• Tres de cada diez mexicanos no tiene ingresos suficientes para comprar la canasta alimentaria
Si una familia recibe como apoyo una cubeta y un trapeador para resolver la inundación de su casa después de una lluvia de temporada, en realidad no está resolviendo el problema en forma definitiva.
Las soluciones que ha ofrecido la burguesía liberal en el gobierno no han tenido un impacto positivo en el mejoramiento de la vida de millones de mexicanos.
Por mucho que reciba de regalo un dispositivo para el bombeo de agua y realizar la evacuación del líquido en un tiempo menor, tampoco. El aprieto les regresará al día siguiente o en un año, con la etapa anual de lluvias. La solución ofrecida a esa familia no soluciona, en lo fundamental, el problema.
Lo mismo sucede con el efecto de los analgésicos para la disminución de la temperatura y la inhibición del dolor; no eliminan la infección que da origen a esos malestares. Son solamente soluciones temporales.
La expresión "primero los pobres" tiene implícita una acción: que los pobres ocuparán el primer lugar; se sobreentiende que en atención y ayuda. Sin embargo, esa expresión nunca promete terminar con la dolorosa condición económica y social de millones de mexicanos.
Al contrario, se puede deducir de ella la idea de que se les mantendrá en la pobreza. Podrán ser los primeros en recibir apoyo, sólo para sobrevivir un día más. Nunca se prometió: "eliminación de la pobreza".
No es especulación, es una realidad. La entrega de apoyos económicos a las familias contempladas dentro de algún programa de ayuda económica directa no ha resuelto, por ejemplo, el rezago educativo:
"En México el rezago educativo afecta a más de 24 millones de personas de más de quince años que no han concluido su educación básica, de los cuales 15.1 millones residen en el ámbito urbano y 9.2 en el rural" (Inegi 2026).

Por su parte, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos señala que el problema para la atención de esta cifra de mexicanos en condición de rezago educativo incrementa su dificultad, pues a esa cantidad habrá que aumentar 23.6 millones de mexicanos de 20 años y más que no cursan o no han logrado concluir su bachillerato, lo que representa 28.4 % del total de la población adulta del país.
Los apoyos económicos directos, como se aprecia, no han proporcionado el sustento necesario para la educación de los mexicanos pobres; hace dos ciclos escolares —son los datos más recientes que ofrece el portal del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi)— 12.9 millones de niños y jóvenes de entre seis y 24 años permanecieron fuera del sistema educativo, a pesar de las becas.
Los principales factores fueron económicos, laborales y familiares, de acuerdo con el estudio que elaboró el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria con la información publicada por la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (Enigh) 2024.
No se puede dejar de ver que este problema tiene su raíz en la pobreza de la mayoría de los mexicanos —más aguda en algunos sectores— y, también, la inutilidad de las transferencias monetarias por sí solas que realiza el gobierno. La situación es más grave. El abandono escolar incrementa el rezago educativo y es un indicador de la situación económica de millones de mexicanos.
La organización no gubernamental Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, en un comunicado reciente, señala: "De 82.3 millones de personas en condición y edad de trabajar, al menos 57 millones carecen de trabajo digno: 21.7 millones están excluidas; y 35.9 millones que sí tienen trabajo carecen de seguro social... La mayoría de las personas que trabajan sin seguro social, 32.6 millones, tienen un trabajo informal.

Entre 39.3 millones de personas que tienen trabajo asalariado y subordinado, la gran mayoría (86 %) carecen de organización y representación para la negociación colectiva de sus condiciones de trabajo" (Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, Los graves déficits del sistema laboral, 23 de julio de 2026).
Incrementó el salario mínimo; sin embargo, los reportes recientes del Inegi señalan que 30.7 % de la población —cerca de tres de cada diez mexicanos— todavía no tiene ingresos suficientes para comprar la canasta alimentaria; cerca de 38 millones de personas en el país.
Parece absurdo, pero el aumento del salario nominal de los trabajadores con empleo formal no implica automáticamente una mejora en sus condiciones de vida.
Con toda seguridad, habrá otros indicadores que ejemplifiquen fehacientemente que la situación económica de las familias trabajadoras, bajo el proyecto de la Cuarta Transformación, no ha mejorado. Hay una contradicción entre el "Vamos bien y vamos a ir mejor", expresado en el primer informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en septiembre de 2025, y la realidad.
Las soluciones que ha ofrecido la burguesía liberal en el gobierno, hasta el momento, no han tenido un impacto positivo en el mejoramiento de la vida de millones de mexicanos. Se ha tratado únicamente de artificios que buscan la mansedumbre política del proletariado en nuestro país, es decir, mantenerlo en un aletargamiento que sólo beneficia a la cúpula gobernante y a los grandes empresarios.

Es indispensable que la clase trabajadora asimile, a través del estudio de la realidad nacional, de la teoría científica del materialismo dialéctico apuntalada por la experiencia cotidiana, que cualquier mejora que sólo ofrece beneficios momentáneos, fugaces, es, en manos del gobierno, un recurso que nubla la conciencia de los verdaderos creadores de la riqueza económica y prolonga la dominación política de unos pocos privilegiados.
Es indispensable una solución de fondo que resuelva en forma definitiva los problemas de millones de mexicanos; las soluciones aparentes, momentáneas, no benefician a los trabajadores, sólo prolongan sus sufrimientos y los hacen soportables mediante sedantes temporales que no resuelven el problema de la pobreza y de la desigualdad.
Mediante la lucha por mejores condiciones de vida, unida al estudio de la realidad desde la perspectiva del materialismo dialéctico, llegará la clase trabajadora de nuestro país a visualizar la necesidad de un gobierno de los trabajadores y de una sociedad libre de explotación.
Esa es la gran tarea que corresponde a los pobres y a sus educadores, los luchadores sociales verdaderamente comprometidos con los desposeídos de nuestra patria.
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