MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Cultura en México: un derecho convertido en lujo

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• La falta de apoyo económico gubernamental aleja al pueblo del aprendizaje humanista

La cultura es el conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico e industrial en una época o grupo social, etcétera, que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.

Es un conjunto de manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo: educación, erudición, sabiduría, instrucción, ilustración y formación.

En palabras sencillas, es el cúmulo de saberes, tradiciones, valores y expresiones artísticas que caracterizan a una sociedad. Estos se transmiten, aprenden y transforman con el paso del tiempo.

Esta surgió a medida que los seres humanos comenzaron a vivir en grupo, comunicarse, compartir conocimientos y transmitir sus experiencias a otras generaciones. Se hizo presente en la vida del hombre desde la comunidad primitiva, en el momento en que decidió dejar huella de su existencia.

Pero hoy, en una sociedad donde reina la desigualdad, el egoísmo y la explotación del hombre por el hombre, se ha vuelto un lujo al que muy pocos tienen acceso. La importancia de que el ser humano la practique va mucho más allá de bailar, cantar, pintar o hacer teatro. 

Practicarla es aprender a ser humanos, comprender quiénes somos, reconocer de dónde venimos y decidir qué sociedad queremos construir. Nos invita a mirar más allá de nosotros mismos y a reconocer la dignidad en que vive nuestro semejante.

Una sociedad que practica estas actividades no solamente aprende a revivir historias, preguntar, analizar, cuestionar y reflexionar, sino que también aprende de los errores del pasado.

No todas las personas tienen las mismas oportunidades de visitar un museo, asistir a una obra de teatro, aprender música, participar en talleres de pintura o acceder a una biblioteca bien equipada.

El fomento artístico no debería depender del lugar donde nacemos, de nuestros ingresos económicos ni de la posibilidad de trasladarnos a una gran ciudad. Debe ser parte del día a día.

En este país se enfrenta una realidad llena de contrastes. Por un lado, existe una enorme creatividad popular, una diversidad extraordinaria y una tradición que continúa luchando por sobrevivir al transmitirse de generación en generación.

Por otro, persisten desafíos relacionados con el acceso desigual, las oportunidades para los creadores, la conservación del patrimonio y la formación de la niñez y la juventud actual.

Nuestra nación es muy rica en estos aspectos, los encontramos en el sonido de una guitarra, en las manos de un artesano, en los colores de nuestros mercados y en las lenguas de nuestros pueblos originarios.

Una presentación artística puede llenar una plaza durante una tarde; construir un espacio cultural comunitario puede transformar la vida de varias generaciones

También están en las danzas tradicionales, en las historias que nuestros abuelos nos cuentan y en nuestra manera de hablar, sentir, celebrar, llorar y entender el mundo.

Una presentación artística puede llenar una plaza durante una tarde, y construir un espacio comunitario puede transformar la vida de varias generaciones.

Sin embargo, frente a toda esta riqueza, surge una pregunta que merece una reflexión: ¿la estamos viviendo o sólo decimos que la tenemos?

De acuerdo con datos oficiales, en 2025 el presupuesto ejercido fue de 15 mil 967.46 millones de pesos. Recordemos que hay un crecimiento poblacional y la inflación aumenta.

Esta cifra dividida entre los habitantes nos tocaría de 115.20 pesos al año por persona. Tener acceso significa contar con el recurso económico suficiente para invertir en maestros, vestuario, transporte, etcétera.

Y sólo por mencionar algunos ejemplos, el vestuario de un niño ronda entre los mil 500 a 2 mil pesos, la clase del mes 400 pesos y el gasto en transporte a eventos fuera de la ciudad mil pesos.

Haciendo un análisis precario, la inversión para practicar danza ronda los 17 mil pesos al año en un niño y en una sola disciplina. El problema no es que carezcamos de talento, sino que practicarlo debe ser un derecho accesible y cotidiano para todos.

Por eso, es necesario cuestionar las políticas de los gobiernos en turno cuando no se invierte de manera suficiente en las escuelas, colonias populares y comunidades alejadas.

Es no fomentar la sensibilidad en las generaciones nacientes que están llenas de tecnología, la cual cada día los va educando sin sentimientos humanistas.

El Movimiento Antorchista Nacional a lo largo y ancho del país fomenta el arte en todas las disciplinas y categorías. Lo hace desde la construcción de auditorios y salones para impartirla hasta la lucha por llevar todo el trabajo a los pueblos más alejados del municipio o estado.

En días pasados, la comisión cultural de Antorcha dio ejemplo de lo que se debe hacer en este rubro en un país. Llevó hasta Argentina, en el Festival Internacional de Folclor 2026, nuestras raíces.

Demostró la riqueza con la que contamos los mexicanos y el proyecto que desde hace ya más de 50 años se viene trabajando en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

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