MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Alerta contra la Violencia de Género, una década de resultados estériles en Chiapas

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En solo los primeros 3 meses de este año, Chiapas registra casi el 50% de todos los feminicidios que ocurrieron en el 2025

TUXTLA GUTIÉRREZ.- La Alerta contra la Violencia de Género (AVG) se instaló en 7 municipios de Chiapas en noviembre de 2016 con una sola finalidad: reducir los índices de violencia familiar, los feminicidios y, de paso, atender a miles de víctimas; sin embargo, a una década de su llegada, especialistas advierten que ésta no ha rendido los frutos esperados.

De acuerdo con el Observatorio Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres en esta entidad, de 2016 hasta el año 2024 ocurrieron 1,671 muertes violentas, de las cuales 421 fueron feminicidios, cifras que colocan a Chiapas dentro de las 10 entidades del país con más casos de feminicidios consumados.

La tendencia, en vez de disminuir, va al alza. Según datos de la Comisión Estatal para una Vida Libre de Violencia de las Mujeres de la Colectiva Feminista 50 Más 1, durante todo el 2025 ocurrieron más de 30 feminicidios en la geografía chiapaneca y en lo que va de enero a la fecha ya suman 14 casos, el último el de Beany, quien fue asesinada por su propio novio en el municipio de Tuxtla Chico.

Es decir, en menos de 4 meses ha ocurrido casi el 50 por ciento de feminicidios (alrededor de 3.5 casos por mes) comparado con el año pasado, cuando ocurrían 2.5 asesinatos de mujeres por el mismo lapso.

BEANY, ¿UNA CIFRA MÁS?

Beany Guadalupe Lozano García cursaba el segundo semestre de la licenciatura en Administración en la Universidad Autónoma de Chiapas en Tapachula. Pese a muchas situaciones dolorosas ?como la pérdida de su hermano en un accidente? la joven de 18 años no dejaba de sonreír y hacer amistades, como según nos cuenta su mamá Anahí García Alfaro en una entrevista.

La chica, originaria de la mencionada ciudad del Soconusco de Chiapas tenía una serie de metas, como viajar a otra entidad del Norte del país, y disfrutar con sus amigas.

Sin embargo, el 6 de abril pasado su novio José Manuel “N”, también de 18 años, la llegó a buscar a su casa y ya no se supo más de ella. Ahí comenzó el “viacrucis” para sus seres queridos.

Anahí cuenta que comenzó a buscar a su hija en muchas partes, e incluso con el papá y el abuelo de José Manuel, pero éstos se comportaron de una forma sospechosa. Incluso, afirma que, desde que habló con ellos, sintió que algo “andaba mal”.

ANGUSTIOSA BÚSQUEDA

Con una depresión por la muerte de su hijo, Anahí confiesa que no solo se enfrentó a la cerrazón de los parientes de su entonces yerno, sino que luego se topó con irregularidades de la misma Fiscalía y de algunos servidores públicos.

De acuerdo con su versión y tras confesar que la búsqueda fue intensiva, Beany apareció mal herida, dentro de una camioneta, en un camino del municipio de Suchiate. Recibió un impacto de bala en la cabeza.

Para Anahí, la situación se tornó extraña debido a que circuló una versión sobre cómo supuestamente se registraron los hechos esa noche del 6 de abril. En principio, se dijo que sicarios en motocicletas habían disparado en contra del vehículo donde Beany y José Manuel estaban.

Sin embargo, la madre de la víctima acusa que las pruebas eran contundentes: José Manuel le disparó a su hija en la parte izquierda de su cabeza y luego hizo más detonaciones en contra del parabrisas del vehículo para simular que se trató de un ataque armado. Luego escapó y la dejó abandonada en el lugar.

Pero Anahí sabe, de antemano, que todo fue planeado y que el presunto feminicida huyó con el apoyo de las mismas autoridades, quienes posiblemente fueron “compradas”; “por desgracia se enamoró de la persona equivocada, creyó en la persona equivocada, y por eso busco a esa persona, porque no entiendo por qué hizo esto”, externa.

Beany sobrevivió al ataque, pero se mantuvo en terapia intensiva por casi 11 días (pereció el 17 de abril), lapso en el que estuvo, primero, en un hospital público y luego en una clínica privada, hasta que ya no se pudo hacer más por ella.

