A escasas horas de que concluya la administración municipal la percepción de la población capitalina sobre el gobierno del alcalde, Eleazar García Sánchez, es de una política gubernamental alejada del progreso de los pachuqueños, que los resultados que presenta en nada mejoran las condiciones de vida de los habitantes de esta ciudad; y coincido con ellos.
La pobreza y la inseguridad son temas pendientes de la administración saliente. Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señalan que, pese a su calidad de capital, en Pachuca habita un total de 267,862 personas, de las cuales sólo el 5.6 por ciento no es pobre, el resto, es vulnerable por carencias sociales (32.2%), por ingresos (29.9%), padecen pobreza moderada (29%), y pobreza extrema (3.3%); imagine usted mi preocupación, apreciable lector: de cada 100 pachuqueños, 94 tiene carencias o vive en pobreza.
Como lo hace la mayoría de los contendientes demagogos, mientras el actual edil era candidato a la presidencia municipal, manifestó "interés por trabajar con todos los sectores de la sociedad, basando su plan de desarrollo en la gente y procurar el bienestar de los más necesitados". Hoy, a cuatro años, siete meses y diecisiete días de distancia, en los hechos, la realidad que se padece es muy diferente. No se puede hablar de progreso cuando la capital del estado alberga tan alto número de personas en pobreza y la "gris" administración de García Sánchez no contribuyó en mejorar la situación.
Por el contrario, en el actuar del munícipe destaca el derroche del erario público en caprichos y obras de relumbrón. En todas ellas no se escatimó en gastos para su ejecución y en publicidad para darlos a conocer. No, destinar inversión millonaria en mejorar la imagen urbana de la ciudad no es un delito, pero sí resulta un atentado en contra de la población aplicar tal recurso en dicho rubro, cuando barrios y colonias carecen de servicios como agua potable y drenaje, , cuando no hay Clínicas de Salud suficientes, o que carecen del equipamiento necesario para su funcionamiento; cuando no hay alumbrado público y las calles están en pésimas condiciones.
En un municipio en donde la exigencia general es educación, seguridad, salud y obras de infraestructura básica, cacarear dichas obras como la solución que requieren los capitalinos para mejorar las condiciones en las que viven no solamente es malo, sino evidencia la falta de rumbo de la administración municipal, la falta de visión, y el desconocimiento de la situación que impera en el municipio.
Afortunadamente, miles de personas hemos decidido actuar, miles de voces hemos manifestado nuestro repudio hacia la indolencia e incompetencia del peor munícipe que ha gobernado Pachuca. El pasado jueves 25 de agosto, mientras se rendía el último informe de actividades, amas de casa, obreros, colonos y estudiantes se manifestaron en las calles de esta ciudad para decir: "basta, ya no más mentiras", "exigimos que se apliquen los recursos municipales en obras y servicios para todos", "en esta ciudad no hay progreso; no hay obras ni servicios".
Los retos para la nueva administración no son pocos ni sencillos de lograr, los funcionarios habrán de dar una lucha incesante para cumplir la palabra empeñada sobre procurar el desarrollo de la gente pobre y revertir la situación en la que viven miles de familias pachuqueñas. En ese sentido, y como siempre lo hemos hecho siempre, Antorcha Campesina coadyuvará con la gestión ante diversas instituciones y diversos órdenes de gobierno, pero en caso de no encontrar hechos concretos en beneficio de los capitalinos, también seremos los primeros en exigir que se garanticen y respeten los derechos de miles de pobres de Pachuca.
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