• Luego de doce meses de exigencias organizadas, el servicio de energía arribó a esta región marginada
Durante más de 20 años, las familias de la colonia Prados de la Estancia, ubicada al sur de la capital colimense, aprendieron a vivir con una carencia que para muchas otras familias resulta difícil siquiera imaginar: no contar con energía eléctrica en sus hogares.
Se requiere organización, perseverancia y unidad para transformar una necesidad en una demanda capaz de hacerse escuchar.
Dos décadas de espera, de tocar puertas y de escuchar compromisos que no se concretaban parecían condenar a los habitantes a seguir viviendo en el rezago.
Pero la historia comenzó a cambiar cuando los vecinos decidieron que esperar ya no era suficiente y que, para hacer escuchar su demanda, tenían que organizarse.
Fue así como, acompañados y orientados por el Movimiento Antorchista Colimense, los habitantes de Prados de la Estancia emprendieron un proceso de gestión que durante poco más de un año los llevó a insistir ante el Ayuntamiento de Colima, solicitar información, reunir documentación y dar seguimiento a cada uno de los trámites necesarios para encontrar una solución a la falta de infraestructura eléctrica.
La tarea no fue sencilla. Prados de la Estancia es un asentamiento irregular que durante más de dos décadas ha padecido distintas carencias. La ausencia de electricidad era quizá una de las expresiones más evidentes de ese abandono, pero también representaba un obstáculo para mejorar las condiciones de vida de las familias.

Los vecinos, sin embargo, no dejaron que las dificultades los desanimaran. Con la orientación del Movimiento Antorchista, entendieron que su demanda podía avanzar si permanecían unidos y si convertían una necesidad individual en una exigencia colectiva.
El objetivo fue claro: conseguir que la colonia pudiera incorporarse al Fondo de Servicio Universal Eléctrico (FSUE), programa mediante el cual se destinan recursos federales para llevar el servicio de energía eléctrica a comunidades y asentamientos que viven en condiciones de rezago.
Para ello fue necesario que las autoridades municipales proporcionaran la información y documentación técnica y legal requerida por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Durante meses, los vecinos mantuvieron el seguimiento de las gestiones, insistieron ante las autoridades y no permitieron que su demanda volviera a quedar archivada.

Y finalmente llegó el día esperado.
Después de años de incertidumbre, la CFE inició los trabajos para introducir la red eléctrica en Prados de la Estancia. Las calles que durante tanto tiempo permanecieron sin infraestructura eléctrica comenzaron a ser escenario de una noticia que los habitantes habían esperado durante más de 20 años.
La alegría entre las familias no era solamente por la llegada de unos postes y cables. Era la satisfacción de comprobar que una demanda que durante años parecía imposible podía convertirse en realidad cuando los habitantes decidían organizarse y luchar por ella.
Para Concepción Gudiño Méndez, vecina de la colonia, el inicio de los trabajos representa un logro que tiene detrás una larga historia de decepciones y esfuerzos: "Todo el tiempo habíamos estado tocando puertas con diversos partidos políticos y actores de la política y sólo se comprometían y no se resolvía nada", recordó.
La diferencia, explicó, estuvo en la organización y en la dirección que encontraron al acercarse al Movimiento Antorchista: "Con Antorcha, gracias a nuestra lucha y a su dirección, contaremos con la luz eléctrica, porque sin la guía de Antorcha esto no se hubiera hecho", afirmó con emoción.

Concepción también expresó su agradecimiento al dirigente estatal del Movimiento Antorchista Colimense, Luis Enrique López Carreón, por haber acudido a respaldar a los habitantes durante el proceso de gestión.
"Yo estoy muy agradecida de que el maestro Luis Enrique haya venido aquí a apoyarnos, él y todos los demás compañeros. Estoy muy contenta. Muchas gracias, maestro; muchas gracias, Antorcha", expresó.
La historia de Prados de la Estancia deja una enseñanza que sus propios habitantes conocen ahora de primera mano: las necesidades de las familias no se resuelven únicamente con promesas ni esperando a que alguien más decida atenderlas. Se requiere organización, perseverancia y unidad para transformar una necesidad en una demanda capaz de hacerse escuchar.
Durante más de 20 años, los habitantes de esta colonia padecieron la falta de electricidad. Hoy, gracias a la organización de los vecinos y al acompañamiento del Movimiento Antorchista Colimense, el panorama comienza a cambiar.

La red eléctrica que hoy empieza a construirse representa mucho más que infraestructura. Para las familias de Prados de la Estancia significa que una lucha que parecía interminable finalmente comienza a dar frutos.
Es también una muestra de que, cuando los habitantes se organizan y mantienen firme su demanda, pueden abrirse caminos que durante años permanecieron cerrados.
Prados de la Estancia todavía tiene necesidades por resolver, pero sus habitantes ya saben que la organización y la lucha es el camino. Después de dos décadas de oscuridad, hoy comienzan a encenderse las luces de sus hogares, pero también, y quizá más importante, las de la esperanza construida colectivamente. Antorcha seguirá siendo como el faro de luz que guíe e ilumine el camino de los pueblos y colonias olvidadas.
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