Cuando la espera pesa, una familia reparte comida caliente y acompaña a quienes aguardan afuera por noticias sobre sus familiares
A las afueras del hospital IMSS-Bienestar Unidad Puruándiro, una familia reparte alimentos a personas que permanecen en espera de noticias sobre sus seres queridos internados.
La ayuda es encabezada por Ana Betsa Meza Rodríguez, originaria de Janambo, localidad ubicada en Puruándiro, Michoacán, quien explicó que esta acción surge a partir de experiencias personales vividas dentro del sistema de salud.

“Pues nosotros traemos esta ayuda porque hemos tenido enfermos y se sufre mucho, por eso lo hacemos”, señaló.
Sus hijos, quienes viven en Estados Unidos, también participan en la iniciativa. Ahora dicen: “Mami, yo quiero llevar alimentos porque se sufre mucho el estar en un hospital; muchas veces las personas no tienen ni un peso para almorzar”.

La familia prepara tortillas de harina, frijoles y papas para compartir con quienes permanecen afuera del hospital. De acuerdo con Ana, esta no es la primera vez que realizan esta actividad. “Es la tercera vez que venimos”, explicó.
El trayecto desde su comunidad es corto. “Son como diez minutos o menos”, dijo al referirse al tiempo que tardan en llegar desde Janambo. Sin embargo, el motivo de su presencia está ligado a experiencias difíciles. “Cuando la mayor empezó a sufrir, sufrimos y luego mi esposo estuvo aquí en el centro hospitalizado. Después una sobrina en el Hospital de la Mujer”, relató.

Sobre las condiciones en los hospitales públicos, Ana consideró que el sector salud necesita mayores recursos. “Claro que sí”, afirmó. Explicó que muchas personas deben permanecer afuera durante largas horas y en condiciones climáticas adversas: “…los tienen afuera con este frío, este clima, y sufren mucho”.
También señaló los gastos adicionales que enfrentan las familias. “A veces no traen ni siquiera para el baño, y todo les cuesta, y no se vale”, comentó, además de la falta de medicamentos: “A veces ni los medicamentos los hay. Y pues la gente con sacrificio y como sea los tienen que llevar y estar ahí con sus familiares”.

Ana compartió el caso de su sobrina, quien permaneció hospitalizada durante 22 días. “Mi esposo llegaba de trabajar y se iba en la noche a estar con ella […] para que mi concuña descansara”, explicó.
Durante la entrega de alimentos, también ha escuchado testimonios de otras personas: “Llegó una señora que tiene una hija que está enferma de bronquios. Dijo: ‘con mucho frío aquí estamos toda la noche con ella’”.
Finalmente, señaló que muchas personas acuden a estos hospitales por tratarse de instituciones públicas, aunque enfrentan múltiples carencias: “Son de gobierno, pero se carece de todo”.
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