MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Desigualdad social en México

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La desigualdad social es la diferencia injusta en el acceso a bienes, recursos y oportunidades entre las clases sociales. Es el resultado de la concentración de la riqueza, del poder y de los medios de vida en manos de una minoría, mientras que la mayoría de la población sólo cuenta con su fuerza de trabajo para sobrevivir.

Esta desigualdad se mide con datos: con indicadores como el coeficiente de Gini, con estadísticas oficiales como la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares y con estudios internacionales como los del World Inequality Lab.

La desigualdad no es un accidente, sino un mal estructural del sistema económico en el que vivimos

Y los datos nos ayudan a respaldar el concepto:

En México, la desigualdad sigue siendo de las más altas del mundo. Nuestro país ocupa el cuarto lugar mundial en desigualdad social.

Para que se entienda mejor: el 1 % más rico concentra alrededor del 35 % de los ingresos del país, y gana hasta 442 veces más que el 10 % más pobre.

Esto es una brecha económica extrema entre una minoría privilegiada y la gran mayoría trabajadora.

Y ahora, preguntémonos: ¿Cómo se manifiesta esta desigualdad en la vida diaria del pueblo?

Mientras México presume estar entre las economías número catorce o quince más grandes del mundo, la realidad social es esta:

• El 29.6 % de la población vive en pobreza.

• En estados como Chiapas, la pobreza alcanza el 66 %; Guerrero, 58 %; Oaxaca, 51 %.

• En pobreza extrema, México tiene 5.3 % de la población, es decir, más de 7 millones de personas que ni siquiera pueden asegurar su alimentación diaria.

A esto se suman las carencias sociales:

• 48 % de la población no tiene seguridad social.

• 34.2 % carece de acceso a servicios de salud.

• 18.6 % tiene rezago educativo.

• 14.1 % no cuenta con servicios básicos en su vivienda, como agua o drenaje.

• Y 7.9 % vive en viviendas con malas condiciones.

Estos datos explican por qué los sectores más afectados son los trabajadores con empleos precarios, las mujeres, las comunidades rurales y los jóvenes, que no encuentran oportunidades de empleo estable ni bien remunerado.

Y ojo: esto no es un problema exclusivo de México.

A nivel mundial, la desigualdad es igual de brutal: el 10 % más rico del planeta concentra cerca del 75 % de toda la riqueza, mientras que el 90 % restante se reparte apenas el 25 %. Esto demuestra que la desigualdad no es un accidente, sino un mal estructural del sistema económico en el que vivimos.

Frente a esta realidad, en Antorcha decimos que la desigualdad no es natural ni inevitable: es el resultado de políticas económicas que favorecen la acumulación de riqueza en pocas manos, mientras condenan a la mayoría a vivir con carencias.

Para nosotros, la justicia social no puede quedarse en discursos vacíos; debe traducirse en acciones concretas.

Una de ellas es fundamental:

Reformar profundamente el sistema fiscal, para que la recaudación de impuestos sea verdaderamente progresiva, es decir: que paguen más quienes más tienen y más ganan.

Y que esos recursos se utilicen para lo que realmente importa: educación pública, salud digna, vivienda, empleo bien pagado y servicios básicos para el pueblo trabajador.

Finalmente, llamamos a nuestros hermanos trabajadores, a los campesinos, obreros, a los jóvenes, a las amas de casa y a todos los que sostienen este país con su trabajo y sus impuestos, a organizarse y luchar del lado del Movimiento Antorchista.

Porque Antorcha no se detiene,

Porque Antorcha denuncia las injusticias,

y porque Antorcha lucha por un país donde la riqueza se distribuya entre quienes las producen.

Sólo organizados, conscientes y unidos podremos cambiar esta realidad.

La lucha es necesaria y la causa es justa.

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