MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

ENTREVISTA | Uno vive donde puede, no donde quiere

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• Alrededor de 500 familias en El Sabino carecen de servicios básicos desde hace diez años y exigen soluciones

Carmen Escribano Guzmán y su familia viven en el paraje El Sabino desde hace más de diez años, han visto crecer su colonia. Carmen llegó al paraje cuando no había nada, eran campos de cultivos y barrancas. Ahora son más de 500 familias las que habitan en la colonia.

Las calles las abrieron a pico y pala, trabajan los fines de semana y han avanzado con recursos propios y, cuando pueden, contratan una máquina para avanzar más rápido y mejorar los caminos. 

“Ya aprendimos que Morena no sabe gobernar, no sabe resolver las demandas de los que vivimos aquí. Las autoridades tienen las peticiones de los servicios, pero no quieren resolver las necesidades de la población”. 

El agua la consiguen a través de pipas, la almacenan en tinacos, cubetas y garrafones, saben que la deben administrar para cubrir las necesidades básicas: alimentación, lavado de utensilios de cocina, ropa y el aseo personal. Para conseguir la luz, se unieron todos los vecinos para comprar cable y colocar postes de madera para llevar la energía eléctrica a sus viviendas.

“Desde la unidad de Tepixtlán traíamos la luz, nos llegaba una velita, pero gestionamos con la organización, Antorcha. Llegamos a acuerdos con el señor Alfredo E. y nos conectamos a sus cables, somos tres familias. Le sufrimos, si queremos tener luz, tenemos que gastar más de 5 mil pesos; es el gasto del cable, postes y la conexión. Pasamos más de dos años sin luz. En un inicio, sí queríamos la luz, debíamos pagar 3 mil 800 pesos por el cable y 300 pesos por cada poste donde se colgaba el alambre.

Hemos sufrido con todo, con el agua, con las calles. Antorcha nos ayudó gestionando máquinas para abrir las calles y es cuando las pipas entran a la colonia, las pipas particulares sólo venían a llenar cisternas, a nosotros nos dejaban sin agua.

Hace diez años me acerqué a un dirigente de la organización, me apoyó diciéndole a los piperos que me dejaran agua. Fue como Antorcha me empezó a traer agua, y como dicen, sólo la unión hace la fuerza y la verdad, sólo unidos hemos logrado solucionar algunas de las necesidades.

Hemos luchado, hacemos faenas para arreglar las calles, para que entren las pipas, nos unimos para resolver las necesidades de la comunidad. Apenas, en el mes de marzo, cayó una granizada y destruyó los techos de varios vecinos, fuimos a la presidencia municipal y nos negaron los apoyos.

La presidenta municipal, Martha Guerrero, nos dijo que ella no nos mandó a vivir aquí, pero no tenemos la solvencia que ella tiene, los lujos con los que ella vive. 

Tenemos que resolver de alguna forma, porque si tuviéramos dinero no estaríamos viviendo en este lugar. Aquí sufrimos de delincuencia, carecemos de los servicios básicos, agua, luz, drenaje. El voltaje de la luz varía, los aparatos se descomponen: la televisión, el refrigerador. Queremos regularizarnos, que la Comisión Federal de Electricidad nos ponga la luz definitiva.

Con Antorcha hemos conseguido que las pipas nos traigan agua. Al ayuntamiento se le hace exagerado darnos tres pipas de agua a la semana para todos los vecinos de El Sabino. Los funcionarios dicen que la comunidad de El Sabino no es prioridad, nos mandan las pipas en la noche, pero, si no tenemos luz, menos alumbrado público; además, en temporada de lluvias nos toca sacar los camiones del lodo, se atascan. Pero como un equipo resolvemos.

El ayuntamiento no resuelve las necesidades de los que vivimos en el cerro, agradecemos a la activista, la maestra Marcela López, que nos apoya. Exigimos que nos traigan agua temprano, antes de que caigan los aguaceros porque no suben las pipas, los caminos se ponen feos.

Hemos aprendido que un buen líder resuelve las necesidades de la gente, sabemos que organizados y luchando vamos a obtener solución a nuestras necesidades. Ya aprendimos que Morena no sabe gobernar, no sabe resolver las demandas de los que vivimos aquí. Las autoridades tienen las peticiones de los servicios, pero no quieren resolver las necesidades de la población. Uno vive donde puede, no donde quiere”.

Carmen Escribano y las familias que simpatizan con el Movimiento Antorchista en el municipio de La Paz se propusieron mejorar las calles para que las pipas de agua puedan pasar. La luz la seguirán obteniendo con diablitos hasta que las autoridades locales autoricen el cambio de uso de suelo y los vecinos obtengan el derecho a los servicios públicos. Y como miles de ciudadanos del Estado de México, viven donde pueden y pretenden mejorar su comunidad trabajando de manera unida y organizada.

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