La tan llevada y traída palabra democracia, utilizada siempre por políticos y funcionarios públicos, ahora es usada como escudo para ocultar sus verdaderas intenciones por parte de los que dicen preocuparse por los trabajadores y pueblo en general.
En estos últimos meses, en el estado de Nuevo León se está llevando a cabo una intensa campaña de dos contendientes políticos y funcionarios públicos que piensan tener la razón en todo lo que dicen: Andrés Mijes, alcalde con licencia del municipio de General Escobedo, respaldado por la 4T, y el actual gobernador, Samuel García. Ambos haciendo campaña desde el lugar donde se encuentran: el primero para la gubernatura del estado y el segundo para apoyar a su sucesor, que aún no se sabe quién es, y, al mismo tiempo, haciendo campaña para la presidencia de la república.
Andrés Mijes por un lado reclamando al gobernador sus compromisos de campaña anterior y posterior a su triunfo y el gobernador revirando esto con desplantes en el sentido de que Andrés Mijes no atiende a sus representados, todo un show digno quizá de ciudadanos comunes y corrientes, pero no de políticos de alto nivel.
Estando así las cosas y sumándole que están cometiendo actos ilegales por actos anticipados de campaña, podemos creer que ambos personajes pueden ser dignos de seguirnos representando, pero esta situación se practica en todos lados de nuestro país, y esto es lo más lamentable, donde nuestros gobernantes en turno violan la ley en todos sus aspectos, lo cual es muy peligroso porque vamos camino a la anarquía (todo funcionario público y gobernante en turno puede hacer lo que quiera y en el momento que lo considere oportuno). Está demostrado pues que en nuestro país las leyes están hechas para ser violadas por los mismos que las aprueban o, simplemente para ellos, no aplican, lo que corrobora que finalmente tenemos al frente de nuestro país o de cada estado a personajes que sólo tienen intereses particulares y de grupo, pero no defensores de la justicia social de la que tanto hablan.

En Nuevo León, por ejemplo, existen muchos problemas de obra pública como drenaje, red eléctrica, vivienda, pavimentación y nuestros gobiernos lejos de preocuparse por eso hacen lo contrario, se oponen al no ponerle interés a la solución de esta problemática social.
Una campaña electoral adelantada no refleja más que la podredumbre en que viene cayendo nuestro sistema de gobierno.
Podemos concluir entonces que una campaña electoral adelantada no refleja más que la podredumbre en que viene cayendo nuestro sistema de gobierno y que todo esto arrastra al pueblo a un pantano de donde difícilmente podra salir si no está preparado para elegir un camino o una salida distinta a la que nos están arrastrando los políticos de hoy y siempre.

Por lo tanto, lo que necesitamos es entender primero quiénes son los enemigos de siempre y cómo nos manipulan para hundirnos con ellos; segunda, entender por experiencia histórica que la salida no es votar por quienes siguen violando la ley, y, tercera, si queremos acabar con esta forma de hacer política tenemos que aprender a forjar nuestro propio destino, esto quiere decir que somos nosotros mismos quienes debemos actuar en consecuencia.
Una vez que entendamos que ya no queremos ser utilizados tenemos que formar nuestros propios cuadros políticos en torno a un partido político capaz de nutrirse del pueblo y fundirse con él mismo. Esto falta porque ninguno de los partidos actuales ha logrado esta hazaña y no lo ha logrado porque están conformados por cuadros que no pertenecen al proletariado, sino a las clases altas o medias; un partido distinto que garantice honradez y lealtad de estos cuadros hacia sus representados es el reto, la tarea actual que hay que llevar a cabo para ir haciendo limpieza de políticos oportunistas que sólo utilizan al votante para consumar sus intereses personales y al elector lo votan como trapo viejo una vez utilizado, y aquí está la consecuencia de todo esto, abandono total del pueblo, no hay educación de calidad, colegiaturas caras, no hay salud, no tenemos medicamentos, no tenemos seguridad, y más pendientes por el estilo, pues si enumero todos los problemas sociales no terminaría.
Una vez dicho todo esto, debe quedarnos claro que tenemos una salida para todos los males que padecemos como país, un cambio de modelo económico más acorde con los intereses de un pueblo que sabe trabajar y está dispuesto a mantenerse unido si se le habla con la verdad y se respetan nuestras leyes; de lo contrario, el pueblo se puede revelar y barrer con lo que hoy le hace mucho daño, no hay pueblo que resista toda la vida los latigazos del poder actual e, incluso imperialista, el día que esto llegue, México empezará a cambiar. La unidad es la única garantía para la existencia de cualquier sociedad realmente justiciera, y ese día llegará.
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