Ser optimista en estos días respecto a la suerte de la sociedad michoacana podría sonar a cosa de locos: tiene tantos problemas de pobreza; tan bajos niveles educativos y culturales; tantos crímenes, inseguridad y desamparo económico; tanta destrucción de la naturaleza; tanto vandalismo y uso irresponsable de los derechos constitucionales; tantos abusos y agresiones gubernamentales u omisiones casi criminales y violaciones a las leyes por parte de funcionarios venales de todos los niveles, que parecería insano pensar que esto puede componerse. Pues los antorchistas estamos relocos.
Nuestro Michoacán, hoy día, tiene todos los ingredientes que padecen los pueblos en los que se implanta la política instrumentada a nivel mundial por el imperialismo para sembrar el caos y desestabilizarlos. En las triunfantes agresiones imperiales a pueblos como Argentina, Brasil y Paraguay, como acertadamente analiza el semanario buzos de la noticia, no hay duda de que fueron precedidas por esas condiciones y son las mismas que están ocurriendo en Venezuela. Nuestras condiciones se parecen peligrosamente a esas, y ello nos obliga a estar muy atentos y ser muy reflexivos al actuar políticamente. La política científica nos probará si estamos equivocados o si el uso malévolo de la "Teoría del Caos" es ya una realidad en territorio michoacano también, si ya es un campo de aplicación de una guerra para sembrar la desesperanza que derrote al pueblo.
La estrategia imperialista en el mundo actual para promover la guerra, la invasión y el negocio de la destrucción, consiste, a la par de otros factores, también en debilitar por todos los medios posibles la cohesión social de los pueblos que pretenden progresar independientemente; con sus poderosísimos medios de comunicación azuza la insatisfacción social hasta que llega a niveles irracionales con respecto a sus sistemas nacionales de gobierno; pretende que en la conciencia colectiva comience a fracturarse la confianza como pueblo, aprovechando tanto la ineficacia de las clases dominantes nacionales para justificarse racionalmente como la ignorancia y falta de educación política de los pueblos. Aspira a lograr que nuestra percepción de los fenómenos sociales se vuelva incongruente entre lo que se cree y la realidad, que es así percibida como un caos sin solución aparente: la incertidumbre total, apoderada de nuestras mentes. La anarquía de la producción de nuestro capitalismo mexicano, abiertamente neoliberal y totalmente controlado por el capital mundial, reflejada, pues, en la conciencia de los mexicanos, pudriendo su autoestima; pueblo desplomado en su miseria destinado a padecer la miseria de sí mismo: así nos quieren. Este lodazal es el único medio posible de sobrevivencia del capitalismo mundial, no tiene otra forma, por eso lo fomenta, sin ningún tipo de consideración, ni el crimen mismo, es el mundo bestial con que sueñan los grandes monstruos capitalistas. El mercado salvaje cree que es el único que puede salir victorioso del caos así fomentado. Lamentablemente la ciencia social demuestra que su afán de ganancia lo conduce a la perdición y, si lo dejamos, también a la del género humano.
Ante todo ello ¿en qué consiste nuestra locura? En creer que otro mundo es posible, y mejor aún, en construirlo desde ya, sin esperar más. Con modestos, pero sinceros esfuerzos, Antorcha Construye Michoacán es un proyecto que involucra fundamentalmente a los más pobres y desamparados michoacanos en la consecución de obras que tienen un impacto social importante, es un proyecto en cuyo proceso aprenden a vencer su propia timidez y a darse cuenta de su grandeza como herederos de un pueblo con una historia llena de proezas; a tener confianza en sí mismos y como colectivo capaz de transformar positivamente su pobre realidad. Por ello, en medio de tantas desgracias e incertidumbres, somos optimistas porque comprobamos una y otra vez que es posible hacerlo.

Lograr la construcción definitiva -después de ser dos veces defraudados por desvergonzados funcionarios y empresarios- de una pista de tartán única en Morelia, da certidumbre y confianza a quienes la impulsaron. Continuar la construcción de un gran auditorio –en la unidad deportiva Wenceslao Victoria Soto, también en Morelia- luego de que unos pillos, con la sospechosa entrega de recursos por adelantado por funcionarios municipales, huyeron con los recursos gestionados por la Organización de los pobres, da certidumbre y autoestima a quienes lucharon por hacerlo realidad. Sobreponerse a las golpizas por porros coludidos con complacientes policías, a las amenazas de funcionarios de la Secretaría de Educación de Michoacán y a sus golpes mediáticos, durar siete meses en plantón dando clases en la plaza Ocampo, un año en una bodega y ahora iniciar la construcción de un complejo de edificios para albergar el Centro Escolar "Maestro Aquiles Córdova Morán", que tendrá la mayor inversión educativa pública de las últimas décadas en la región -50 millones de pesos-, da certidumbre y fortaleza espiritual a quienes lograron tal proeza. Así se repiten muchas historias menores a nivel estatal, pero grandes a nivel local, en la que nuestro proyecto genera certidumbre y confianza social.
Y todavía más. Nuestro proyecto también se manifiesta de otras maneras. Vea si no. Lograr, como sin duda será, por undécima ocasión la realización -en la mencionada unidad deportiva construida por este proyecto- del Torneo Nacional de Basquetbol del Movimiento Antorchista, que congregará del 23 al 25 de este septiembre a cientos de deportistas procedentes de toda la república, dará certidumbre y seguridad personal y colectiva de que se pueden organizar grandes eventos, y brindará posibilidades de éxito a jóvenes que carecen de foros para competir y medir sus capacidades. Y finalmente, organizar la presentación en Morelia de la mejor orquesta sinfónica del país, la del Estado de México, dirigida por Enrique Bátiz, el próximo domingo 25 de septiembre en el Teatro Morelos, del Centro de Convenciones de Morelia, también da certidumbre y contribuye a generar el ambiente cultural que tanta falta nos hace. Si bien lo piensa usted, el mejor producto de este proyecto es la construcción de una conciencia diferente, de individuos mejores, de ciudadanos comprometidos con su estado y su país, con los más pobres, es decir, de michoacanos que venzan el caos: ¡una locura, pues!
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