MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

¿Por qué un pueblo puede lograr que su feria sea gratuita?

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Sin fines de lucro y organizada por el pueblo, la Feria de Tecomatlán ofrece eventos gratuitos de alta calidad gracias al trabajo colectivo y la unidad del antorchismo

La Feria de Tecomatlán, la feria de la unidad entre los pueblos, que tendrá lugar del 15 al 22 de febrero, inicia este domingo. No es una feria comercial, ni un negocio de donde se espere sacar las grandes cantidades de ganancias, como sí sucede en la mayoría de las ferias del país.

La Feria de Tecomatlán es una lección viva de organización popular; es una muestra palpable de que cuando el pueblo se une y lucha puede crear espacios de convivencia sana, cultura y alegría para todos.

La Feria de Tecomatlán está orquestada por el pueblo de aquel municipio y es una muestra clara de lo que se puede lograr cuando la gente decide unirse y trabajar por un objetivo común. Les quiero platicar el proceso de organización de esta feria en la cuna del Movimiento Antorchista.

Desde hace un año, los tecomatecos eligieron un comité organizador de la feria, integrado por hombres y mujeres honrados, trabajadores, dispuestos a sacrificar tiempo, esfuerzo y recursos personales para sacar adelante esta gran tarea.

Para hacer posible una feria gratuita y de gran calidad, el pueblo le entra con trabajo directo y con actividades económicas: se realizan faenas colectivas para mejorar, limpiar, pintar o remodelar varias zonas del pueblo.

Asimismo, se organizan rifas para recaudar recursos económicos; se realiza un concurso para elegir a la reina de la feria; las candidatas —que son jovencitas estudiantes de las escuelas de Tecomatlán— durante un año son apoyadas por los tecomatecos que se agrupan en equipos (de la cooperativa, las escuelas, el pleno antorchista, el hospital, entre otros) y realizan actividades económicas.

En el certamen triunfa y se convierte en la reina de la feria la candidata que más recursos recaude, mismos que son entregados al comité organizador y que serán usados para la feria; además, se suma el esfuerzo de paisanos que viven en Estados Unidos.

Todo este esfuerzo tiene un objetivo muy claro: que el pueblo, especialmente la gente humilde, disfrute de una feria digna, alegre, cultural y gratuita, en la que no deba pagar un solo peso para poder divertirse de manera sana. Sin apoyos gubernamentales y sin convertir las presentaciones de los artistas de talla nacional que participan en una mercancía.

Gracias a este trabajo, la Feria de Tecomatlán ofrece actividades de gran nivel: desfile de carnaval con la participación de comunidades de toda la región y de otros estados del país, jaripeos profesionales en la Plaza de Toros “La Antorcha”, eventos culturales, deportivos y artísticos y presentaciones de grupos y artistas como “Los Primos de Durango”, “Patrulla 81”, “Julio Preciado”, “El Yaki”, entre otros.

Aquí es importante decirlo con claridad: todo lo que se presenta en la feria tiene un costo, claro que sí, pero ese costo no lo paga el pueblo asistente que llega a la feria de la unidad entre los pueblos. El costo lo cubren los tecomatecos, el ayuntamiento y los antorchistas de todo el país que se organizan, que trabajan, que entienden que la cultura, el deporte y la recreación deben ser derechos del pueblo y no privilegios exclusivos de quienes tienen dinero para pagarlos.

La feria es un espacio para preservar nuestras tradiciones, desde el jaripeo hasta la gastronomía regional, con concursos de platillos típicos como el mole, el pipián verde, los tamales de frijol y el adobo de puerco, elaborados por las cocineras de la Mixteca poblana. Es una forma de defender nuestra cultura frente a la imposición de modelos ajenos que poco tienen que ver con nuestra identidad nacional.

Todo esto confirma algo muy importante: que la fuerza del pueblo organizado, del Movimiento Antorchista y de la comunidad de Tecomatlán sigue muy firme. Que la unidad entre los pueblos no es un sueño, sino una realidad que se desarrolla gracias al sacrificio y la abnegación de los antorchistas.

La Feria de Tecomatlán es una lección viva de organización popular; es una muestra palpable de que cuando el pueblo se une y lucha puede crear espacios de convivencia sana, cultura y alegría para todos, incluso en un país donde a las mayorías trabajadoras se les niegan cada vez más derechos, entre ellos el derecho al esparcimiento.

Por eso, hoy más que nunca, decimos con orgullo: ¡Viva la feria de la unidad entre los pueblos! ¡Viva la Feria de Tecomatlán 2026! Te esperamos para que nos acompañes: ven con tu familia y diviértete.

Gracias, por todo esto, al pueblo tecomateco y al antorchismo. Son ustedes un ejemplo nacional; no lo olviden.

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