En la primera parte, hicimos un recorrido histórico por Latinoamérica y pudimos constatar, con fechas precisas, hechos que nos demuestran la “política de rapiña” del imperialismo estadounidense, que con una y mil argucias ha estado expoliando los recursos naturales de los pueblos, haciendo honor a su origen.
El sábado 3 de enero, con el uso de la alta tecnología creada y usada para destruir, provocaron un apagón en Caracas, para inutilizar los sistemas de defensa aérea, y penetraron en el país del libertador “Simón Bolívar”, Venezuela. Con helicópteros bombardearon ¡Caracas! y otros estados.
El hecho de que el país que se proclama paladín de la democracia esté involucrado en golpes de Estado que acaban con gobiernos electos democráticamente nos muestra cómo se desarrolla el sistema de producción para el mercado, el capitalismo, en su etapa imperialista.
Se introdujeron al país y privaron de su libertad al presidente Nicolás Maduro Moros, ahora con el argumento de que “la justicia” estadounidense puede extraer de cualquier país a quien ha sido juzgado en Estados Unidos y declarado como “terrorista”, además de encabezar una banda de narcotraficantes, que, según ellos, están matando al pueblo estadounidense.

En pleno siglo XXI, los gobiernos estadounidenses continúan con su “política de rapiña” y con sus embustes, para seguir obteniendo los recursos naturales de los países que tienen sometidos y/o que someten a la fuerza, argumentando las mentiras de que son comunistas, narcotraficantes o terroristas, entre otros epítetos con los que engañan a los pueblos de esas naciones.
Esto, como decíamos en nuestra colaboración anterior, es lo que han hecho siempre en Latinoamérica y, si hacemos ahora un recuento en el mundo, nos encontramos con lo siguiente: Siria (1949); Irán (1953); Indonesia (1965-1966); Grecia (1967); Afganistán (1980); Turquía (1980).
Siria. En 1949, el golpe de Estado militar liderado por el coronel Husni al-Za’im derrocó al gobierno democrático de Shukri al-Quwatli, que había mostrado inclinación a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y por los conflictos del petróleo. Esto con la participación de Miles Copeland Jr., ligado a la Agencia Central de Inteligencia. El golpe de Estado más reciente se dio el 7 de diciembre de 2024: grupos opositores armados y financiados por el imperialismo, con Estados Unidos a la cabeza, arrebataron el poder a Bashar al-Assad, gobierno de la república socialista siria.
Irán. En 1953, la Agencia Central de Inteligencia y el Servicio Secreto de Inteligencia británico orquestaron el golpe de Estado que derrocó al primer ministro Mohammed Mosaddegh, quien había nacionalizado el petróleo, e impusieron al Sha Mohammad Reza Pahlavi.
Indonesia. En 1965-1966, Estados Unidos apoyó el fallido golpe de Estado que llevó a la muerte de cientos de miles y que llevó al poder a Suharto.
Grecia. Estados Unidos apoyó a la dictadura militar de los coroneles, que derrocó al gobierno democrático de Georgios Papandreou, como parte de la lucha contra la influencia soviética en la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Afganistán. En 1980, Estados Unidos financió y entrenó a los muyahidines, entre ellos a Bin Laden, para derrocar a Babrak Karmal del gobierno.
Turquía. Estados Unidos respalda el golpe de Estado en 1980, liderado por el general Kenan Evren, quien instauró una junta militar y suprimió libertades políticas.
Vemos nuevamente, con este breve recorrido, pero ahora mundial, las acciones de Estados Unidos en estos golpes de Estado o intervencionismo en otros países.
La finalidad es mostrar el actuar del imperialismo, que comanda y dirige la élite económica, que es quien verdaderamente toma las decisiones y que hace su política a través de los gobernantes; en este caso, a través de Donald Trump.
Y es necesario e importante entender que el hecho de que el país que se proclama paladín de la democracia esté involucrado, como lo hemos constatado, con golpes de Estado que acaban con gobiernos electos democráticamente, nos muestra cómo se desarrolla el sistema de producción para el mercado, el capitalismo, en su etapa imperialista.

Su objetivo es “la ganancia”, y si esta escasea, procederá a obtenerla, cueste lo que cueste. Pero para ello necesita actores, es decir, quien lleve a cabo las acciones requeridas aunque las mismas sean, en los hechos, una contradicción, con la que se dice: “¡Hagamos América grande otra vez!”; eslogan con el que Trump se hizo de los votos para gobernar.
El mundo ha cambiado. El desarrollo gigantesco del ser humano, del hombre actual, de su conocimiento del universo, la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, exige nuevas relaciones sociales: un mundo multipolar donde los hombres, unidos en cada una de sus sociedades, sean “grandes”, todas esas sociedades, pues el desarrollo de su conocimiento, ciencia y tecnología, es un producto de todos.

Lo ocurrido este 3 de diciembre es reprobable desde este punto de vista, es decir: “somos un mundo global, multilateral, alto al unipolarismo, al hegemonismo”.
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, deben ser devueltos libres y sanos a su país. Respetar la vida y gobierno de los venezolanos, acabando con la injerencia armada en su país.
Los mexicanos debemos aprender de esto, repudiar el injerencismo de Donald Trump, y avanzar en la construcción de la organización que nos permita construir un México capaz de integrarse al desarrollo multilateral mundial.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario