Por si alguien dudara acerca de lo que realmente propone para México el Partido de la Revolución Democrática –y la pústula morena que de él naturalmente brotó-, allí está el caso del estado de Morelos, regido por Graco Ramírez Garrido, militante de tradición en ese partido y quien ganó la gubernatura de esa entidad en julio de 2012 mediante una coalición "de las izquierdas" –según se manejó en la prensa ad hoc- compuesta por el PRD, el Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano. Se trata de un ejemplo de la práctica auténtica del proyecto perredista para la salvación de la vida nacional que, con motivo de la polémica que ha levantado Ramírez Garrido al declarar que quiere ser presidente de la república, conviene meditar y preguntar: ¿y ha salvado al país ese proyecto? o, mejor aún, los pobres de México ¿han hallado en él su ansiada redención? Los hechos apuntan a otro lado.
Como miembro del Comité Ejecutivo Nacional de ese partido desde 1989 a 1993, es decir, en el momento clave de su fundación y estructuración, el señor Graco fue uno de los responsables principales de la elaboración de la línea política que configuró al PRD para toda su existencia. En gran medida, pues, Graco Ramírez es directamente corresponsable de lo que su partido haya hecho u omitido por los pobres de México y, en consecuencia, de Morelos, y por aquéllos que confiaron su voto a la opción política amarilla.

En efecto, más que los discursos de escasa penetración y análisis con que ganó la decisión electoral, esos que proclaman "gobernar con énfasis en la reconciliación y la paz" y otros argumentos de rojo light, la realidad (esa testaruda) se encarga de dibujar el verdadero rostro de este tipo de grupos políticos y de sus representantes más conspicuos: la realidad de Graco Ramírez no es otra que la que podía brindar la esencia política del PRD: el número de personas en pobreza extrema en Morelos, pasó de 117 mil a 150 mil, es gente que vive, literalmente, muriéndose de hambre, con 41.5 pesos al día. Pero Graco Ramírez no es la excepción: la pobreza tampoco se detuvo sino creció durante los 10 años que el PRD gobernó Michoacán, de 2002 a 2012. Lo mismo ha sucedido en la Ciudad de México, gobernada por ese partido sin cesar desde 1997. Los niveles educativos, de salud, de seguridad, de desarrollo económico y social en las tres entidades siguen su descenso imparable, a la par de los nacionales; es decir, no hay diferencia alguna entre los gobiernos perredistas y los priistas o panistas: los pobres no han encontrado en ellos soluciones a sus apremiantes necesidades, antes al contrario, se han agravado.
Cuando se lee acerca de su exitosa carrera política, de los cargos que ha ocupado Graco Ramírez desde que tenía 26 años en que fue diputado federal en 1979, hasta llegar a ser senador de la república y luego gobernador, uno se pregunta: ¿y tanta experiencia acaso no debía servir para que sacara de la pobreza a cientos de miles de morelenses o, al menos, con su equipo de trabajo, sentara las bases sociales para detener su incremento? Pues no, no fue así. ¿Y por qué? Porque los partidos de "izquierda", "las izquierdas", en las que ha militado y hecho su carrera Graco Ramírez son en realidad grupos de políticos que no incorporan al pueblo a las transformaciones sociales por las que supuestamente luchan. No fueron creadas para eso, ni les interesa, como nunca fue el objetivo de Graco. Hoy no hay duda. En los hechos, el PRD y sus excrecencias fueron un laboratorio para crear la plataforma política para gobernar de élites de funcionarios y políticos desleales y arribistas –con las consabidas excepciones que han terminado abjurando de su partido o permaneciendo en él como apestados y relegados-, adversarios de toda expresión política independiente y honesta: la intolerancia y represión políticas han sido la divisa de los gobiernos perredistas hasta el momento. Quienes han intentado participar en la política de manera honrada en las entidades y ciudades gobernadas por ese partido y sus adláteres, tienen una larga historia de adversidades y obstáculos cuyo abierto origen es el llamado sol rojinegro.
Tal es el caso de Morelos, estado de la república en el que los pobres organizados en el proyecto revolucionario del Movimiento Antorchista Nacional han sido ya no sólo boicoteados en todos, absolutamente en todos sus propósitos y programas de lucha por mejorar sus indignas condiciones de vida -para ellos y para miles de familias no antorchistas que también se beneficiarían de lograrse las escuelas, sencillos puentes peatonales, y servicios elementales para quienes no los tienen- ya no sólo eso, decía, sino ahora incluso amenazados de muerte sus dirigentes.
Ante estas injustas políticas, los más débiles y agredidos por la pobreza deben entender que el PRD no fue creado para terminar con las desdichas del pueblo pobre de México, sino para dividirlo, someterlo de forma engañosa a la dominación de las élites de privilegiados, para impedirle a como dé lugar que se organice y luche. Algo debía tener de bueno...al menos eso le enseña Graco al país.
Postdata. Pero no podemos dejar solos a los antorchistas de Morelos; deben saber que a su llamado estamos prestos, que las ofensas y mentiras contra ellos son también contra nosotros; y, quizá ni haya que decirlo, que la fraternidad a que estamos obligados por convicción los antorchistas del país es ahora toda de ellos.
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