MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La “ética profesional” de TV Azteca

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• La empresa emitió acusaciones hechas por seis profesores contra Antorcha sin investigar

El pasado jueves 6 de agosto, el programa A Quien Corresponda, de TV Azteca, difundió un seudorreportaje en el que alrededor de seis maestros acusaron al Movimiento Antorchista de haberlos despedido y de supuestamente “controlar” las escuelas de Chimalhuacán. 

El Movimiento Antorchista no tiene facultades para despedir maestros; las contrataciones y asignaciones de plazas corresponden a las autoridades educativas.

Hasta aquí, podría parecer una denuncia ciudadana más. El problema es que TV Azteca decidió llevar estas acusaciones a la opinión pública sin hacer algo elemental en cualquier ejercicio periodístico: investigar y escuchar a la otra parte para contrastar información.

Los maestros tienen todo el derecho de acudir a un medio de comunicación y expresar sus inconformidades, pero una denuncia no se convierte automáticamente en verdad porque aparezca en televisión. 

Si se acusa a una organización de despedir trabajadores, lo mínimo es investigar quién tiene legalmente la facultad de contratar y despedir maestros. Y en este caso la respuesta es clara: el Movimiento Antorchista no tiene esas facultades. 

Las contrataciones y asignaciones de plazas corresponden a las autoridades educativas. Lo que Antorcha ha hecho históricamente es gestionar mejores condiciones laborales e infraestructura educativa, organizando a padres de familia, alumnos y maestros para exigir al gobierno escuelas dignas y empleos con mejores condiciones.

Por eso también resulta necesario aclarar que estos profesores no fueron despedidos por Antorcha. Lo que ocurrió, de acuerdo con la información que conocemos, es que tenían un contrato temporal que llegó a su término y posteriormente no fueron recontratados por la autoridad correspondiente. 

Es decir, una cosa es un despido y otra muy distinta la conclusión de un contrato temporal sin renovación. Pero TV Azteca decidió difundir la información sin verificarla. Así está la ética profesional de la televisora.

Lo más contradictorio es que TV Azteca sí sabe cómo encontrar a quienes quiere entrevistar. El pasado 23 de julio, alrededor de 200 personas, en representación de miles de mexiquenses, acudimos a las instalaciones de la televisora en la Ciudad de México para denunciar problemas que afectan directamente a comunidades del Estado de México: falta de pavimentación, inseguridad, necesidades de obra pública, infraestructura para escuelas y centros de salud, entre otras demandas. 

Un reportero salió a atendernos, pero nuestra denuncia no recibió la misma atención ni fue llevada a la opinión pública. En cambio, seis maestros presentan una acusación contra Antorcha y rápidamente aparece un reportero para recoger su versión.

También se afirma que Antorcha utiliza a estudiantes para realizar marchas y manifestaciones durante horarios de clase en Chimalhuacán. Pero nuevamente parece que nadie se tomó la molestia de investigar. 

Chimalhuacán ha sido precisamente, durante los últimos años, uno de los municipios donde el Movimiento Antorchista menos movilizaciones ha realizado, menos ha luchado y pocos pronunciamientos ha emitido; y si los ha hecho, se pueden contar con los dedos de una mano. No porque carezca de fuerza, sino porque se ha actuado con prudencia y respeto hacia el gobierno municipal, para que no se argumente que no se le deja “trabajar”. 

El desastre social que hoy existe en Chimalhuacán es obra del gobierno local, pues no ha tenido oposición alguna en los cinco años que lleva. Sin embargo, TV Azteca lo difunde como si fuera real.

Lo preocupante, entonces, no es que TV Azteca escuche a los maestros. Lo preocupante es que escuche una sola versión y la convierta en verdad pública sin permitir que la organización señalada responda. 

Nadie pide que TV Azteca esté de acuerdo con Antorcha ni que defienda a la organización. Se exige que haga su trabajo: investigar, contrastar y presentar las diferentes versiones de un suceso, además de que nosotros fuimos a la televisora y no fuimos escuchados.

Tampoco podemos ignorar el contexto. TV Azteca pertenece a Grupo Salinas, cuyo propietario, Ricardo Salinas Pliego, ha asumido una posición política cada vez más abierta y en 2025 dejó incluso la posibilidad de participar en la contienda presidencial de 2030 (El Universal, 26 de agosto, 2025).

De ahí que sea preocupante la forma en que se maneja la información, la cual se convierte en un ataque contra la organización popular no sólo en Chimalhuacán, sino de millones de mexicanos que están organizados en nuestro movimiento en todo el país. 

De ahí que como gente organizada debemos responder, debemos denunciar y protestar por estos hechos, porque sin ser gobierno ya muestran el filo de sus garras, ¿cómo será si llegaran a gobernar?

Y si para que se escuche la voz de miles de ciudadanos tenemos que volver a las calles y llegar nuevamente hasta las instalaciones de TV Azteca, lo haremos, gustosos y dispuestos. Porque cuando la organización esté en peligro o sufra un ataque, nuestra respuesta debe ser más organización, unidad y lucha permanente. Estamos listos.

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