El pasado domingo fallecieron en un accidente automovilístico dos personas estadounidenses. Después se supo que dichas personas eran agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.
La noticia desató un debate público, pues la presencia de agentes estadounidenses en suelo mexicano sin autorización del gobierno federal significaría una violación de la soberanía nacional.
La CIA es una herramienta de la contrainsurgencia imperialista que incluso ha utilizado a presidentes como Díaz Ordaz o Luis Echeverría como agentes.
Para los mexicanos, más allá del ruido mediático, es importante saber qué es la CIA, por qué debe interesarnos que se encuentren en nuestro país y qué papel ha tenido esta agencia en América Latina, región a la que pertenece nuestro país y comparte el rasgo de dominados.
La CIA se fundó en 1947, en el marco de la Guerra Fría, para contrarrestar la creciente influencia soviética en el mundo.
La URSS, tras derrotar al nazismo, se convirtió en una alternativa para los pobres del mundo, lo que, a ojos de Estados Unidos, significaba un peligro para el estilo de vida americano. Por lo tanto, buscaron todas las formas posibles para contrarrestar esa influencia.
En América Latina, la participación de la CIA se ha caracterizado por los golpes de Estado y el apoyo a las dictaduras militares. Uno de los proyectos más sanguinarios que ideó —con apoyo de las dictaduras regionales— fue la "Operación Cóndor" (1975), pero desde mucho antes la agencia ya tenía presencia en la zona.

De acuerdo con Stella Calloni, autora del libro Operación Cóndor: pacto criminal, "por lo menos 400 mil latinoamericanos fueron víctimas de una política de Estado terrorista"; es decir, de la política exterior de Washington.
De acuerdo con Calloni, "Cóndor fue un pacto criminal que se puso en marcha cuando se contó con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur y en América Latina. Estados Unidos proporcionó inspiración, financiamiento y asistencia técnica a la represión y plantó las semillas de la operación Cóndor. La CIA promovió una mayor coordinación entre los servicios de inteligencia en la región".
Las formas de operación de la CIA van desde respaldar golpes de Estado —como el caso de Salvador Allende en Chile— hasta apoyar dictaduras militares.
En los años sesenta, la CIA participó en el golpe liderado por Sukarno en Indonesia, que dejó más de un millón de muertos y más de 200 mil prisioneros. La historia sangrienta de la CIA en el mundo es mucho más extensa, pero este no es el lugar para exponerla; no obstante, recomiendo el libro de Stella Calloni antes mencionado.
Que la CIA esté en nuestro país debe preocuparnos pues es una herramienta de la contrainsurgencia imperialista, que incluso ha utilizado a presidentes como Díaz Ordaz o Luis Echeverría como agentes.

El incidente también revela que hay cierto sector de la clase política mexicana que está dispuesta a abrirle las puertas a las agencias de espionaje extranjeras; en el caso de Chihuahua, no sólo la CIA sino el FBI tiene relación con el gobierno estatal.
Hoy, con la Doctrina de Seguridad Nacional, el imperialismo maneja el discurso de la lucha contra las drogas, pero ese sólo es un pretexto para inmiscuirse en asuntos internos, espiar a organizaciones de izquierda y desmantelarlas. No olvidemos el papel de la CIA en apoyo a los contras de Nicaragua, apoyándolos con recursos salidos del narcotráfico.
La presencia de estadounidenses es cosa seria y debemos tenerla en cuenta. La experiencia de América Latina debe servirnos, pues de lo contrario, podemos pasar por la misma pesadilla del Cono Sur y Centroamérica.
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