• Estragos por el meteoro aíslan a pueblos originarios de Guerrero y evidencian el rezago en infraestructura
El paso del huracán Simón por el estado de Guerrero dejó severos daños en las carreteras de la región Montaña, donde los cortes carreteros, los derrumbes, los hundimientos y la caída de postes de electricidad mantienen a varios pueblos incomunicados y sin energía eléctrica, como ocurre cada año durante la temporada de lluvias.
Tan sólo en Cochoapa el Grande y Metlatónoc, dos de los municipios más pobres de México, el huracán dejó incomunicadas a unas diez comunidades. En Iliatenco, el mal estado de la carretera impide el paso.
Además, la caída de un poste con cables de alta tensión interrumpió el suministro eléctrico. En Xalpatláhuac se desgajó un cerro y se registraron hundimientos en la carretera Tlapa-Marquelia.

Los deslaves y derrumbes también dificultan el tránsito en las comunidades de Apetzuca, Cerro Gavilán, Río Cuixinipa, Mexcalapa, Mexcaltepec y Tres Cruces, pertenecientes al municipio de Acatepec.
Hay afectaciones, asimismo, en Tlatlauquitepec, municipio de Atlixtac, y en el municipio de Tlacoapa, entre otros lugares donde los caminos quedaron convertidos en ríos de lodo y escombros.
En comunidades del municipio de Ñuu Savi, como El Coyul, La Concordia, El Coquillo, Quiahuitepec, La Palma, San Felipe, El Mezón Zapote, El Charquito, Ocote Amarillo, El Charco, San Pedro y Candelaria, también se reportaron daños en las carreteras.

Asimismo, en Cochoapa el Grande se registró la caída de un poste con cables de alta tensión, lo que dejó sin energía eléctrica a localidades de ese municipio y de Metlatónoc, entre ellas San Miguel Amoltepec Viejo, San Miguel Amoltepec Nuevo, Tierra Blanquita, San Marcos y Ojo de Pescado.
La región, marcada por el rezago social, sigue padeciendo los estragos de los huracanes y del abandono gubernamental histórico. Esta sigue siendo la realidad de los pueblos de la Montaña, donde los propios pobladores retiran con pico y pala los escombros, las piedras y el lodo de carreteras y caminos.
La desolación, el hambre, el intenso frío, el desempleo y la falta de acceso a la educación y a los servicios de salud calan hondo entre quienes resisten los embates de la naturaleza.
La región, marcada por el rezago social, sigue padeciendo los estragos de los huracanes y del abandono gubernamental histórico.
El Centro de Derechos Humanos Tlachinollan informó que las autoridades comunitarias se comunicaron con la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (Cicaeg), pero recibieron como respuesta que no había una retroexcavadora disponible.
Ante ello, los habitantes reunieron dinero para contratar una máquina durante media hora, tiempo insuficiente para abrir paso en la carretera, pues el cerro seguía desgajándose.
Posteriormente, una comisión caminó hasta Cochoapa el Grande para solicitar ayuda al presidente municipal. Aunque se logró abrir parcialmente el camino, este volvió a quedar obstruido debido a los constantes escurrimientos de agua y lodo.

La incomunicación es un problema añejo que enfrentan las comunidades, principalmente durante la temporada de lluvias, ante la falta de recursos para reparar las carreteras. Año con año, los derrumbes se multiplican y las reparaciones se limitan a soluciones provisionales.
De acuerdo con Protección Civil de Guerrero, se registraron nueve derrumbes en Tlacoapa, Santa Cruz del Rincón, Acatepec y Atlixtac, así como la caída de tres postes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Malinaltepec y Santa Cruz del Rincón.
En Malinaltepec, Protección Civil reportó el colapso de una vivienda, el desprendimiento de techos de lámina en otras dos y daños por derrumbes de tierra en tres más.

Los resultados preliminares, correspondientes al periodo del 8 al 10 de octubre, no incluyeron municipios como Cochoapa el Grande, pese a que ahí se han registrado más derrumbes que en otros municipios más céntricos.
Las comunidades indígenas han sufrido graves afectaciones por el huracán Simón: sus viviendas, escuelas, casas de salud y carreteras presentan múltiples daños. Por si fuera poco, esta temporada tampoco habrá cosecha de maíz porque las lluvias no llegaron a tiempo.
Estas condiciones evidencian cómo los desastres naturales y las desigualdades sociales mantienen a los pueblos de la Montaña en una lucha sin cuartel por la defensa de sus derechos.
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