En una de las innumerables obras escritas por un gran filósofo y economista alemán, cuyo nombre, Carlos Marx, y su ideario, son hoy más vigentes que nunca sobre todo en el ámbito de la economía política, leí hace tiempo, el término "cretinismo parlamentario", mismo que me pareció, por su contenido, muy vigente en nuestros días. Tratando Marx, de caracterizar a los parlamentarios alemanes, en la Asamblea de Frankfort de 1849, escribió: "[la Asamblea] ha estado más contagiada que cualquier otra [...] de la incurable enfermedad denominada `cretinismo parlamentario`, [...] afección que imbuye a sus desgraciadas víctimas la solemne convicción de que todo el mundo, toda su historia, todo su porvenir se rige y determina por una mayoría de votos emitidos en esa singular institución representativa que tiene el honor de contarlos entre sus miembros [...] de su honorable Cámara"; y más adelante refiere: "[...] cretinismo parlamentario, enfermedad que aprisiona como por encantamiento a los contagiados en un mundo imaginario, privándoles de todo sentido, de toda memoria, de toda comprensión del rudo mundo exterior [...]" (El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, pp. 195 y 241, Ed. Progreso).
Pues bien, en esto pensé hace algunos días cuando me enteré, que nuestros diputados de la Quincuagésima Octava legislatura de nuestro estado, se habían aumentado el sueldo hasta en un 77 por ciento en relación al año pasado, según lo informaron los medios locales y nacionales. Esta noticia me causó grima y sorpresa, por las alarmantes noticias que ha estado dando el Licenciado José Ignacio Peralta, Gobernador del Estado, en relación a la crítica situación de las finanzas estatales, situación que, según dijo, los llevó incluso, a poner en venta un avión propiedad del gobierno.
Veamos algunos datos. A partir del día miércoles 13 de julio, los principales medios de difusión se encargaron de llevar la noticia incluso a nivel nacional; "Diputados de Colima se aumentan 77 % el sueldo y ahora ganan más que el Gobernador" este fue el encabezado principal; el Diario de Colima abundó la información en su publicación del 18 de julio: "Diputados caros", encabezó una de sus columnas y más adelante informó que los legisladores se incrementaron de 113 mil 562 pesos, que recibían mensualmente el año pasado, a 200 mil 174 pesos, que ganan ahora; enseguida se desglosan las percepciones de lo que gana cada diputado desde el mes de enero de 2016: "una dieta de 77 mil 476.60 pesos; [para] Previsión Social 68 mil; fondo de ahorro 15 mil; gasolina, 10 mil; teléfono, 4 mil 493.53; por presidir comisión, 15 mil pesos, y 10 mil 204.33 pesos por pertenecer a un grupo parlamentario" en la misma columna se dice que "[...] los diputados del PT, Movimiento Ciudadano, Verde Ecologista y Nueva Alianza no forman parte de ninguna fracción [grupo parlamentario], pero igualmente reciben 10 mil 204.33 pesos por ese concepto" (Diario de Colima, 18/7/2016).
Tal vez a manera de justificación, en el mismo medio se informa que el coordinador de la bancada panista, Luis Humberto Ladino Ochoa afirmó que, "sólo aumentó la partida de Previsión Social de 30 mil a 68 mil pesos y que ese dinero es para "ayudar a la gente" ¿En serio? Además, cabe destacar, según datos del mismo medio que cito, que de los 68 mil pesos que reciben cada diputado, por concepto de "partida económica de Previsión Social", no están obligados a comprobar cómo se gastan ese dinero. ¿Qué dice de todo esto el órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (OSAFIG)?
Pero hablando del Congreso, esto no es todo. El 21 de septiembre del año pasado, los diputados de la Quincuagésima séptima legislatura (es decir, los diputados del Congreso pasado), protagonizaron un vergonzoso zafarrancho en el Congreso; unos, los legisladores del PRI, el Verde, el PANAL y el PT, defendieron ardorosamente y con violencia la tribuna, buscando autorizarle al entonces gobernador Mario Anguiano una deuda más, por mil 728 millones de pesos; los otros, el de MORENA, los del PAN y el de MC, a empujones arrebataban la tribuna para impedirlo. El desenlace ya lo conocemos todos, acabó el sainete y la deuda finalmente se autorizó (La Jornada, 22/9/2015).
Oficialmente desde entonces, todos los colimenses, incluidos los que ahora son diputados, sabíamos perfectamente que el estado estaba ya saqueado y en quiebra. Que esto era así, lo dijo el Licenciado Peralta el 13 de marzo del año que corre y por eso mismo promulgó en todos los medios, su "Plan de Austeridad y Eficiencia en el Gasto del Gobierno del Estado"; donde se dijo: "Se cancela el pago de honorarios asimilables a salarios para todas las actividades que sean consideradas regulares" (angelguardian.com, y Diario Avanzada, 12/4/2016).
Para el mes de junio, nuestros modernos parlamentarios nos vuelven a sorprender; ahora los nuevos diputados condenaban lo que sus partidos aprobaron en septiembre del año pasado. La nota en los medios fue la siguiente: "Congreso de Colima denuncia penalmente al ex gobernador Mario Anguiano" así decían los titulares y más adelante se decía, que también se denunció a cinco ex funcionarios más: "[...] a quienes se acusó de peculado, ejercicio indebido de funciones, coalición de servidores públicos y falsedad ante autoridades no judiciales, en relación con el uso de un crédito por 638 millones de pesos contratado en la anterior administración con el banco Interacciones." (proceso.com.mx, 21/6/2016). Quien los viera. ¿Y los partidos políticos que dicen a todo esto?; no hay que olvidar, que los diputados podrán ser otros ahora, pero los partidos políticos siempre son los mismos.
Dos preguntas para finalizar: ¿están en "quiebra técnica" las finanzas del estado, como lo declaró recientemente el Gobernador y por eso hay que vender hasta el avión?, o ¿no lo están y por eso se puede aumentar el salario hasta 77 por ciento como lo hicieron los diputados? Lo pregunto porque, según los datos que aporta el Diario de Colima, el aumento en el salario por cada diputado significa 86 mil 612 pesos al mes, esto es, un millón 039 mil 344 pesos al año; pero, dado que son 25 diputados, la suma total autorizada, sólo para el aumento de sus salarios, es de 25 millones 983 mil 600 pesos. ¿Están conscientes los diputados de cuánta inconformidad está generando esto entre la clase trabajadora de Colima? ¿ saben los diputados, que casi el 40 por ciento de los trabajadores que componen la PEA de Colima, viven con menos de dos salarios mínimos, es decir, 140 pesos diarios?. Alguien debería decirles, a ellos y a todos los políticos en general, que no es bueno ponerse a contar dinero en frente de los pobres; hay que recordar, que la paciencia, como casi todo, tiene un límite. Que conste.
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