No creo exagerar cuando digo que actualmente México, y el mundo entero, padece una espeluznante enfermedad: la pobreza, situación que nos ha orillado a la delincuencia, el robo, el secuestro, la corrupción.
Muchos quisiéramos vivir en un mundo sin estos males, un mundo donde todos fuesen felices, que este sueño no fuese sólo material para una novela. Este anhelo es tan viejo como la pobreza misma.
Hacer este sueño realidad: vivir en un mundo mejor, más equitativo y justo, es la enorme y digna tarea que se ha propuesto Antorcha Revolucionaria. El que les habla y los millones de organizados en Antorcha, sabemos que es un hecho sumamente contradictorio que sea nuestra nación una de las que más riqueza genera del mundo, pero al mismo tiempo haya en nuestro país tanta miseria, pues más del 70 por ciento de los mexicanos vive en condiciones precarias.
Es necesario que la pobreza, consecuencia de la desigualdad social, se reduzca; para ello es necesario que el gobierno instrumente políticas que detonen el desarrollo en el sector productivo y genere empleos suficientes. Aun suponiendo que no se pudieran implementar políticas económicas para el desarrollo, el gobierno está obligado a garantizar el bienestar social del pueblo, mejores obras, servicios públicos y programas sociales que ayuden a contrarrestar las carencias de la gente.

Frente a este escenario crítico, y consciente de los problemas de nuestra nación, el antorchismo nacional ha trazado camino durante 42 años con la finalidad de eliminar de raíz al enemigo del desarrollo, la pobreza. Pero los que nos gobiernan nos ven como una amenaza, nos han satanizado mediáticamente y han dictado sentencia en contra de nuestra lucha por la defensa del pueblo humilde.
Pero los antorchistas no nos amedrentamos, estamos claros de que sólo organizados podremos triunfar, no nos podrán doblegar la política excluyente de los gobiernos, por el contrario, nos fortalecerá más y unidos lucharemos por lo que nos corresponde.
Aquí en Campeche, desde hace ocho meses que el ayuntamiento vienen realizando acciones en beneficio del pueblo a marchas forzadas. En una última reunión que mantuvimos con el secretario del ayuntamiento, éste acordó revisar y cumplir con los puntos de las negociaciones. Sabemos que lo poco o mucho que se ha avanzado es gracias a la lucha organizada del pueblo, así que compañeros, hay que seguir unidos, hay que seguir trabajando, hay que seguir politizándonos, pero, sobre todo, hay que seguir luchando.
Sabemos que el camino no es fácil, vendrán nuevas adversidades, pero unidos, conscientes y luchando por una vida mejor, es como acabaremos con la espeluznante enfermedad de la que todos somos víctimas. Vale.
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