• El país cuenta con 3 mil 287 planteles que educan a más de 126 mil estudiantes
Con la finalidad de evitar la deserción escolar y acercar la educación a los jóvenes de comunidades rurales, de menos de 2 mil 500 habitantes que no cuentan con ningún servicio de bachillerato a menos de cinco kilómetros a la redonda, en agosto de 2013, la Secretaría de Educación Pública puso en marcha el Telebachillerato Comunitario (TBC) como parte del Programa Sectorial de Educación 2013-2018, que pretendía ampliar la cobertura de Educación Media Superior (EMS), lograr la inclusión y la equidad educativa.
En más de una década se ha mostrado que el TBC es un servicio pertinente y necesario que cubre a una población que históricamente no había podido cursar su educación media superior.
Después de funcionar como programa piloto, esta opción educativa se lanzó a nivel nacional con el objetivo de desarrollar las competencias y habilidades que requieren los jóvenes para avanzar en su educación; actualmente el número de telebachilleratos comunitarios es de 2 mil 836 y busca llegar a más de 7 mil comunidades en beneficio de unos 400 mil jóvenes en los próximos años, convirtiéndose en piezas fundamentales para aumentar la cobertura en Educación Media Superior.
Este modelo de organización sentó las bases de un modelo precario, que no ofrecía las condiciones materiales ni humanas para desempeñar los procesos de enseñanza y aprendizaje de manera óptima, por la falta de instalaciones propias y por el presupuesto asignado insuficiente, transfiriéndose la responsabilidad a docentes y familias de los estudiantes, que han sido el sostén principal de los TBC.
La precariedad se hizo extensiva a los docentes, quienes bajo el esquema de pago por honorarios no han podido contar con prestaciones laborales, han enfrentado retrasos en sus pagos y otros han laborado sin ningún sueldo.

El programa inició con 253 TBC, 4 mil 500 estudiantes y 759 docentes, después del primer año se pasó directamente al estatus de programa, sin ser evaluado en su calidad de "piloto". En 2015 se contaba con 2 mil 918 TBC y 8 mil 859 docentes atendiendo a 104 mil estudiantes.
Este rápido crecimiento se frenó cuando las entidades federativas no estaban en condiciones o no tenían la disponibilidad de asumir el costo que les correspondía. Para el ciclo escolar 2019-2020 se contaba con 3 mil 306 planteles y aproximadamente 127 mil estudiantes.
Posteriormente, como efecto de la pandemia bajó el número de TBC y la matrícula, quedando para el ciclo escolar 2021-2022 3 mil 287 planteles y 126 mil 992 estudiantes inscritos.
En 2024 se da a conocer el nuevo modelo del TBC, alineado a la Nueva Escuela Mexicana, que no establece algún compromiso para la construcción de planteles propios, manteniendo a los TBC en condiciones de desigualdad frente a otros servicios, sin embargo, siguen siendo un gran aliciente y una opción real para miles de jóvenes que desean cursar su educación media superior.

Ese mismo año (2024), el modelo del TBC presentó importantes cambios y ajustes en cuanto a su fundamentación y organización, al alinearse con la Nueva Escuela Mexicana (SEP-SEMS-DGB, 2024).
Un primer aspecto por destacar es que la misión del TBC se mantiene como un servicio que busca la equidad y la inclusión, sin embargo, se le agregan elementos como la formación integral, la búsqueda de la excelencia y de la mejora continua de la educación.
Otro elemento importante es que la denominación del TBC como un modelo presencial se cambia a híbrido y mixto.
El modelo del TBC se aleja del enfoque por competencias de 2013 y de 2017, y ahora se sustenta en la propuesta del humanismo y del constructivismo.

Los planes y programas de estudios se basan en el Marco Curricular Común para la Educación Media Superior (MCCEMS), el cual distingue tres componentes curriculares: fundamental, ampliado y ocupacional básico.
TBC, un servicio pertinente y necesario
En más de una década, se ha mostrado que el TBC es un servicio pertinente y necesario que ha sido aceptado por estudiantes, docentes, familias y autoridades locales, ya que cubre a una población que históricamente no había podido cursar su educación media superior y para el periodo 2025-2030 la apertura de nuevos TBC es una tarea urgente porque no está cubierta la oferta de este nivel educativo y es una meta ampliar la cobertura; asimismo, son urgentes los cambios organizacionales y curriculares para fortalecerlos y puedan contar con condiciones iguales que otros servicios de la Educación Media Superior.
Falta mucho por hacer, en términos organizacionales se requiere una política federal que apoye abiertamente a los TBC, que se dirigen a la población más vulnerable. Se requiere un financiamiento que cubra las necesidades de los TBC, como la construcción de instalaciones apropiadas y el mejoramiento de las existentes.
Se necesita también la dotación de equipamiento, de acuerdo con las necesidades de los planteles y de los y las estudiantes. Para ello, se tiene que establecer claramente el compromiso de los gobiernos estatales con los TBC, para que no operen como apoyos ocasionales u opcionales.
Por su parte, los y las docentes no pueden permanecer bajo esquemas de inseguridad y precariedad laboral, por tanto, tienen que nivelarse las condiciones con otros servicios de la EMS.
También son urgentes los cambios curriculares para ajustar un modelo que afronte necesidades de aprendizaje de las y los estudiantes; para ello se requiere romper con la idea del TBC como modelo de bajo costo porque a pesar de los desafíos y de las restricciones estructurales, este sistema ha logrado consolidarse como un modelo educativo con fuerte arraigo comunitario y resultados académicos comparables a otros subsistemas.

En la entidad suriana, el Instituto del Bachillerato del Estado de Guerrero (IBGRO) fue creado oficialmente el 18 de agosto de 2014, mediante el decreto 490 para operar este sistema, tan sólo un año después de que se declarara la obligatoriedad constitucional de este nivel educativo.
En total, existen 316 planteles distribuidos en las ocho regiones del estado, 52 planteles en la zona Centro, diez en Acapulco, 44 en Costa Chica, doce en Costa Grande, 37 en la Montaña, 60 en la zona Norte, diecinueve en Tierra Caliente y 82 en la Sierra.
Este proyecto ha logrado una importante aceptación de jóvenes y padres de familia, por su cercanía y gratuidad, que se refleja en el aumento de la demanda de inscripción en los planteles, cinco impulsados por el Movimiento Antorchista Nacional, de los cuales, el Telebachillerato Comunitario "Rafael Ramírez Castañeda", ubicado en la colonia Plan de Ayala de Chilpancingo, cerró el ciclo escolar 2025-2026 con una ceremonia político-cultural y un llamado a las y los egresados a continuar con sus estudios profesionales. Este plantel y el TBC de Apalani, municipio de Acapulco, contarán con validez oficial al inicio del próximo ciclo escolar.
La generación que lleva por nombre "Es la hora de los pueblos" sabe que la herramienta más importante es y seguirá siendo la educación, por lo que buscará, con el arrebato que les caracteriza, alternativas para continuar su educación profesional y contribuir en la construcción de un mundo mejor.
Aún falta mucho por hacer, pero esta generación de egresados, un grupo de maestros comprometidos, está decidida a convertir el plantel en una de las mejores instituciones de Chilpancingo, forjar sueños e ir por ellos.
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