MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

No nos equivoquemos de nuevo en la elección que viene

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• Pese a los miles de millones en ayudas, la inseguridad y el colapso en salud asfixian a las familias colimenses

En una opinión del mes de junio pasado, sostuve con datos aportados por una nota de la versión digital del periódico El Universal del 22 de marzo, que las ayudas económicas oficiales, conocidas como Programas de Transferencias Monetarias (PTM), no fueron creadas para mejorar en lo esencial la situación de pobreza que padecen millones de mexicanos. Dije que estos programas no combaten la pobreza, sólo la mantienen. Hoy quiero insistir en lo mismo.

¿De qué sirve tener una beca del Bienestar, cuando puedes ser reclutado, desaparecido, asesinado por el crimen organizado, o cuando cada vez es más frecuente que mueras de una enfermedad curable por desabasto médico?

El Universal citó la declaración de Eduardo Bohórquez López, director de Transparencia Mexicana, organización de la sociedad civil que colabora y participa con la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno de la federación, y me parece relevante y esclarecedora, en relación con la contradicción que sufrimos entre el discurso oficial y la realidad que vivimos, relacionada con las ayudas monetarias que referimos.

Dijo así Bohórquez López en relación con los PTM: "Son un mecanismo que contiene, no un mecanismo que resuelve. Los programas sociales son necesarios, pero no sustituyen la prestación de servicios de calidad…". Es decir, como ya dije, que las ayudas monetarias, cuando no se usan sólo como complemento de las obligaciones gubernamentales, no combaten la pobreza.

Hoy quiero complementar la opinión que he sostenido, con la información de tres notas periodísticas de diferente fecha, que leí en el medio digital local  Meganoticias.

Primeramente, debo decir que, en la actualidad, como nunca antes en el estado, se está haciendo exagerada propaganda en relación con los miles de millones de pesos que la federación y el gobierno estatal están repartiendo entre niños, niñas, adolescentes, estudiantes, madres solteras, discapacitados y adultos mayores, que pareciera que es con este método, y con ningún otro más, que por fin se combatirá toda la marginación social que padecen miles de familias colimenses.

Y aclaro, que es el intento manipulador que descubro en la insistencia machacona de tamaña propaganda, y ningún otro, el único motivo que me impulsa a ocuparme del tema en este nuevo trabajo. Ahora veamos las notas que refiero.

El día 7 de enero pasado se dijo lo siguiente: "Colima se ha colocado en los últimos años como el estado con la tasa más alta de homicidios dolosos en el país, una realidad que impacta de manera directa y profunda a la población menor de edad".

Luego se citó la opinión de José Abel Saucedo Romero, coordinador de Criminología en la Universidad Vizcaya de las Américas: "Implica que estamos teniendo adolescentes que están sintiéndose presionados, ofendidos o alterados en su salud mental por producción de una ansiedad debido al contexto de violencia, de drogas".

Y abundó: "Los adolescentes registraron mayores niveles en malestar psicológico, comportamiento suicida, violencia y participación en apuestas y uso de videojuegos, eso lo dijeron en la mañanera con la presidenta”.

Por su parte, el medio dijo que "Otro ejemplo que demuestra el daño a los jóvenes, es la alta incidencia en Manzanillo de reclutamiento de menores por parte del crimen organizado, que aprovecha la vulnerabilidad económica, la falta de oportunidades y la ausencia de entornos seguros".

Sigamos. El 20 de julio el mismo medio dijo así: "De acuerdo con el Censo de Personas Adolescentes Imputadas en Materia de Justicia Penal para Adolescentes 2026, durante 2024 se registraron 282 adolescentes imputados en carpetas de investigación por cada 100 mil adolescentes, lo que ubicó a la entidad en el décimo segundo lugar nacional en este indicador. Del total de adolescentes imputados, el 0.3 % fue ingresado a centros de internamiento, mientras que la mayoría enfrentó otras medidas previstas en el sistema de justicia para adolescentes".

Y luego, seguramente porque hay plena conciencia oficial de que nos está ganando la batalla el reclutamiento del crimen organizado, no obstante, los miles de millones de pesos que se invierten en becas, el medio citó declaraciones del secretario de Seguridad Pública de Colima, Fabián Ricardo Gómez Calcáneo, quien dijo: "Realmente la vida útil de un sicario, y quiero que lo entiendan los jóvenes, es sumamente breve, son explotados por esa gente delincuente, son aprovechados y después tirados como basura".

Entonces, si la solución al peligro que amenaza a nuestros jóvenes está en los miles de millones de pesos que anuncia el gobierno en becas para los estudiantes, ¿qué significa la advertencia que hace el mismísimo secretario de Seguridad Pública del estado?

La otra nota apareció el 18 de agosto pasado, y tiene que ver con la salud de los colimenses. El medio la tituló así: "IMSS-Bienestar en Colima enfrenta críticas por falta de medicamento y camas", y luego informó: "A nivel nacional, Colima fue uno de los primeros estados en iniciar la migración de los servicios de salud al IMSS-Bienestar; sin embargo, este cambio no ha significado, hasta ahora, una mejora evidente para todos los pacientes ante el desabasto de medicamentos, falta de insumos y equipo funcional, saturación hospitalaria, retrasos en citas y procedimientos médicos".

Después, citó la declaración de un asesor jurídico de algunas víctimas: "En últimas fechas pareciera ser que esto ha ido empeorando poco a poco, precisamente porque esta institución, a pesar de que tiene varios años y que tiene diciendo que se va a tener un servicio de salud de primera, no se ha logrado".

El diputado panista Alberto Partida, por su parte, declaró que "Privatizaron en los hechos la salud, porque la persona que no tiene recursos para irse a una clínica particular se tiene que quedar cuatro o cinco días con un pie roto, tibia o peroné, que requiere quince clavos para poder reconstruir la pierna, y los tienen sentados en una silla de ruedas".

Pero aclaró, "No es culpa del personal médico, la culpa es del gobierno que no le genera los insumos necesarios, las camas necesarias. El IMSS tiene una capacidad de 60 o 70 camas y tiene enfermos 100 o 150; ¿qué el gobierno no detecta eso?", cuestionó el diputado.

Entonces, ¿de qué sirve tener una beca del Bienestar, cuando puedes ser reclutado, desaparecido o asesinado por el crimen organizado? ¿De qué sirve tener la pensión, cuando cada vez es más frecuente que mueras de una enfermedad curable por falta de medicamento, o sentado en una silla de la clínica del Seguro Social?

La lección es clara. Las ayudas monetarias deben ser sólo el complemento de la obligación gubernamental. Que te den dinero, pero que no alcance para pagar los servicios de calidad que se requieren para salvar la vida, la paz y la seguridad de nuestras familias, es pura simulación manipuladora. Organicémonos, y no nos equivoquemos de nuevo en la elección que viene.

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