MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Pobreza, inseguridad y violencia laceran a la infancia en México

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En México existen muchos problemas que deberían ser atendidos, problemas que aniquilan la calidad de vida de millones de mexicanos, que tratan de subsistir en medio del caos.

Uno de los sectores más desprotegidos, y a los que los problemas en México vienen lacerando, es precisamente la infancia y la adolescencia, que, aunque representan en palabras el presente y futuro del país, en los hechos es un sector que está siendo abandonado a su suerte por el gobierno.

Un problema alarmante por el que atraviesa nuestra infancia en México es el reclutamiento de adolescentes por grupos delictivos, que aumentó en 20.6 %, entre 2023 y 2024.

En México, millones de niñas, niños y adolescentes se desenvuelven en condiciones que limitan su desarrollo cognitivo y pisotean sus derechos, poniendo en riesgo su futuro; por eso, este tema no es menor, sino uno que debe ser tratado con suma importancia y cuidado y, sobre todo, con responsabilidad por parte del gobierno de la república, en coordinación con los gobiernos estatales y locales, para poder implementar estrategias para proteger a nuestra infancia y adolescencia.

Un factor importante, si no el más importante, por el que la niñez en México ve limitados sus derechos es precisamente la terrible pobreza que padecen millones de mexicanos; familias que tienen que vivir en marginación, sin un empleo bien remunerado, para que lo percibido les alcance para alimentar a todos sus miembros.

Según datos recientes expuestos por REDIM (Red por los Derechos de la Infancia) en México una de cada tres personas menores de 18 años vive en pobreza. Esto significa que millones de niñas y niños no tienen acceso a una vida digna, con alimentación suficiente, servicios de salud, vivienda adecuada y educación de calidad.

En 2024, el 17.1 % de la población infantil presentó carencias para acceder a una alimentación nutritiva y de calidad. Esto quiere decir que muchos menores ni siquiera pueden comer lo suficiente.

Aunado a esto, el 35.7 % de las niñas, niños y adolescentes en este año carecía de atención médica adecuada. Estamos hablando de al menos 13 millones de menores que no pueden recibir consultas, tratamientos o medicamentos cuando los necesitan, a pesar de lo que se viene pregonando por parte del gobierno federal: que la salud no es un privilegio, sino un derecho.

En cuanto a la educación, pilar fundamental en el desarrollo de todo país y por el que nuestros gobiernos deberían esforzarse por dar todas las condiciones necesarias para que nuestros niños se eduquen con calidad, esto no sucede así, generando a mediano y largo plazo que el ciclo de pobreza se perpetúe. 

Cabe señalar que el 10.6 % de la población de tres a diecisiete años presenta rezago educativo, y la tasa de abandono en educación media superior aumentó en el último ciclo escolar. Muchos jóvenes dejan la escuela por falta de recursos, por tener que trabajar o por vivir en contextos de violencia.

Otro problema alarmante por el que atraviesa nuestra infancia en México es el reclutamiento de adolescentes por grupos delictivos, que aumentó en 20.6 %, entre 2023 y 2024, y es que todos los problemas que presentan nuestros jóvenes están creando un terreno fértil para que el crimen organizado cometa sus fechorías y enganche a los jóvenes con promesas de dinero y poder.

En este sentido, nuestra niñez y juventud también está expuesta a otro grave problema que desgraciadamente forma parte de la vida de muchos menores: esto es la violencia en sus distintas formas, que en el periodo arriba señalado aumentó en el terreno sexual en 8.3 %; la violencia física incrementó en 4.7 %, dejando claro que en el propio entorno en que se desarrollan nuestra niñez y adolescencia también sufren vejaciones y abusos, dejándolos en el total desamparo. Entre enero y noviembre de 2025 se tuvo en nuestro país un registro de mil 991 homicidios de niñas, niños y adolescentes.

Este estudio también refiere a otro grave problema que afecta a nuestra niñez y adolescencia: la falta de vivienda, ya que el 11.6 % de la población infantil vive en casas con mala calidad o poco espacio. Se trata de una realidad que viven millones de familias, con viviendas sin servicios básicos, hacinadas o en malas condiciones, que afectan su salud y seguridad.

En medio de todos estos problemas, los niños y jóvenes no pueden vivir su etapa con tranquilidad, y muchas veces esa pobreza y marginación familiar que padecen los obliga a salir a buscarse el pan de cada día; es por ello que millones de niñas, niños y adolescentes de cinco a diecisiete años tienen que trabajar en la calle, en el campo o son contratados en empleos que ponen en riesgo su seguridad y vida, violando totalmente sus derechos.

El estudio refiere también algo sumamente preocupante, pues a pesar de todos los problemas nada fáciles de resolver que se mencionan, y que sin duda los gobiernos están obligados a implementar medidas para reducirlos, esto no ocurre así, pues el presupuesto que se ha destinado para ello ha sido drásticamente reducido.

Entre 2025 y 2026, el gasto destinado a niñas, niños y adolescentes pasó de 11 % a 10.8 % del presupuesto nacional. Ello se traduce en una terrible indiferencia que golpea la salud, educación, protección y bienestar infantil.

En definitiva, se necesita un verdadero interés por parte de las autoridades de gobierno para salvaguardar la infancia en México, y lo que vemos únicamente es un grave error que se está cometiendo por parte de quienes ostentan el poder político y económico, y esta es la triste realidad que pone en riesgo a estos seres, dejándolos en total desamparo y vulnerabilidad.

Los mexicanos debemos tomar conciencia de la gravedad del asunto, y exigir que nuestra niñez y adolescencia sea puesta en primer lugar, que para ellos exista salud, educación, con escuelas y alimentación suficiente y nutritiva, vivienda segura y digna y que haya una verdadera atención a la erradicación de la violencia contra menores; sólo así podremos hablar de un futuro diferente para nuestros niños y jóvenes, y de un futuro distinto para todo nuestro país.

La pobreza, la inseguridad y la violencia no son problemas naturales, sino la consecuencia de un sistema injusto y desigual, donde se resta valor al ser humano, y se le ve sólo como fuerza de trabajo barata. Las malas decisiones políticas, económicas y sociales que se toman van ennegreciendo el panorama, dejando sin esperanza.

Con nuestros niños garantizándoles bienestar, defendamos el derecho a vivir en un país más justo y más equitativo, porque un país que abandona en los hechos a su niñez está condenando a su país a dar vueltas en un círculo vicioso muy peligroso, sin poder vislumbrar un mejor futuro.

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