MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Ixtapaluca inicia 2026 con violencia desbordada

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  • Vecinos y autoridades comunitarias describen fallas de prevención, alumbrado deficiente y patrullaje insuficiente 

Ixtapaluca, Edomex. La primera semana de 2026 dejó una estela de miedo en Ixtapaluca, Estado de México. Entre el 4 y el 10 de enero, una serie de homicidios dolosos y asaltos reiterados colocaron nuevamente al municipio en el centro de la preocupación ciudadana por la inseguridad. 

Los hechos, ocurridos en colonias distintas y en un lapso muy corto, reavivaron los reclamos vecinales por la ausencia de una estrategia efectiva de seguridad pública y por la limitada capacidad de respuesta del gobierno municipal frente a la delincuencia.

Durante esos días se documentó el asesinato de un comerciante en la colonia Guadalupana, así como un doble homicidio en la colonia 6 de Junio, donde dos hombres, uno de ellos menor de edad, fueron acribillados mientras circulaban en motocicleta, y el homicidio de un peatón en un tianguis de Los Héroes Ixtapaluca.

A ello se sumó un ataque armado en la colonia Jiménez Cantú, donde un hombre fue asesinado cuando viajaba en su camioneta, además de un homicidio frente a la unidad habitacional Palmas 1 y otro más reportado en la comunidad de Tlapacoya, conocido únicamente por publicaciones en redes sociales y sin información oficial detallada hasta el momento, además de tres masculinos hallados en los límites de Chicoloapan e Ixtapaluca, cada uno con un tiro de gracia.

La secuencia de ataques con armas de fuego en puntos distintos del municipio, en cuestión de días, reforzó entre los habitantes la percepción de que la violencia dejó de ser un hecho aislado para convertirse en una constante.

Vecinos señalan que, además de los homicidios, los asaltos siguen siendo cotidianos en calles, transporte público y espacios comunes, lo que ha hecho que salir de noche o transitar por zonas poco iluminadas se perciba como una actividad de alto riesgo, especialmente en colonias populares y unidades habitacionales.

Guillermo Esteban Martínez, delegado de la colonia 6 de Junio, afirmó que los hechos recientes no son excepcionales, ya que desde finales de 2025 se habían registrado situaciones similares en la comunidad.

De acuerdo con su testimonio, ante ese panorama se intensificaron denuncias y solicitudes de mayor presencia policiaca, sin que, hasta ahora, el presidente de Ixtapaluca, Felipe Arvizu, haya atendido de manera efectiva esta demanda.

Asimismo, señaló que la capacidad operativa de la Policía municipal es mínima, pues sólo se cuenta con una patrulla para atender al menos quince colonias, lo que vuelve prácticamente imposible responder con rapidez a los llamados de auxilio y, en algunos casos, deriva en que ninguna unidad acuda cuando se reporta una emergencia.

A esta problemática se suman factores estructurales que los propios vecinos consideran detonantes de la delincuencia, como la falta de alumbrado público, calles en penumbra y parques abandonados que se han convertido en focos de inseguridad.

Estas condiciones, aseguran, han sido denunciadas de manera reiterada ante las autoridades municipales sin que se reflejen acciones concretas o soluciones visibles en el territorio.

El repunte de violencia ocurre pese a que en agosto de 2025 se llevó a cabo una movilización ciudadana conocida como la Marcha por la Paz, cuyo objetivo fue exigir acciones reales para disminuir los índices delictivos en el municipio.

Aunque después de esa protesta se percibió un periodo de relativa calma y una mayor presencia de la policía estatal, los asaltos continuaron y no se presentó públicamente un plan municipal integral que incluyera medidas preventivas, operativas y de evaluación permanente.

Los datos oficiales permiten dimensionar el contexto en el que se inserta esta nueva ola de violencia. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cuya información municipal más reciente llega hasta noviembre de 2025, ha mostrado en reportes previos una presión persistente en delitos de alto impacto.

En enero de 2025, por ejemplo, se registraron quince homicidios en Ixtapaluca, cifra que fue presentada como un incremento respecto al mismo mes del año anterior, lo que indica que la tendencia ya venía en ascenso antes del inicio de 2026.

A nivel nacional, las encuestas de percepción ayudan a explicar por qué el temor social se mantiene incluso cuando algunas cifras oficiales pueden variar.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi reportó que en septiembre de 2025 el 63 % de la población adulta consideró inseguro vivir en su ciudad, mientras que la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública estimó que en 2024 el 29 % de los hogares tuvo al menos una víctima del delito. Estos datos retratan una incidencia social extendida que rebasa la estadística de denuncias formales.

Especialistas en seguridad pública han señalado de manera reiterada que los municipios que logran contener repuntes delictivos combinan respuesta inmediata medible, prevención visible en el espacio urbano y coordinación efectiva con las fiscalías para la persecución del delito.

En Ixtapaluca, la semana del 4 al 10 de enero expuso, según testimonios vecinales, una brecha profunda entre la magnitud del problema y la capacidad institucional para enfrentarlo.

Mientras tanto, en colonias como 6 de Junio, Guadalupana, Jiménez Cantú, Palmas 1 y Tlapacoya, el miedo se ha instalado como parte de la vida cotidiana.

Para muchos habitantes, la inseguridad dejó de ser una noticia eventual y se convirtió en una experiencia diaria, en un municipio que inició 2026 con una semana particularmente violenta y con una exigencia ciudadana cada vez más clara: pasar de los discursos a una estrategia de seguridad con resultados visibles y verificables.

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