• La inacción del gobierno local ante el rezago en infraestructura agrava la vulnerabilidad de las zonas marginadas
El Movimiento Antorchista ha tenido como uno de sus objetivos fundamentales identificar las zonas de mayor marginación para, junto con la población, realizar gestiones encaminadas a combatir y erradicar los rezagos. Siempre recordando nuestro derecho constitucional a acceder a servicios básicos, educación, salud, etcétera.
Así es como la propia comunidad se reúne, discute las prioridades y plantea sus demandas más urgentes, entre las cuales se encuentran pavimentaciones, techumbres, drenaje pluvial, acciones de vivienda, remodelación de centros educativos, etcétera.
Paso siguiente: se programa la entrega de las solicitudes a las instancias correspondientes, por ejemplo, la Secretaría de Obras Públicas, el DIF Culiacán, el Imdec, etcétera, entregando una copia al ejecutivo para que esté enterado.

En lo que va de esta administración de extracción morenista, la atención y seguimiento a las peticiones de los culiacanenses organizados en Antorcha se ha dado por parte de la Secretaría del Ayuntamiento, que preside el maestro José Ernesto Peñuelas Castellanos.
Después de reducir al mínimo nuestro pliego petitorio hace más de un año, bajo el argumento de que son muchas y con un gran presupuesto de por medio, se acordó con el ahora alcalde con licencia, Juan de Dios Gámez Mendívil, avanzar con algunas obras y servicios.
Destacan la pavimentación de cuatro tramos de calles en colonias de la ciudad, construcción de un parque en Península de Villamoros, permisos y apoyo económico a comerciantes, regularización de lotes, donación de terrenos para escuelas e infraestructura educativa, entre otros.
En honor a la verdad, aunque no en el tiempo acordado, se ha visto algún avance, como pavimentaciones de algunas cuadras y apoyo a un albergue estudiantil que da hospedaje a más de 25 jóvenes.

Sin embargo, como es de conocimiento general, la situación en Culiacán no sólo no mejora, sino que ha venido empeorando. El clima de violencia ha puesto a nuestro municipio en un estado de involución, pese a los esfuerzos oficialistas de mostrar al exterior que va mejorando.
Según Revista Espejo, Culiacán encabeza el deterioro económico que atraviesa Sinaloa en medio de una crisis de seguridad y desaceleración productiva que se ha prolongado por casi 20 meses.
Al cierre del primer trimestre de 2026, Culiacán perdió 934 empleadores formales respecto al mismo periodo del año anterior, la mayor caída entre todos los municipios del estado, de acuerdo con el más reciente reporte del Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (Codesin).
Desempleo que casi en automático desemboca en el aumento del comercio informal. Según El Debate, Culiacán registró un incremento de casi 300 %, al pasar de aproximadamente 2 mil 300 vendedores en 2023 a cerca de 8 mil unidades económicas no reguladas en 2026.
Al cierre del primer trimestre de 2026, Culiacán perdió 934 empleadores formales respecto al mismo periodo del año anterior, la mayor caída entre todos los municipios del estado.
Esto de acuerdo con reportes de la Unión de Locatarios del Centro de Culiacán. Un sinfín de emprendimientos han surgido con tal de llevar comida a la mesa, desde poner uñas hasta vender algún postre.
Todo este esfuerzo titánico que hacen los trabajadores lo realizan, además de sorteando las balas, entre múltiples afectaciones de drenaje, cortes de suministro de agua y cierres viales debido a fallas en equipos de bombeo y reparaciones urgentes en colectores de drenaje.
Esto demuestra la gran incapacidad de la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán (Japac). No hay vecino que no reporte alguna afectación y la dependencia tarda días, si no es que meses, en reparar el daño, al menos por un tiempo.

Y por si no bastara, el director de Protección Civil municipal, Jesús Bill Mendoza, acaba de informar que “las autoridades vigilan 55 puntos de riesgo ante posibles inundaciones”. “Las estimaciones contemplan lluvias de entre 50 y 75 milímetros, con posibilidad de alcanzar 100 milímetros en algunas zonas”.
Así es, nuevamente Culiacán tiene el riesgo de inundarse como en cada tormenta, añadiendo además que hay colonias y comunidades que no cuentan siquiera con las condiciones mínimas para sortear estas catástrofes.
De esta forma, aunque la dependencia recomiende mantener libres los desagües, asegurar objetos en las azoteas y evitar cruzar calles inundadas, miles seguirán perdiendo sus enseres domésticos si no se atacan las causas de fondo que provocan tales inundaciones. Una de ellas es la falta de regularización de asentamientos que no cuentan con vivienda digna y servicios de calidad.
En este contexto es que uno pensaría en que al menos lo que se ha acordado con el Ayuntamiento meses atrás, proceda a ejecutarse para paliar un poco la calamidad que viven día a día miles de trabajadores culiacanenses. Pero no es así.

Ante ello, no hemos tenido de otra que solicitar la intervención de la máxima autoridad del municipio, la alcaldesa Ana Miriam Ramos Villarreal, con la intención de que intervenga y gire instrucciones para cumplir los acuerdos.
Por alguna razón, no hemos tenido más que omisiones por parte de su oficina, de manera que nuevamente una comisión de antorchistas acudió el día de hoy, lunes 13 de octubre, a ver si ahora sí se tenía alguna respuesta positiva.
Palabras más, palabras menos, se nos dijo por parte de funcionarios de la Secretaría del Ayuntamiento que esta semana la atención de esta administración está enfocada en el huracán Simón. En consecuencia, nos agendaron una reunión nuevamente con el secretario Peñuelas con el compromiso de que habrá soluciones a las multimencionadas peticiones.
Esperamos que en esa reunión se lleven avances concretos; de lo contrario, los vecinos organizados tendrán toda la libertad de hacer uso de su derecho constitucional a la manifestación y denuncias públicas. Que conste.
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