A las 2:00 de la mañana del 3 de enero de 2026, 150 aeronaves con soldados de élite de los Estados Unidos de América entraron al territorio de Venezuela de manera ilegal, bombardearon varias zonas de la capital, asesinaron a más de 100 civiles y a más de 30 elementos del cuerpo de seguridad presidencial.
El objetivo, llevarse ilegalmente, y violando todas las normas del derecho internacional, al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y a su esposa, Cilia Adela Flores, a Estados Unidos, en donde ahora están presos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Todo fue autorizado por el presidente Trump y por el grupo de empresarios que dirigen a Estados Unidos.
El secuestro ilegal del presidente de Venezuela por parte del Ejército de Estados Unidos y el juicio contra él en Nueva York le facilitará al Gobierno gringo apropiarse del oro negro venezolano.
En la prensa y en las redes sociales mucha gente está inconforme con las acciones del gobierno de Estados Unidos y las condena, pero muchos otros las aplauden y buscan “argumentos” en la irracionalidad para defenderlas.
Esos “analistas” que exaltan el “american dream” promovido en la publicidad por los gringos, que condenan sin argumentos válidos al presidente Nicolás Maduro y que —como la ignorante y sumisa a los intereses del imperio María Corina Machado— le aplauden como focas al presidente gringo, “olvidan” que ese mismo Donald Trump y su gobierno le proporciona armas de fuego a Israel para invadir a Palestina y perpetrar un genocidio.

Asimismo, “olvidan” lo que hizo Estados Unidos en la destrucción de Siria, lo que hizo en Irak, en Afganistán y en varios países a los que ha sometido por las armas porque necesita mercados para vender sus productos, mano de obra barata y petróleo y recursos naturales.
El Gobierno de Estados Unidos —que es la máscara de los empresarios más rapaces, violentos y explotadores del mundo— juzgó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, durante muchos años a través de la prensa mundial, lo acusó de todo lo que quiso y lo puso en la mira pública no por ser un delincuente, sino porque es un revolucionario chavista que ha logrado unir y educar al pueblo venezolano para la defensa de sus intereses económicos, políticos y naturales, como el petróleo.

Venezuela es el país que tiene las mayores reservas petroleras del mundo, que se estiman en 303 mil millones de barriles de crudo. Tiene más petróleo que Arabia Saudita, que ocupa el segundo puesto con unos 267 mil millones de barriles, que Irán con 208 mil, que Irak con 145 mil y que los Emiratos Árabes Unidos con 113 mil millones de barriles de petróleo.
El secuestro ilegal del presidente de Venezuela por parte del Ejército de Estados Unidos y el juicio contra él en Nueva York le facilitará al gobierno gringo apropiarse del oro negro venezolano.

El mismo día del secuestro del presidente Maduro, el Movimiento Antorchista Nacional difundió su postura: “Antorcha condena el ataque armado contra Venezuela y la detención ilegal del presidente Nicolás Maduro y su esposa. Protestamos, no sólo en defensa de Venezuela, sino de toda América Latina y de nuestra patria, México, en primer lugar. Vemos en la agresión que hoy sufre el pueblo venezolano un peligroso precedente que podría replicarse en otros países de la región que no se plieguen a las exigencias estadounidenses”.
No aplaudamos las acciones del Gobierno y empresarios de Estados Unidos contra los pueblos de América Latina, porque los próximos podemos ser nosotros, los mexicanos.
Estudiemos el problema que hoy retrata al mundo y llamemos a la gente a luchar por un mundo mejor, en el que los países puedan ser verdaderamente soberanos, libres para decidir sus destinos y, desde luego, en el que se acabe la pobreza de la mayoría de la población trabajadora, que son la carne de cañón de la que se nutre el sistema capitalista.
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