MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Informalidad y precariedad laboral, una historia sin fin en el capitalismo

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• Datos recientes revelan que 34 millones de mexicanos carecen de ingresos para el sustento y de seguridad social 

Los datos que ofrece el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi, 27 de agosto de 2026), recopilados a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente al mes de julio de este año 2026, señalan que la informalidad laboral en México alcanzó al 56.2 % de la población ocupada.

Trabajar en el sector informal implica no tener derechos laborales ni seguridad social, es decir, no contar con un contrato de trabajo, derecho a las prestaciones como las primas vacacionales ni servicio de salud.

Se calcula que la población económicamente activa en el país en julio fue de 62.6 millones. El Inegi señala que, de esa cantidad, que representa a las personas que están en posibilidades de trabajar, únicamente un porcentaje del 97.1 %, lo que significa 60.8 millones de personas, tuvieron empleo.

De esos 60.8 millones de personas, en promedio, que cuentan con algún empleo, 34.1 millones lo tienen en el sector informal. Es decir, 34.1 millones de personas laboran en condiciones desventajosas para ellos y sus familias. 

Específicamente, la ocupación en el sector informal fue de 18.9 millones de personas. El Inegi aclara que informalidad laboral y empleo en el sector informal no son lo mismo. La informalidad laboral abarca otras modalidades, además de los negocios que no están registrados. Por ejemplo, al trabajo no remunerado realizado en una empresa generadora de ingresos, gobierno y otras instituciones.

La tasa de desocupación también creció; en el mismo mes de 2025 fue de 2.8 % y ahora es de 2.9 %. El Inegi señala que este tipo de población, la que no tiene empleo por razones diversas, creció en 79 mil personas.

Por otra parte, la pobreza laboral no se queda atrás.

Los datos correspondientes al segundo trimestre de 2026, que comprende los meses de abril, mayo y junio, señalan que la pobreza laboral a nivel nacional registró un repunte al ubicarse en 31.9 %, 1.2 puntos porcentuales por encima del que se registró durante el primer trimestre. En cifras, se suman 42 millones 875 mil 915 mexicanos, de acuerdo con las cifras del Inegi, a los que no les alcanza lo que ganan para comprar los productos de la canasta básica.

Algunos especialistas señalan que este aumento de la pobreza laboral en el segundo trimestre de 2026 puede estar asociado con una mayor informalidad laboral, lo que parece que se comprueba con los recientes datos del mes de julio que citamos párrafos arriba.

Estos dos problemas están relacionados, de alguna manera, y afectan a la mayoría de los mexicanos, eso se puede observar por los porcentajes y los millones de personas que esos porcentajes representan. Comenzar a resolver el problema de la informalidad laboral, en parte, crearía posibilidades para resolver el segundo. Sin embargo, es necesario que el empleo proporcionado sea bien remunerado, es decir, que a los trabajadores se les pague lo necesario para cubrir todas sus necesidades.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera a la informalidad laboral como cualquier trabajo remunerado, ya sea autoempleo o empleo asalariado, que no está registrado, regulado ni protegido por marcos legales o normativos.

Trabajar en el sector informal implica no tener derechos laborales ni seguridad social, es decir, no contar con un contrato de trabajo, derecho a las prestaciones como las primas vacacionales ni servicio de salud, tampoco la posibilidad de asegurar el médico para los familiares, entre otras cosas; el trabajador se encuentra desprotegido y en la más completa incertidumbre.

A este problema se suma la pobreza laboral, dentro de la cual están comprendidos todos los mexicanos a quienes los ingresos que perciben, ya sea en el sector formal o informal, no les alcanzan para comprar lo mínimo indispensable para asegurar una alimentación adecuada a sus familias.

Recordemos que el empleo informal no es una decisión personal, este problema se genera por la falta de fuentes de trabajo, es la única alternativa que las personas encuentran de manera inmediata para obtener recursos económicos que les permitan el sustento familiar. Tener o no empleo, o recurrir a la informalidad, es el resultado del sistema de producción capitalista, por lo que, mientras este sea el predominante en el país, año tras año se presentará este problema que impide a todo el pueblo trabajador vivir dignamente.

El capitalismo requiere de los desempleados, así como de aquellos que laboran en el sector informal, los necesita para tener siempre a la mano la fuerza de trabajo para explotar; de esta manera, siempre encontrará quienes acepten tener un empleo por un salario por debajo de lo que sus necesidades requieren; en síntesis, es la forma en que el gran empresario garantiza trabajadores y salarios bajos.

Como los datos lo demuestran, el problema de la informalidad y la precariedad laboral manifiesta una tendencia al crecimiento y eso perjudicará cada día más a un mayor número de mexicanos, por tanto, es urgente que el gobierno rectifique su política económica para realizar una mayor inversión pública en infraestructura y desarrollo que fortalezca la economía nacional y que impulse un crecimiento sostenido.

Eso sólo podrá aliviar temporalmente el problema, para volver a presentarse posteriormente en un lapso no muy prolongado. En los países en que existe un mayor control sobre la producción, existen menores índices de desempleo, por ejemplo, Noruega (3.5 %), Polonia (2.6 %) y Alemania (3.0 %). Son países con un Estado fuerte en términos económicos al ser rectores del desarrollo económico.

Sin embargo, si el problema es ocasionado por el sistema capitalista, la solución definitiva será un nuevo sistema completamente diferente que ofrezca a toda la población mejores oportunidades y un mayor nivel de vida.

Mientras tanto, es necesario que el Estado mexicano se convierta en la dirección real y el principal impulsor del desarrollo económico. Para ello requiere de los recursos económicos necesarios, los cuales podría obtener evitando gastarlos en proyectos que no impulsan realmente el desarrollo del país, que no los despilfarre en su intento de crear una clientela política que asegure el triunfo a los candidatos del partido oficial en las próximas elecciones y que se cobren impuestos progresivos en función de la fortuna de los individuos, es decir, que paguen más impuestos los que más tienen.

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