Como parte de las gestiones para enfrentar la pobreza alimentaria en las comunidades, el Movimiento Antorchista realizó en la agencia municipal de San Felipe Ecatepec, el taller de cocina y la entrega de despensas en coordinación con FEMSA y el Banco de Alimentos.
Como parte de las gestiones para enfrentar la pobreza alimentaria en las comunidades, el Movimiento Antorchista realizó en la agencia municipal de San Felipe Ecatepec, el taller de cocina y la entrega de despensas en coordinación con FEMSA y el Banco de Alimentos.
Durante la jornada se llevó a cabo un Taller de Cocina, en el que beneficiarios y voluntarios aprendieron a preparar comidas saludables y balanceadas, utilizando productos donados, con el objetivo de fortalecer la nutrición familiar y aprovechar de manera adecuada los alimentos que reciben. Asimismo, se realizó la entrega de despensas mensuales a las familias inscritas en el programa.

María Cirila Pérez Pérez, representante del grupo de mujeres beneficiadas, destacó que la continuidad del programa ha sido posible gracias a las gestiones realizadas por Antorcha, así como a la disciplina y compromiso de las jefas del hogar, quienes han participado de manera constante en los talleres. Señaló que este esfuerzo conjunto permite mirar con optimismo la posible ampliación del padrón de beneficiarios en la comunidad.
San Felipe Ecatepec, se encuentra a la entrada de San Cristóbal de las Casas, al llegar desde Tuxtla Gutiérrez, abarca unas 170 hectáreas y hay un total de 2350 personas, en 516 casas; actualmente está catalogado como comunidad ejidal, con pocos establecimientos comerciales y la mayoría de ellos se desempeñan en la actividad comercio minorista, además, se estima que los hogares tienen un nivel socioeconómico de por lo menos $2,190 pesos por persona.
Al respecto Lourdes Guzmán Sebastián, dirigente estatal de Antorcha, señaló que en el estado no se puede ocultar que está enfrentando problemas como la crisis de producción, la pérdida de autosuficiencia y la pobreza alimentaria; que se suma a una crisis global que está poniendo en riesgo la supervivencia misma de las familias del mundo.

“En comunidades indígenas como la de Ecatepec en San Cristóbal, así como las que forman parte de la zona altos, constituyen un ejemplo visible de la consecuencia de crisis social, de la pobreza y la pobreza alimentaria que golpea a las familias. Por eso resulta importante que hoy por hoy, sean las mujeres que busquen aprender más sobre la cocina nutritiva y que les pueda servir como un impulso a las actividades económicas para sostener los hogares” señaló Guzmán Sebastián.
Durante la jornada se llevó a cabo un Taller de Cocina, en el que beneficiarios y voluntarios aprendieron a preparar comidas saludables y balanceadas, utilizando productos donados, con el objetivo de fortalecer la nutrición familiar y aprovechar de manera adecuada los alimentos que reciben. Asimismo, se realizó la entrega de despensas mensuales a las familias inscritas en el programa.
María Cirila Pérez Pérez, representante del grupo de mujeres beneficiadas, destacó que la continuidad del programa ha sido posible gracias a las gestiones realizadas por Antorcha, así como a la disciplina y compromiso de las jefas del hogar, quienes han participado de manera constante en los talleres. Señaló que este esfuerzo conjunto permite mirar con optimismo la posible ampliación del padrón de beneficiarios en la comunidad.

San Felipe Ecatepec, se encuentra a la entrada de San Cristóbal de las Casas, al llegar desde Tuxtla Gutiérrez, abarca unas 170 hectáreas y hay un total de 2350 personas, en 516 casas; actualmente está catalogado como comunidad ejidal, con pocos establecimientos comerciales y la mayoría de ellos se desempeñan en la actividad comercio minorista, además, se estima que los hogares tienen un nivel socioeconómico de por lo menos $2,190 pesos por persona.
Al respecto Lourdes Guzmán Sebastián, dirigente estatal de Antorcha, señaló que en el estado no se puede ocultar que está enfrentando problemas como la crisis de producción, la pérdida de autosuficiencia y la pobreza alimentaria; que se suma a una crisis global que está poniendo en riesgo la supervivencia misma de las familias del mundo.
“En comunidades indígenas como la de Ecatepec en San Cristóbal, así como las que forman parte de la zona altos, constituyen un ejemplo visible de la consecuencia de crisis social, de la pobreza y la pobreza alimentaria que golpea a las familias. Por eso resulta importante que hoy por hoy, sean las mujeres que busquen aprender más sobre la cocina nutritiva y que les pueda servir como un impulso a las actividades económicas para sostener los hogares” señaló Guzmán Sebastián.
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