Los apoyos económicos enfocados en el sector educativo no son una solución estructural para combatir la pobreza ni la deserción escolar, son una estrategia impulsada por la 4T para dar continuidad a su nueva administración.
Su propuesta es erradicar la pobreza y combatir el abandono escolar a través de apoyos económicos, pero no son más que una forma de engañar y manipular al pueblo mexicano.
Durante el ciclo escolar 2024-2025, 994 mil 209 estudiantes dejaron las aulas a nivel nacional, una cifra estremecedora que muestra el problema del sector educativo.
Los verdaderos desafíos de los programas del bienestar han sido operativos y estructurales. Por ejemplo, la implementación de “La Escuela es Nuestra”, donde los maestros aumentan la carga laboral y administrativa, o las becas “Rita Cetina”, que se otorgan a estudiantes sin importar el aprovechamiento académico.
Los jóvenes son beneficiados y eso genera un rezago educativo, ya que la ausencia del estudiante se refleja cada vez más, lo que genera un reto para el docente, quien es el encargado de realizar las adecuaciones para nivelar los conocimientos del alumno. Entonces, el docente se convierte en el responsable de implementar nuevas metodologías pedagógicas, como lo plantea la Nueva Escuela Mexicana.
No importa el contexto, ni la escasez de recursos tecnológicos, el maestro tiene que mantener el compromiso profesional ante las condiciones laborales complejas.
El sistema educativo controla la educación a través de diversos programas sociales donde la desigualdad social está muy marcada.

Los hijos de los dueños de este país cuentan con las mejores condiciones; por otro lado, los hijos de la clase obrera estudian en aulas provisionales y trabajan para cubrir las necesidades básicas, teniendo un empleo informal, causando la deserción escolar.
Durante el ciclo escolar 2024-2025, 994 mil 209 estudiantes dejaron las aulas a nivel nacional, una cifra estremecedora que muestra el problema de dicho sector. Y en lugar de concientizar y proponer una educación de calidad más eficiente para los mexicanos, la propuesta fue crear un programa que beneficie a todas aquellas personas que no estudian ni trabajan y lo llamaron “Jóvenes Construyendo el Futuro”.
Tal iniciativa federal, para personas de 18 a 29 años, hace que los estudiantes intervengan como mano de obra durante doce meses, como apoyo en talleres, empresas o instituciones, recibiendo un recurso mensual de 9 mil 583 de pesos, con el argumento de fomentar la inclusión laboral.
¿El resultado? Un pueblo no alfabetizado listo para la explotación. Este es el dichoso nuevo sistema educativo llamado “La nueva Escuela Mexicana”, que carece de claridad y consenso.

La ideología que plantean prepara a las nuevas generaciones para un mercado laboral globalizado, este sistema no prepara profesionales con pensamiento crítico, humanista y mucho menos con conciencia de clase.
Carlos Torres Rosas, coordinador general de los Programas para el Bienestar en 2026, destacó una inversión social histórica de más de 1 billón de pesos, donde proyecta beneficiar a 42.9 millones de personas, donde garantiza que habrá más apoyos, o mejor dicho, asegurando el control del pueblo.
El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 fue aprobado por la Cámara de Diputados y publicado en el Diario Oficial de la Federación, con un Gasto Neto Total aprobado de 10 billones 193 mil 683.7 millones de pesos, enfocado en desarrollo social, salud, educación e infraestructura.
Lo que se destina para el sector educativo en nuestro país en 2026 es de 1.2 billones de pesos desde nivel básico hasta posgrado y se distribuirá para deporte, cultura y tecnología.

Por tanto, la educación no es una prioridad en el gasto público, ya que la distribución del recurso no alcanza para recibir una educación de calidad; los recursos que se destinarán en 2026 equivalen a 12.2 % del presupuesto federal total y a 4 % del producto interno bruto nacional, una proporción por debajo del promedio que destinan los países de la OCDE, 5 %. Esta cifra se encuentra lejos del umbral de 8 % del producto interno bruto que debe destinar el Estado para garantizar el acceso a este derecho según la Ley General de Educación:
“Un estudiante no puede concentrarse en el aula, cuando no cuenta con las necesidades básicas en su hogar, como la alimentación, o los servicios básicos, el recurso para trasladarse a la escuela o el hecho de pensar cómo va a sufragar sus útiles escolares”.
La crisis que enfrenta nuestro país es de carácter estructural y social a causa de la filosofía y política del régimen actual, la cifra de deserción y pobreza nos debería doler, ya que no se está tomando ninguna medida para detener esta problemática.
¿Y entonces? ¿A dónde van a parar nuestros impuestos? Todo se destina a los programas del bienestar.
Para revertir esta situación, el gobierno de México tiene en sus manos la posibilidad de aumentar el presupuesto; por eso se les hace un llamado a los jóvenes para que luchen y se organicen, necesitamos un país justo donde la educación no dependa de un programa social.
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