La reciente escalada en Oriente Medio, marcada por la amenaza directa de Irán de atacar la infraestructura energética regional ante el ultimátum del presidente estadounidense Donald Trump, refleja la crisis profunda del sistema capitalista global y la necesidad de soberanía de los pueblos frente a las potencias imperialistas.
La presión sobre Irán busca controlar los recursos energéticos y mantener su influencia ante el auge de otras potencias como China y Rusia.
El pasado fin de semana, Irán advirtió que, si el gobierno de Estados Unidos insiste en reabrir el estrecho de Ormuz dentro del plazo de 48 horas, la respuesta será contundente. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del parlamento iraní, declaró que cualquier ataque contra instalaciones estratégicas del país tendrá “consecuencias irreversibles en toda la región”, incluyendo la destrucción de infraestructura energética y petrolera. Esta postura pone de relieve el riesgo de que un conflicto regional derive en afectaciones globales, especialmente en el mercado energético.
Desde la perspectiva del Movimiento Antorchista Nacional, este episodio no debe verse como un simple enfrentamiento entre países, sino como un reflejo de la decadencia del imperialismo estadounidense.
Durante décadas, Estados Unidos ha intervenido en el Medio Oriente para garantizar su dominio económico y estratégico, ignorando la soberanía y los derechos de los pueblos. La presión sobre Irán busca controlar los recursos energéticos y mantener su influencia ante el auge de otras potencias, como China y Rusia, que disputan el liderazgo mundial.

El Movimiento Antorchista Nacional sostiene que los pueblos deben mantenerse firmes frente a las amenazas imperialistas. La resistencia de Irán ante un ultimátum que vulnera su soberanía es un recordatorio de que las naciones tienen derecho a proteger sus recursos y su integridad territorial.
La tensión evidencia cómo el capitalismo global, en su etapa de decadencia, impulsa a los países dominantes a recurrir a la coacción y la guerra para sostener su hegemonía.
El conflicto en Oriente Medio es también una advertencia para América Latina y México no es la excepción: la sumisión a intereses extranjeros puede tener graves consecuencias económicas y políticas.

La organización social más grande y mejor estructurada de México ha insistido históricamente en la necesidad de fortalecer la soberanía nacional, impulsar el desarrollo económico desde adentro y proteger los recursos estratégicos frente a la codicia externa.
Grosso modo, la postura de soberanía iraní y la actitud intervencionista de Estados Unidos no son hechos aislados, sino expresiones de un sistema que prioriza el lucro y la dominación sobre la vida de los pueblos.
Ante esto, los movimientos sociales y populares de América Latina y del mundo deben mantenerse vigilantes y defender sus intereses de clase frente a las presiones e intervenciones imperialistas, fomentando la unidad, la lucha y la dignidad revolucionaria, convencidos de que es posible construir una sociedad más justa y equitativa y de que es necesario luchar a codo a codo para lograrlo.
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