MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La salud de los mexicanos, en el abandono

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Dos años después de que la 4T llegara al gobierno de la república prometió que las cosas en el sistema de salud mexicano cambiarían, que todo iba a mejorar y que los más pobres tendrían acceso sin reserva a curarse, sin que esto significara un golpe a su bolsillo. Es más, para colmo de males, el anterior presidente cuatroteista prometió un sistema de salud mejor que el de Dinamarca.

Entre 2019 y 2022, el número de personas sin atención creció entre 16.2 % y 39.1 %, lo que significa que millones de familias quedaron desprotegidas.

Esto es algo que evidentemente no sólo no se cumplió, sino que el sistema de salud en México vino a menos, generando una crisis por la falta de medicamentos, insumos, infraestructura adecuada para atender los padecimientos de los derechohabientes.

Incluso un golpe más duro recibieron los no derechohabientes, porque la 4T eliminó el seguro popular, dejando en el desamparo a millones de personas que gracias a éste podían acceder a consultas médicas, medicamentos y hasta cirugías, aunado al fracaso del Insabi y la centralización de los servicios en el IMSS-Bienestar, que no logró mejorar la atención médica.

Hoy, la salud pública atraviesa una de las peores crisis en décadas, aunque el discurso gubernamental, por supuesto, siempre ha sido que estos dichos son obra de sus adversarios y de gente de mala fe, pero ni soy adversaria ni gente de mala fe, sino que la realidad no miente y les golpea el rostro con su dosis de verdad para demostrar los embustes y verdades a medias que desde las más altas esferas del poder se vierten sobre la población, que experimenta un viacrucis para poder atenderse y curarse.

Uno de los problemas fundamentales que ha generado esta crisis son los recortes presupuestales al sistema de salud, que ha hecho el gobierno morenista, donde la falta de medicamentos, el deterioro de las instalaciones, la reducción de cirugías y el abandono de los institutos nacionales de salud han convertido la atención médica en un privilegio al que muchos ya no pueden acceder.

De acuerdo con datos obtenidos a través de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, en 2022 había 50.4 millones de personas sin acceso a servicios de salud institucionales. Tal cifra evidentemente representa un aumento considerable en comparación con años anteriores y deja en evidencia el retroceso en la cobertura médica.

Entre 2019 y 2022, el número de personas sin atención creció entre 16.2 % y 39.1 %, lo que significa que millones de familias quedaron desprotegidas.

Esta es la realidad de la que hablaba renglones más arriba, la realidad que no puede esconderse por más discursos y demagogia que se lance, y eso sin dejar que muchos datos, seguro, ya han sido maquillados por el propio gobierno, para no parecer catastróficos.

En 2025, el presupuesto asignado al sector salud fue reducido en 122 millones de pesos en comparación con el 2024, o sea, un 12.2 %. Pues ¿en qué cabeza cabe recortar a la salud, en medio de un sistema en decadencia, cuando lo que se necesita es invertir los recursos para que este se reactive y sea más eficiente?

En estos tiempos, los institutos nacionales de salud, que antaño fueron considerados como un referente de salud y en los que muchos mexicanos confiaban, enfrentan una grave crisis; centros dedicados a la atención de enfermedades como cáncer, neurológicas, cardiacas, pediátricas, sufren la escasez de recursos, que deriva en falta de medicamentos, insumos y personal de salud.

Toda esta pésima administración de los recursos públicos genera inevitablemente protestas de personal médico y enfermero, que ha salido a las calles a quejarse y exigir un mejoramiento en el sistema de salud, pues él es el que tiene que dar la cara ante la falta de atención de calidad por la falta de todo lo necesario para brindarla, y el Estado, mientras, se lava las manos y maneja los recursos a su antojo.

Todos hemos sido testigos, si no al menos nos debimos enterar a través de los medios de comunicación, de esta serie de protestas del personal de salud, e incluso las protestas de los padres de niños con cáncer y de mujeres con esta misma enfermedad que exigen se mejore el sistema de salud.

Lo que vemos hoy en día no es calma, sino un país convulso e incrédulo ante las políticas públicas que maneja la 4T, quien prometió bienestar para todos los mexicanos, y está olvidando en los hechos que la salud es parte fundamental de éste, sino es que uno de los más importantes factores.

En definitiva, el gobierno cuatroteista no debe estar jugando con la salud de los mexicanos, y debe explicar qué va a pasar con el sistema de salud, y sobre todo cómo se va a mejorar todo el caos que han venido produciendo, no sólo en esto, pero al menos empecemos por aquí. La salud y la vida de millones de mexicanos depende de ello.

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