• Conagua omitió invertir el presupuesto para prevención y blindaje ante desastres naturales en zonas vulnerables
El tema se ha abordado tantas veces que empezamos a normalizar los miles de millones de pesos destinados para obras como muros de contención y alcantarillados. El desazolve de cauces, drenes pluviales y tablestacado acaban siendo promesas vacuas que nadie se preocupa por cumplir.
Mientras Tláloc aún nos tenga paciencia y no mande un nuevo huracán como hace seis años, podremos seguir tolerando tamaña omisión. Se permite así que las autoridades volteen para otro lado cuando se les cuestiona sobre el destino de los recursos.
De acuerdo con Tabasco Hoy del 20 de septiembre del presente año, el 22 de abril, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) anunció una inversión. Destinaría más de 455 millones de pesos para reducir riesgos de inundación en la entidad.
Incluso especificó el tipo de obras que realizaría en este 2026 y su ubicación: dos punto 84 kilómetros de protecciones marginales en ríos y 49.4 kilómetros de desazolve de cauces.

La dependencia enumeró intervenciones en los ríos Grijalva, Mezcalapa, La Sierra, Usumacinta y Pichucalco. En Gaviotas Sur, Centro, construiría 412 metros de muro de concreto armado y 60 metros con tablestacado sobre la margen derecha del Grijalva.
En Astapa, Jalapa, proyectó ocho espigones nuevos, rehabilitación de dos más, 140 metros de bordo y 460 metros de muro. Programó obras en Jahuacapa, Chablé, Andrés Quintana Roo, el río Teapa, La Sierra y la escotadura El Censo, pero nada se ejecutó.
A solicitud de la empresa noticiosa, se dice haber recibido un informe de la Conagua en el que se lee lo siguiente. “En cuanto al ejercicio 2026, se comunica que a la fecha no se han ejecutado obras a través del Proyecto Hidrológico para Proteger a la Población de Inundaciones y Aprovechar Mejor el Agua (Prohtab)”.
Ante esta situación, y ante la actitud indolente de esta dependencia cuyo nombre parece una broma de mal gusto, surge la duda de qué pasará con los miles de habitantes afectados. Nos referimos a quienes tienen sus hogares ubicados en zonas de riesgo, en las márgenes de los ríos o en las laderas de los cerros.

Esto incluye a quienes viven en las zonas serranas de Tacotalpa, de Teapa y Huimanguillo. O, sin ir más lejos, a los que están ubicados en colonias como Gaviotas y Astapa.
Los datos más conservadores hablan de cifras superiores a las 34 mil almas en riesgo de sufrir las consecuencias de un deslave o inundaciones. Las corrientes de agua salen de su cauce arrastrando consigo animales domésticos, muebles y hasta ganado mayor en algunos casos.
Pero nada de esto parece quitar el sueño a quienes tienen a su cargo la realización de obras que ellos mismos han catalogado como necesarias y urgentes. Llegan al grado de postergar su ejecución para un futuro indefinido.
Sin embargo, cada vez que sucede alguna desgracia por el incumplimiento de lo proyectado, son los primeros que se rasgan las vestiduras. Fingen lamentar algo que estuvo en sus manos prever y remediar.
Los datos más conservadores hablan de cifras superiores a las 34 mil almas en riesgo de sufrir las consecuencias de un deslave o inundaciones.
A pesar de que esta actitud puede ser la regla en el comportamiento de los funcionarios públicos, lo verdaderamente preocupante y peligroso es otra cosa. Quienes vivimos en carne propia el peligro de ser afectados por los fenómenos naturales descritos adoptamos una actitud pasiva ante la negligencia gubernamental.
Pues, con nuestra actitud permisiva, no hacemos más que fomentar ese tipo de conductas en quienes manejan los recursos públicos. Los destinan para objetivos totalmente distintos a los que fueron etiquetados.
No se trata de exagerar ni mucho ni poco, sino sólo describir tal cual lo que está sucediendo desde hace ya varios años. Recordemos que, de acuerdo con Novedades de Tabasco del 11 de diciembre de 2024, se anunció un monto estimado de 4 mil 385 millones 599 mil pesos para el ejercicio fiscal del 2025.

Finalmente, la inversión fue modificada quedando en 244 millones 913 mil pesos. De esta cantidad, no se sabe con exactitud si se ejerció en su totalidad o no.
Y si nos vamos más atrás en el tiempo, cuando menos desde el 2014 se manejó la idea de que, en mayo de ese año, países como Alemania y Francia apoyarían a la Conagua. Realizarían una “reforma hídrica” con la donación de 200 millones de euros.
Al mismo tiempo, el gobierno del estado anunciaba su deseo de “ejecutar el Plan Hídrico Integral de Tabasco para reducir al mínimo las inundaciones catastróficas en Villahermosa”. Pero todo ha quedado hasta la fecha en una lista de buenos deseos.
Ante tal situación, todo parece indicar que la mayoría de los afectados por estos fenómenos meteorológicos nos conformamos con poco. Esperamos que después del desastre, si sobrevivimos, el gobierno estatal o federal nos envíe un mensaje de solidaridad.

Este mensaje viene acompañado, en el mejor de los casos, de unos cuantos electrodomésticos para que nos olvidemos de nuestras tragedias. Así continuamos con nuestra vida resignados a nuestra suerte.
Pero, como puede verse, esta actitud reproduce año con año la misma conducta gubernamental. Por lo tanto, si queremos que un día se cumplan realmente las obras comprometidas y reduzcamos el riesgo de vivir en zozobra permanente, debemos comenzar por cambiar de actitud nosotros mismos.
Hace ya mucho tiempo que nuestra organización nos viene haciendo el llamado a construir un partido emanado del pueblo. Un partido que se proponga seriamente tomar el poder y vele por los intereses de las clases trabajadoras. De lo contrario, cada nuevo ciclo veremos repetirse la misma historia.
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