MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El problema de la vivienda en Bacalar

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• Un rezago habitacional asfixia a los trabajadores del polo turístico con mayor crecimiento demográfico quintanarroense

Siempre que se habla del problema de la vivienda en Quintana Roo, la mayoría de funcionarios, analistas o comentaristas se refieren a la zona norte del estado o a la capital, porque, en efecto, es en estas zonas o ciudades donde se da el mayor crecimiento de la población.

Y, por lo tanto, la falta de vivienda por un lado y, por el otro, el crecimiento de centros de población irregular hacen que este fenómeno sea complejo.

Es cierto que el problema de la vivienda en Quintana Roo es grave y lo podemos resumir en una crisis profunda de acceso, rezago habitacional de al menos unas 150 mil unidades y una alta incidencia de asentamientos irregulares (al menos 370 detectados por las autoridades en todo el estado).

Dicho sea de paso, este fenómeno se da fundamentalmente por la especulación inmobiliaria turística, la falta de políticas públicas enfocadas en apoyar a los trabajadores para obtener una vivienda digna y la falta de opciones económicas para los trabajadores locales para adquirir una vivienda, entre otros.

En otro momento hablaremos sobre este complejo problema en la zona norte del estado y de la capital. En esta ocasión, quiero referirme al problema de la vivienda en Bacalar.

Si bien es cierto que este no es un municipio con un crecimiento demográfico como los antes mencionados, lo cierto es que va creciendo, va avanzando y el problema de la vivienda se agrava cada día más. Veamos.

El auge turístico de Bacalar y la “Laguna de los Siete Colores” comenzó a partir de 2006, año en que la localidad recibió el nombramiento oficial de “Pueblo Mágico” por la Secretaría de Turismo federal. Este estatus impulsó la visibilidad del destino fuera del ámbito local y atrajo los primeros flujos importantes de capital privado y visitantes.

La creación oficial del municipio el 2 de febrero de 2011 otorgó mayor autonomía administrativa y presupuestaria para promover el turismo internacional y mejorar la infraestructura de la zona sur de Quintana Roo.

En los quince años que tiene Bacalar como municipio libre y con un impulso mayor del turismo, su crecimiento demográfico también ha aumentado. Puesto que, según el Inegi, en 2011 Bacalar tenía 35 mil 905 habitantes en todo el municipio (la cabecera municipal tenía sólo 10 mil 819 habitantes).

En 2020 la población alcanzó los 41 mil 724 habitantes, de los cuales 12 mil 527 viven en la cabecera municipal. En menos de una década de vida municipal, el aumento de población superó el 30 % ubicándolo como uno de los municipios con mayor dinamismo demográfico relativo al estado.

Las autoridades estatales y municipales no están haciendo nada para ayudar a que la gente humilde pueda conseguir un lugar propio donde vivir.

La inversión en Bacalar es, sobre todo, en hoteles, restaurantes, departamentos, lujosas casas, lugares recreativos cercanos a la laguna, entre otros. Pero dejan de lado proyectos importantes para atender a los miles de personas que llegan con sus familias año con año para incorporarse a la base trabajadora de esta “industria sin chimeneas”.

Los que más sufren ante la falta de vivienda son los trabajadores, esos que laboran todos los días arduamente para que Bacalar siga avanzando y posicionándose como uno de los destinos turísticos más importantes de México.

Las autoridades estatales y municipales no están haciendo nada para ayudar a que la gente humilde pueda conseguir un lugar propio donde vivir. Los dejan a merced de los oportunistas que venden terrenos a altos costos y sin servicios.

No han hecho nada para que en Bacalar haya tierras donde se pueda hacer un verdadero desarrollo habitacional. O dar facilidades a la gente para que adquiera un lote a bajo costo y pueda construir su casa poco a poco de acuerdo con sus posibilidades y necesidades.

Es de suma importancia que el gobierno en sus tres niveles, lejos de salirse por la tangente, intervenga en este problema de la vivienda en Bacalar. Y que no ocurra lo mismo que en las grandes ciudades del norte del estado: un crecimiento poblacional desordenado e irregular que se convierte en un problema muy grave.

La gente vive de manera paupérrima porque, según las autoridades, son “irregulares” y no pueden invertir en obras y servicios. En Bacalar estamos a tiempo para que se hagan verdaderas políticas públicas con vías a un buen desarrollo urbanístico de la cabecera municipal.

Hay muchas familias que hoy viven rentando a muy alto costo o que les venden un lote a precio altísimo y con altas mensualidades, sin certeza jurídica y sin nada de servicios.

El Movimiento Antorchista desde hace años ha impulsado la lucha por una vivienda digna en el país; en Quintana Roo, la organización ha ayudado a miles de familias a conseguir un lugar donde vivir.

Hoy estamos encabezando una lucha para que cientos de familias bacalarenses tengan un pedacito de patria donde vivir y brindar seguridad a sus familias. Hago un llamado a todos los bacalarenses que tienen la necesidad de un lugar donde vivir a que se sumen a este proyecto.

Juntas y juntos luchemos para que las autoridades hagan caso y verdaderamente se cumpla el lema de la gobernadora de “prosperidad compartida” y “justicia social”. Vale.

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