorrido por los hospitales y clínicas para escuchar directamente al personal.
Le llamaron “Programa Escucha Activa Piso por Piso”, aplicado en 277 hospitales y clínicas del instituto.

En el último corte oficial se reportan miles de quejas de falta de personal, medicamentos e instrumentos, y el uso de prácticas de simulación de estas carencias, en perjuicio de los derechohabientes más que del personal.
El 14 de octubre el sindicato realiza la consulta salarial y los trabajadores rechazaron la oferta de 6.8 % global.
Pero, tras volver a la mesa de negociación, la dirigencia sindical de Rafael Olivos y el IMSS pactaron el 8 % global, asegurando que “no se convocará a una nueva consulta a la base ni a un congreso nacional extraordinario, al considerar que el nuevo porcentaje mejora lo aprobado previamente” y “la revisión salarial 2026 está superada”.
Rafael Olivos aseguró que, “tras la aprobación del aumento salarial por parte del consejo técnico, ayer mismo se firmaron los convenios con el instituto para dar por concluida la revisión salarial. Con ello, ya no existe posibilidad de modificar el acuerdo”.
La presidenta celebró el pacto de aumento salarial y lo calificó de “acuerdo democrático”.
Pero los trabajadores, o, como dicen tanto los del sindicato como el gobierno de Sheinbaum, una parte de los trabajadores sigue rechazando el acuerdo, lo desconocen y siguen convocando a movilizaciones.
Esto es demostración incontestable de que el camino es la lucha y de que los que se quedan agachados están destinados a sufrir abusos y vejaciones.
La próxima marcha nacional está convocada para el viernes 30 de octubre en la Ciudad de México y diversos estados, y están convocando a una “asamblea constituyente” el sábado 31 de octubre, para definir la organización de las bases.
Desconocemos en qué terminará esta lucha legítima de los trabajadores, pero ya desde ahorita podemos destacar varias lecciones importantes que todos los trabajadores de México, no sólo los del sector salud sino todos, y de manera especial mis compañeros antorchistas, debemos distinguir y aprender para esta misma lucha y las que se vengan adelante.
Todos sabemos, porque lo hemos sentido en nuestras carnes, que los trabajadores del IMSS tienen la razón, la medicina pública en México siempre ha sido terrible. No tanto por la calidad en la preparación o conocimientos ni su vocación de nuestros galenos, sino por el protocolo, la burocracia y la corrupción que dejan a los mexicanos en el desamparo ante la falta de atención y de todo: personal insuficiente, medicamentos e instrumentos médicos.
Y sabemos que esto se ha agravado, y mucho, con la llegada de la mal llamada “Cuarta Transformación”, de manera que se ha vuelto blanco de mofas y motivo de coraje la monumental mentira de que la salud en México ya es mejor que la de Dinamarca.
Que sean los trabajadores de la salud quienes enarbolen esta demanda debe motivarnos a todos a apoyarlos, impulsarlos a seguir adelante hasta triunfar, y movilizarnos a su lado, porque es una demanda nacional del pueblo humilde. Debería despertar una coalición nacional de todos los sectores en apoyo a los trabajadores del IMSS.

Ni hablar de su demanda de aumento salarial, que merece nuestro apoyo incondicional.
Respecto a la famosa democracia sindical, nosotros no les vamos a responder que no es asunto nuestro, sino de ellos, cosa que es cierta y define la autonomía de los trabajadores, decimos que tienen la razón y que deben seguir adelante.
Nos ponen el ejemplo pues son valientes y decididos, como debemos ser todos los trabajadores mexicanos. Esto también responde a la afirmación de Rafael Olivos sobre la irreversibilidad del acuerdo ya firmado; eso lo deciden los trabajadores, con, sin, y hasta en contra del sindicato.
La maniobra se vendrá abajo si los trabajadores persisten en su lucha.
Aunque la lucha no fuera más allá, ya es una lección de vida, pues si no se hubiesen movilizado, si no hubiesen luchado, se habrían quedado con el miserable aumento del 2.9 % que ya había pactado “su” sindicato con la institución.

Esto es demostración incontestable de que el camino es la lucha y de que los que se quedan agachados están destinados a sufrir abusos y vejaciones.
El programa de revisión que implementa la presidenta y la directiva del IMSS “piso por piso” es otra burla que se debe desenmascarar.
La 4T lleva ocho años en el poder, llegó inmediatamente a desmantelar el sistema de salud que estaba mal y lo dejó mucho peor, se gastaron en sus obras emblemáticas el Fondo para Enfermedades Catastróficas, destruyeron el Seguro Popular, y siguen dando tumbos con la salud y la vida de los mexicanos.
Claro, a ellos no les preocupa pues se atienden con médicos particulares. Y ahora nos dicen que “no sabíamos”, que van a “revisar cómo está en realidad, directamente con los trabajadores”.
No les dolió el alma al declarar la salud mexicana mejor que la de Dinamarca, y ahora dicen que “no sabíamos”. ¿Quién le puede creer a semejantes farsantes que van a recopilar información certera y a tomar medidas para corregir?
A otro hueso con ese perro.
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