Anahí ha pasado por una serie de situaciones complicadas: la negación del material audiovisual de las cámaras de vigilancia, para ver desde la salida de su hija del fraccionamiento donde vivía, hasta de otras del C5 que les podrían dar más información de lo que ocurrió en todo el camino.

Por ello, no se ha cansado se buscar justicia, a través de marchas, entrevistas y otras acciones, como esperar al propio gobernador de Chiapas al término de un acto protocolario en Tapachula y demandarle su respaldo.

BOMBARDEAN “EFICACIA” DE LA AVG

Para algunas expertas, la AVG no ha sido eficaz, pero no porque no tenga los alcances suficientes, sino porque las autoridades no han sabido o no han querido aplicarla como debería de ser.

Martha Figueroa Mier, del Colectivo de Mujeres (Colem) e impulsora de la AVG en Chiapas, reconoce que, a pesar de que la Alerta tiene muchas ventajas, la traba para que opere al 100 por ciento se ha dado por parte de la misma Fiscalía, como el retraso para echar andar el Plan General de Acción.

Expone una serie de irregularidades, como el manejo del presupuesto desde que en Chiapas era fiscal general Raciel López Salazar, y lamenta que, al final de cuentas, toda la carga de detener la violencia quede en las mismas mujeres, cuando es una obligación del Estado.

Critica las campañas que se han echado a andar en la entidad sobre este tema, como lo que ocurre en la actualidad con unos relojes de emergencia que el propio gobierno les entregó a miles de chiapanecas.
Para ella, dice, es necesario contestar algunos cuestionamientos: “¿Qué medidas de protección o de prevención se dan? ¡Nadie lo hace!, y no hay presupuesto para eso…”. 

Inclusive, refiere que un ejemplo de cómo se reducen los recursos para ese rubro y que a las autoridades no les importan las víctimas de violencia, se refleja en las condiciones de un edificio que alberga el Centro de Justicia para Mujeres (Cejum), cuyo espacio quedó reducido con la instalación de las fiscalías de la Mujer y del Feminicidio, además de una comandancia de la Policía de Investigación, entre otras carencias.

Para Pilar Zenteno Maza, presidenta estatal de la colectiva 50+1 Juvenil, los resultados de la AVG son nulos y la situación para las mujeres en el estado, en vez de mejorar, empeoraron.

Convencida de que la AVG no funciona porque no se realizan las acciones que de ella derivarían, lanza una frase contundente: “¡Nos siguen matando!”.

Tras dejar en claro que marzo ha sido, hasta este momento, el mes más mortífero para las mujeres chiapanecas, con 6 casos, insiste en su preocupación de que no haya avances, y más cuando aparte de los 7 municipios iniciales en la AVG, ya se sumen los 17 que contempla la región indígena Altos.

Señaló que la región del Soconusco, pero en particular Tuxtla Chico (donde fue asesinada Beany), se convirtió en una zona roja por la violencia contra las mujeres, y que incluso Tuxtla Gutiérrez, pese a estar dentro de los municipios con alerta, acumula aún muchos delitos.

De nueva cuenta, Martha Figueroa Mier menciona que las autoridades prefieren gastar el presupuesto en actos de publicidad o de simulación, y se ha dado en los últimos gobiernos, desde Manuel Velasco Coello, Rutilio Escandón hasta la administración actual.

Recuerda que, en lo que va del actual gobierno, solo han efectuado una asamblea de violencia de género, de forma extraordinaria, y a principios del año pasado. “La AVG seguirá funcionado, con presupuesto o no, hasta que ya no haya mujeres asesinadas en Chiapas, o aunque el mismo fiscal diga que no fue feminicidio, sino suicidio u otro delito”.

En pocas palabras, asevera, sexenio con sexenio los gobiernos heredan la AVG y no la quieren porque tiene un marco jurídico, “y ha sido a base de litigio colectivo e individual que hemos demostrado que sí existe el feminicidio, que es un problema grave de violencia estructural”.

VIOLENCIA QUE NO CESA

Con base en el Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública, durante el primer trimestre de este año se han registrado, a nivel nacional, 3,996 homicidios dolosos, de los cuales 83 han ocurrido en la entidad chiapaneca, es decir 5 casos menos en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Tras establecer que las cifras actuales la colocan en el lugar 17 de este tipo de delitos del fueron común, detalla que en 47 eventos se utilizó arma de fuego, en 16 arma blanca (cuchillo, navaja, machete, entre otras), y en el resto no está especificado. Durante el año pasado, en Chiapas ocurrieron 324 homicidios dolosos.

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