• En octubre se conmemora a tres figuras clave que entregaron todo para defender el progreso y la paz social
En el mes de octubre, el pueblo huitzilteco conmemora el aniversario luctuoso de tres grandes luchadores sociales: Manuel Hernández Pasión, Berenice Bonilla López y doña Luisa Pasión Ángel. Son antorchistas que entregaron su vida a la lucha por una patria más justa y por mantener el desarrollo y la tranquilidad social de Huitzilan de Serdán.
El 10 de octubre de 2017, fue brutalmente asesinado el licenciado Manuel Hernández Pasión, en las goteras del municipio de Zacapoaxtla. Un crimen a todas luces político y orquestado por el cacicazgo de la región.
Manuel fue un líder del pueblo huitzilteco y de los humildes de la Sierra Nororiental, no sólo por el gran trabajo que permitió un salto de calidad en el municipio. También porque fue un hombre que se identificó con su pueblo, al que le habló, lo defendió y lo encabezó en la lucha por mejorar sus condiciones materiales y espirituales.

Nació dos años antes de que llegara el Movimiento Antorchista a Huitzilan, cuando su pueblo estaba en ruinas a causa de la violencia y la miseria provocadas por los pistoleros de los caciques y la Unión Campesina Independiente (UCI).
Desde pequeño se destacó por su destreza para la poesía, la oratoria, el baile y la escritura; fue abogado de profesión. Inició su trayectoria en la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (FNERRR).
Fue director del Bachillerato “Margarita Morán Véliz” y de la Escuela Normal Superior “Clara Z. Córdova Morán”. Se desempeñó como líder de Antorcha Magisterial, como líder social y, en el periodo 2014-2017, como presidente municipal.
Fue el primer joven profesionista en gobernar su municipio, lo que le permitió impulsar obras y acciones con una inversión histórica.
Esto lo logró gracias a la gestión de los entonces diputados antorchistas Juan Manuel Celis Aguirre, Hersilia Córdova Morán y Edith Villa Trujillo. Asimismo, fue vital el apoyo del Comité Estatal y del guía de nuestra organización, el maestro Aquiles Córdova Morán.

En tres años, logró más de 502 millones de pesos en obras de alto impacto, que contribuyeron a atender las necesidades más apremiantes y a embellecer al municipio.
Fue en su administración cuando se logró uno de los sueños más anhelados por el pueblo huitzilteco: el hospital. Además de la unidad deportiva, grandes tramos de camino con pavimento, entre otras.
Fue, además, una de las plumas dedicadas a defender y hablar de los problemas que aquejan a las familias humildes.
El asesinato del licenciado Manuel se dio en el contexto de una campaña de linchamiento mediático y político, encabezado por el cacique Alonso Aco y el pseudocura José Martín Hernández.
Ellos secuestraron la iglesia y desde el púlpito lanzaron una serie de calumnias y mentiras para incitar al linchamiento político y a la agresión física.
En Huitzilan de Serdán no olvidamos que meses antes del asesinato del licenciado Manuel, el periódico La Jornada de Oriente publicó una carta que suscribió Alonso Aco a nombre del “consejo ciudadano”.
En ella amenazaron: “Cuídense mucho, no vaya a ser que alguien de ustedes aparezca por ahí muerto o malherido para inculpar a otros”.
Al respecto, el ingeniero Aquiles Córdova Morán escribió en su artículo “De amenazas y asesinatos políticos”, que “Manuel era un líder brillante; era un indígena realmente identificado con su gente y fiel a sus intereses, con una preparación teórico-política muy destacada y muy rara en esos lugares.
Doña Luisa es ejemplo de valentía, abnegación, firmeza y lucha para conquistar la tranquilidad y el desarrollo de un pueblo que se encontraba herido por la violencia.
Estas características lo llevaron a convertirse en un activista eficaz en la defensa y difusión del ideario de Antorcha entre los indígenas de la sierra, con resultados positivos notables que iban haciendo crecer nuestras filas muy aceleradamente”.
También mencionó que el seccional antorchista había programado un evento de aniversario con 50 mil indígenas, a celebrarse, precisamente, en Zacapoaxtla, que no se realizó por el huracán que azotó la sierra.
Concluyó afirmando: “Es seguro que este fue el campanazo que despertó a los caciques de la zona y que los decidió a acabar con el que ellos juzgaron elemento clave del proceso”.
Tras nueve años del terrible crimen, los autores materiales aún no han sido condenados y tampoco se han detenido a los autores intelectuales. Los antorchistas del estado y del país exigimos justicia plena para nuestro camarada.

El 6 de octubre de 2018 dejó de soñar nuestra querida Berenice Bonilla López. Desde muy pequeña, se identificó con los ideales del pueblo organizado y dio la lucha por una patria más justa desde una importante trinchera: el arte.
Culminó la licenciatura en el Instituto de Artes Macuilxóchitl y se encontraba trabajando con los hijos de las familias humildes del estado de Sinaloa, cuando un terrible accidente terminó con su vida.
Era una excelente declamadora y bailarina; fue parte de la FNERRR. Escuchó de voz de su abuelo, don Mariano Bonilla, y de las melodías que tocaba con su violín, la historia de Huitzilan de Serdán y su ejemplo de lucha.
Este ejemplo lo tomó para replicarlo en otros lugares; por eso, a su llegada a Sinaloa no dudó en formar varios grupos de danza con niños y jóvenes.
Bere encabezó las actividades económicas que organizaron los alumnos y padres de familia para poder adquirir vestuario, luego de que la autoridad local se negara a resolver.
Lo anterior la llevó a realizar una colecta económica al término de sus clases para este fin; no obstante, fue la noche del seis de octubre cuando un conductor le arrebató la vida.

En octubre de 2022, doña Luisa Pasión Ángel, madre del licenciado Manuel, pereció en medio de la pandemia de Covid-19.
Doña Luisa fue una mujer abnegada, trabajadora, siempre en la primera fila de la lucha. Entregó a dos de sus hijos al trabajo organizado: Manuel y Silvia Hernández Pasión.
Nunca fue un obstáculo en su formación como líderes; fue un respaldo, fue su fortaleza. Firme ante los ideales de la organización que vino a salvar a su pueblo, impulsó a sus hijos a trabajar para mantener la tranquilidad que conquistó el pueblo huitzilteco organizado en Antorcha.
Por ello, nunca claudicó ni vaciló en su compromiso. Doña Luisa es ejemplo de valentía, de abnegación, de firmeza y lucha para conquistar la tranquilidad y el desarrollo de un pueblo que se encontraba herido por la violencia.
Manuel y Bere son la materialización del semillero de talento. Formaron parte de la vanguardia del pueblo huitzilteco y de las nuevas generaciones que han sostenido desde hace 42 años el progreso y la tranquilidad social en Huitzilan de Serdán.
Hoy ya no se encuentran con nosotros, pero su recuerdo sigue vivo y sigue iluminando el camino del pueblo trabajador, como el faro de luz que le permite a Huitzilan avanzar, avanzar y avanzar.
¡Hasta siempre, camaradas! Aquí seguimos sus compañeros de lucha, sobre el mismo camino, sin traicionar la bandera que abrazaron.
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