• La resolución de la ONU exhibe el voto de las potencias y revela su rechazo a reconocer su pasado colonial
La ONU ha emitido una resolución en la que reconoce la esclavitud africana como el crimen de lesa humanidad más grave de la historia.
Si bien es cierto que la ONU se ha convertido en un organismo que poco o nada puede hacer para preservar la paz y el bienestar mundial, la votación por la que se aprueba esta resolución revela elementos importantes: quienes votaron en contra (Estados Unidos, Israel y Argentina) y quienes se abstuvieron de votar (Europa Occidental) no quieren aceptar su pasado colonial, pues su “cultura” se cimentó en la compra de personas y el saqueo.
A pesar de que la esclavitud fue abolida formalmente en 1865, la situación de las personas de color en Estados Unidos sigue siendo crítica: representan, por ejemplo, un porcentaje muy importante en la cantidad de homicidios.
Estados Unidos es uno de los países donde la esclavitud tuvo un papel muy importante en la conformación del Estado moderno, en el que las personas que no fueran blancas eran condenadas a la marginación.
El historiador H. Zinn afirma que “no hay país en la historia mundial en el que el racismo haya tenido un papel tan importante y durante tanto tiempo como en los Estados Unidos”.
Ante la falta de mano de obra para el cultivo y la imposibilidad de los primeros colonos de someter a los indígenas, su única salida fue la esclavitud de las personas negras, a quienes se les arrancó de su tierra y, tiempo después, serían vendidas de forma regulada y legalizada.
A pesar de que la esclavitud fue abolida formalmente en 1865, la situación de las personas de color en Estados Unidos sigue siendo crítica: representan, por ejemplo, un porcentaje muy importante en la cantidad de homicidios, a pesar de ser una minoría, mismos que los agentes de la ley cometen sólo porque se “veía sospechoso” o porque “creían que tenía un arma”, o bien los innumerables abusos policiales.
Recordemos tan sólo el caso de George Floyd. Verdaderos abusos. Por eso, lamentablemente, no sorprende que Estados Unidos haya votado en contra de dicha resolución.
Por su parte, Israel es el Estado más peligroso en Medio Oriente. Está llevando a cabo una limpieza étnica del pueblo palestino, busca desaparecerlo para apoderarse de su territorio; ha asesinado a miles de niños, destruido casas, hospitales y escuelas, y desplazado a millones de personas. Al Estado de Israel no le interesa la dignidad humana, por eso tampoco sorprende que haya votado en contra.

De Argentina no hay mucho que decir. Se sabe que Milei pertenece a la derecha más rancia que se considera europea y que hace todo, incluso el ridículo, con tal de quedar bien con el imperio.
Sin embargo, las abstenciones también son reveladoras o, cuando menos, confirman algo: que el llamado mundo occidental, “libre y democrático”, es sólo un mito, pues añora su pasado colonial.
Francia, España, Alemania, Reino Unido y Portugal se negaron a votar la resolución, cuando fueron responsables directos de que millones de personas fueran forzadas a cruzar el Atlántico para enriquecer a los imperios y que se les condenara a ser simples objetos, propiedad que podía heredarse.
Recordemos, por ejemplo, que con las bulas papales se autorizó a Portugal a esclavizar a las personas de las tierras conquistadas en África o bien el código negro francés. Todos ellos, que trataron a las personas peor que al ganado, se abstuvieron de votar.
Con su voto, buscan ocultar la historia, vender al mundo la idea de que representan los valores de la libertad y la democracia. Resulta alarmante que no lo acepten, porque abre la posibilidad de que, si ocurre de nuevo, estarían dispuestos a beneficiarse. A la cultura occidental no le importa la vida, sólo le importa la ganancia; si implica comerciar con personas, es lo de menos.
Los países latinoamericanos no tienen nada bueno que esperar. En la actualidad, el llamado Occidente colectivo busca retomar el control del mundo, haciendo guerras y llevando dolor a todos los lugares en los que lo considere necesario. Sólo la acción de los pueblos organizados podrá frenarlo; de lo contrario, la esclavitud legalizada puede regresar.
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