• En 2026 seis de cada diez estudiantes laboran sin seguridad social y abandonan sus estudios debido a carencias económicas
La educación es fundamental para combatir la desigualdad social y el individualismo ya que, a través de la cultura, el arte y el deporte el hombre se libera y es capaz de enfrentar el sistema económico imperante. Sin embargo, el sistema educativo actual cumple la función de limitar la preparación de los estudiantes y garantizar obreros asalariados a disposición de empresas impulsadas por los milmillonarios nacionales y extranjeros.
El sistema educativo actual cumple la función de limitar la preparación de los estudiantes y garantizar obreros asalariados a disposición de empresas impulsadas por los milmillonarios nacionales y extranjeros.
El proyecto propuesto por el gobierno impulsa el rezago educativo y la deserción escolar. Y ahí donde las familias humildes no tienen acceso a la educación se ven en la necesidad de construir aulas provisionales, en espacios improvisados para que sus hijos reciban una educación.
Es el salario que reciben los padres de familia el que contribuye a la construcción de dichas aulas, y a pesar de tanta indiferencia por parte de los funcionarios, aún existen personas dispuestas a organizarse y mejorar las condiciones para que puedan impartirse las clases.
Entonces la reforma educativa, funciona como un mecanismo de preparación para el mercado laboral donde los planes y programas que propone "La nueva escuela mexicana" moldean a las personas para integrarse a la producción, donde el capital humano es el encargado de elevar la riqueza del dueño de los medios de producción, la escuela adopta un modelo industrial es decir, en lugar de formar individuos críticos, científicos y capaces de luchar por una sociedad más justa, prepara pasivamente a los estudiantes para ser empleados.

La educación se ha convertido en un negocio, donde se le paga al pueblo para que no esté alfabetizado con el recurso que se asigna es a través de "programas y becas del bienestar". En 2026, el Gobierno de México destinó un presupuesto histórico superior a los 184 mil millones de pesos en becas, pero muy poco para lo que se necesita en infraestructura.
La falta de un proyecto educativo a favor de la clase trabajadora y la limitante de presupuesto para este sector obliga a millones de estudiantes a recibir el enfoque ideológico que propone el capitalismo, el cual desplaza la enseñanza de habilidades universales.
El modelo educativo está diseñado estructuralmente para responder a las necesidades de la economía de libre mercado y la industria, estandarizar conocimientos y promover la obediencia, sometiéndose a horarios estrictos y evaluaciones, mediante calificaciones, el modelo formal prepara a los estudiantes para integrarse como fuerza laboral subordinada, es por eso que el gobierno utiliza la educación como una inversión a través de las becas del bienestar, ya que necesita un pueblo no alfabetizado que únicamente concluya su nivel escolar básico.

Ante esta situación, el maestro está obligado a buscar una estrategia para que el alumno apruebe, pero al llegar a nivel medio superior el alumno no cuenta con los conocimientos necesarios y surge la deserción escolar.
¿Pero entonces la educación no es igual para todos? No, los hijos de los milmillonarios se educan en las mejores universidades y los hijos de los trabajadores tienen que presentar un examen ya que el cupo es limitado, no se cuenta con espacios que logren educar a todo un pueblo.
Además, en las zonas más olvidadas de nuestro país existen familias vulnerables sin acceso a los servicios básicos. La pobreza es el factor principal para que un joven no termine su formación profesional y es donde se presenta el abandono escolar.

Según datos del Inegi se reporta una tasa de deserción del 11.3 % en bachillerato (el nivel más alto), 3.7 % en secundaria y 0.6 % en primaria. La falta de recursos económicos es la principal causa (49.7 %).
Por tanto, si un joven quiere estudiar tendría que migrar a otro estado o trabajar medio tiempo en un empleo informal. En 2026, personas entre quince y 29 años laboran sin acceso a la seguridad social, sin prestaciones y trabajan bajo contrato, lo cual implica que seis de cada diez cuentan con un trabajo informal y no logran cubrir los gastos para su educación, alimentación, vestimenta y transporte.
Estos problemas sociales sólo pueden enfrentarse con la organización, la educación y la lucha colectiva, nuestra sociedad requiere hombres dispuestos, unidos, conscientes. La educación es una herramienta para la liberación de la clase trabajadora y sólo a través de la literatura, el arte, la cultura y el deporte los jóvenes dejarán a un lado el individualismo y sus intereses para fortalecer valores y ser hombres críticos, científicos, cultos, pero sobre todo profesionistas sensibles preocupados por su país.
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