MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Invasión a Venezuela: ¿por qué debe indignarnos?

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Porque no es la primera vez que Estados Unidos ataca a un país inocente. Son al menos ocho países los que, en los últimos 20 años, han sufrido una intervención armada directa por parte de los norteamericanos; algunos de ellos en los que ha quedado contundentemente comprobado que no existían razones para intervenir, como en el caso de Afganistán, que fue totalmente destruido porque supuestamente desde ahí se derribaron las Torres Gemelas de Nueva York, caso que nunca se aclaró; o Irak, país que, bajo el argumento de que poseía armas de destrucción masiva, las cuales nunca se encontraron, fue devastado, despedazado junto con una parte de su población.

Es esa voracidad de unos cuantos capitalistas ultramillonarios de Estados Unidos la que empuja al gobierno de ese país a generar guerras, invasiones y homicidios en masa, con tal de mantener el dominio global y el poder para seguir explotando.

Ahora, con el argumento del Departamento de Justicia de Estados Unidos de que el presidente Maduro tiene vínculos con el narcotráfico —porque esa es la acusación central, no que sea un dictador, sino que tiene vínculos con el crimen—, se atrevieron a entrar en Venezuela, asesinar a unas 80 personas, entre ellas alrededor de 40 soldados, y secuestrar, con todo el poder de Estados Unidos, al presidente que legítimamente había ganado las elecciones el pasado julio de 2024, junto con su esposa; además, bombardearon injustamente casas de civiles en Caracas.

¿Y cuál es el fondo de este crimen de Estados Unidos?

Por una parte, el control de los recursos naturales, sobre todo del petróleo venezolano, tal como el propio Donald Trump lo declaró en conferencia de prensa: “Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren e inviertan miles de millones de dólares”. Eso dijo, pues, según especialistas, Venezuela es el país con la mayor cantidad de reservas de petróleo en el mundo.

Por otra parte, el control militar, político y financiero de toda la región, que incluye a México, ante la incapacidad de Estados Unidos de sostenerse como potencia hegemónica y frente al gran avance de las economías de China y Rusia, sobre todo de la primera, que actualmente domina el mercado internacional, dejando a Estados Unidos a la zaga de los grandes avances y, pronto, del dominio mundial.

¿Y para qué quiere todo ese poder? Para que sus gigantescas empresas multimillonarias sigan manteniendo y aumentando sus riquezas, porque la condición de sobrevivencia del capitalismo es reproducirse constantemente: cada vez más riqueza, cada vez más capital concentrado en unas cuantas manos, acabando con los recursos de los países pobres y explotando hasta donde sea posible a los trabajadores.

Es esa voracidad de unos cuantos capitalistas ultramillonarios de Estados Unidos la que empuja al gobierno de ese país a generar guerras, invasiones y homicidios en masa, con tal de mantener el dominio global y el poder para seguir explotando.

No les interesa el pueblo ni las necesidades de la gente, si así fuera, los países que ha invadido en los últimos años (Afganistán, Libia, Irak, Somalia, Yemen, Níger y ahora Venezuela) serían distintos, pero hoy ellos viven pobreza, estados fallidos, violencia general, emigración masiva, dictaduras militares; lo que les interesa es el dinero, los recursos, exprimir a los países débiles.

Por eso, llamamos a la población a que no se deje llevar por las noticias falsas que reproducen los medios de comunicación, ampliamente controlados por los ultramillonarios de Estados Unidos y del mundo, y a que se indigne ante los abusos de los poderosos que quieren ser cada vez más poderosos, mientras los pobres y los humildes son cada vez más pobres y ahora incluso amenazados por guerras promovidas desde Estados Unidos.

México no está a salvo de la intervención; nadie podrá vivir en paz mientras exista el imperialismo en cualquier lugar del mundo. Urge que un verdadero partido de los trabajadores de México crezca y se fortalezca con los hombres y mujeres más conscientes, más decididos y libres de toda la ideología que abrumadora y constantemente lanza el capitalismo a través de todos sus medios.

Todos los que luchamos por la construcción de un mundo mejor debemos decir al unísono: ¡No a la intervención militar de Estados Unidos en América Latina! ¡Basta de guerras, de explotación y del saqueo de los recursos naturales de los países pobres!

Este es un llamado urgente a que nos unamos, como nuestra organización lo ha dicho siempre, pues los retos del pueblo organizado son cada vez más grandes y difíciles; pero con conciencia y lucha podemos librar todas las batallas que se nos presenten.

Preparémonos.

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