• El estado enfrenta una crisis ambiental provocada por la urbanización turística acelerada
Quintana Roo enfrenta una crisis creciente sobre sus selvas, con una pérdida acumulada de más de 112 mil hectáreas entre 2016 y 2025, de acuerdo con registros del Sistema de Información de Cambios en la Cobertura Forestal (Sicamfor). Especialistas advierten que la reducción de la cobertura vegetal mantiene un ritmo constante que compromete la estabilidad ambiental del estado.
La protección de la selva es clave para la biodiversidad y la sostenibilidad de miles de familias que dependen de los recursos naturales.
Esto representa una pérdida anual significativa que supera los esfuerzos de reforestación por diversas causas, como el crecimiento urbano desordenado, que ha traído la pérdida de biodiversidad y ecosistemas, presentando un estado otrora considerado como el “paraíso terrenal” en ruinas por la devastación de su flora y fauna criolla.
Tan sólo en el municipio de Othón P. Blanco, al sur del estado, se han desmontado alrededor de 53 mil 800 hectáreas en el mismo periodo, convirtiéndolo en uno de los puntos con mayor afectación.
En diversas comunidades rurales, la disminución de áreas arboladas impacta directamente actividades productivas y el equilibrio de los ecosistemas locales.

Lamentablemente, la entidad está experimentando un boom inmobiliario impresionante, especialmente en municipios como Cancún, Playa del Carmen y Tulum. Se estima que hay más de mil proyectos inmobiliarios en construcción, con una absorción mensual promedio de mil 600 unidades vendidas.
En ese tenor, investigadores, ambientalistas y expertos ecologistas han demostrado que las causas principales de esta devastación son la urbanización acelerada de desarrollo de infraestructura turística y habitacional; la agroindustria y ganadería, que expanden cultivos agroindustriales y ganadería extensiva; las obras de infraestructura, como la construcción del Tren Maya; otros proyectos y la corrupción de funcionarios del gobierno y complicidades con instituciones que deben cuidar el medio ambiente y los ecosistemas.
La presión sobre territorios ejidales también ha encendido alertas, ya que gran parte de la selva en Quintana Roo se encuentra bajo régimen de propiedad social. Organizaciones civiles sostienen que estas comunidades han sido históricamente guardianas del patrimonio forestal, pero hoy enfrentan retos derivados de cambios económicos y políticas públicas que incentivan otras actividades.

Ante este panorama, es necesario identificar con precisión las zonas donde ocurre la transformación del paisaje y respaldar estrategias de conservación. Los mismos especialistas subrayan que proteger la selva quintanarroense es clave no sólo para la biodiversidad, sino también para la recarga de acuíferos, la regulación climática y la sostenibilidad de miles de familias que dependen de estos recursos.
Hoy más que nunca es indispensable que el pueblo quintanarroense y las comunidades mayas se unan en una sola voz y sigan sosteniendo la lucha, que es justa y necesaria para obligar a las autoridades de gobierno para que actúen de manera inmediata, pues el impacto es mortal: ha provocado la pérdida de biodiversidad y ecosistemas, así como la alteración del ciclo del agua y el aumento de temperatura.
A estas alturas, es fundamental que el mismo pueblo sea el que tome medidas para frenar la deforestación y promueva la conservación de los ecosistemas forestales en Quintana Roo.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario