MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

ENTREVISTA | Club Dniéper, presente desde la III Espartaqueada Deportiva

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• Con 40 años de trayectoria, el club de Chimalhuacán destaca como semillero deportivo 

"Jugábamos sobre la tierra, en la cancha de Santa Elena, en Chimalhuacán. Yo vivía en Nezahualcóyotl, hace más de 40 años en que comenzamos a impulsar un club deportivo. Recuerdo cuándo aquí metieron la luz, a orillas del canal, había una hilera de palos con un enjambre de cables impresionante".

Don Arturo Velasco ha impulsado el basquetbol en Chimalhuacán desde hace cuatro décadas años, formando deportistas desde cero para competir en la Espartaqueada Nacional.

Las miradas de don Arturo Velasco López y su esposa Patricia Millán Díaz no se apartan de los movimientos del conjunto de las jóvenes, todavía niñas, que se desplazan vertiginosamente, de un extremo a otro de la superficie de concreto sobre la que se desarrolla el partido de basquetbol. Observan con atención bajo la sombra que ofrece el techado vanguardista de la unidad deportiva de Tecomatlán, Puebla, lugar al que han arribado con un grupo de deportistas de diferentes edades, provenientes de Chimalhuacán, con motivo de la XXII Espartaqueada Deportiva Nacional.

Don Arturo distribuye recomendaciones, organiza, sin perder la calma mueve sus piezas sobre el terreno de la batalla deportiva de este día. Tienen enfrente a un conjunto rival que no ofrece la otra mejilla cuando recibe una anotación, sino que se defiende y contraataca con efectividad asombrosa: es el equipo femenil representativo del estado de Guerrero de la categoría juvenil A.

Con la misma paciencia con la que reúne a sus alumnas y explica los movimientos a realizar, nos comparte aspectos fundamentales de su trabajo deportivo que nace hace más de cuatro décadas, durante las cuáles, además de la formación de varias generaciones de basquetbolistas, ha sido testigo y partícipe de la transformación material y social de Chimalhuacán, municipio considerado en aquellos años como uno de los más rezagados económicamente y con un alto grado de marginación social.

"Nosotros tenemos un club, club formativo, ahí en Santa Elena en Chimalhuacán. Tenemos muchos años de venir aquí a las Espartaqueadas. Nuestro club es un semillero. Nosotros enseñamos a los niños de cero, somos de los pocos clubes que formamos niños; no jalamos jugadores de otro lado. Como esta niña chiquita, que ya está entrenando y vino a nacional, va en primer año de primaria, pero cuando vaya en sexto, ella ya va a tener todo preparado".

La información que nos ofrece no es un intento de aprovechar la oportunidad para envanecerse por su veteranía, tratando de recibir el culto fácil a su personalidad; lo que describe con sus palabras acerca de sus vivencias y de su actividad de preparación deportiva es una realidad entretejida en la misma historia del desarrollo del municipio.

"Conozco al entrenador don Arturo y puedo dar testimonio de su gran dedicación y compromiso con los jóvenes. Hace años tuve la oportunidad de jugar en algunos de los equipos que formó para participar en torneos donde, gracias a su guía y disciplina, logramos obtener muy buenos resultados y primeros lugares en distintas competencias", expresa Rosalía Vargas, exalumna del club deportivo.

"Además, también mi hija comenzó a entrenar con él desde los catorce años y he visto de cerca su forma de trabajar con los jóvenes, fomentando no solo habilidades deportivas, sino también valores como el respeto, la responsabilidad y el trabajo en equipo”, continuó Vargas. “Sin duda, el señor Arturo ha dejado una huella positiva en quienes hemos tenido la oportunidad de entrenar bajo su dirección, en la que demuestra su pasión por el deporte y su compromiso con la formación de sus jugadores".

Don Arturo dirige una mirada interrogante a su compañera de vida: "Ya tenemos aquí más de 40 años nos conocimos en el basquetbol, aquí, en Santa Elena nos casamos, ahí tenemos toda la vida, hemos conocido a los líderes de la organización, el trabajo que han hecho y desde entonces hemos venido a participar a Tecomatlán".

Con voz firme, cuenta:

"A nosotros nos llegan de varias escuelas, llegan niños o me los llevan para que los entrene, nos ayudan mis hijas; nosotros empezamos desde que era pura tierra, jugábamos en la cancha de tierra.

Hemos visto la transformación, también la del basquetbol, porque el basquetbol cada vez se moderniza más. Y hemos sobrevivido, a pesar de que ella y yo somos del inicio. A pesar de que yo soy grande, seguimos en continuo avance. No estamos estancados, seguimos, seguimos, seguimos".

Una antigua leyenda rusa habla sobre el carácter de tres hermanos, Dniéper, Volga y Dvina, nacidos en la pobreza y creciendo en la mendicidad. Cansados de su difícil situación, planean sobreponerse a las dificultades y recorrer el mundo, convertidos en ríos, para conseguir una vida sin carencias, sin andrajos para vestir ni mendrugos para comer y liberarse así de las tristezas.

Dniéper quedó dormido mientras sus hermanas se adelantaban, sin su conocimiento, para escoger los mejores valles y recorrerlos plácidamente.

Al despertar, Dniéper recorrió impetuosamente las regiones más agrestes, siempre abriéndose paso entre las dificultades, barrancos y precipicios, conservando siempre su carácter aguerrido e indómito; superando siempre los obstáculos. Eso fue lo que inspiró a don Arturo para bautizar con ese nombre a su club deportivo.

"El nombre del club lo sacamos de un río de Rusia, de Europa o de Asia, no me acuerdo bien… De los libros de secundaria, de español, de ahí copiamos la fábula; nos gustó y le pusimos Niéper.

La primera vez que vinimos a participar fue en la tercera Espartaqueada y aquí hemos estado cada dos años participando. Nos invitaron los compañeros y en las eliminatorias ganamos el derecho de venir. No nos regalan el pase; tenemos que realizar eliminatoria.

Hemos venido a todas las Espartaqueadas, no hemos faltado a ninguna. Hemos llegado y hemos tenido triunfos; siempre entre los primeros lugares".

Para esta edición de la justa deportiva nacional trajeron cuatro categorías. Ya llevan el tercer lugar en la categoría de jóvenes de preparatoria de la organización y esperan que el equipo femenil de la categoría A se coloque en los primeros lugares también.

"La primera vez que nos invitaron a una eliminatoria todavía me acuerdo, porque nuestro club tiene más tiempo ya, tiene 40 años. Estamos en Santa Elena trabajando con los niños y jóvenes desde mucho tiempo antes de las pavimentaciones de las avenidas, no había luz, me acuerdo cuando veíamos el montón de cables.

Nosotros vivíamos en Nezahualcóyotl; somos colonizadores de la parte baja de Chimalhuacán; venimos de la colonia La Reforma; ahí empecé a organizar el club.

De ahí nos fuimos para Santa Elena y seguimos y seguimos y, hasta la fecha, ahí estamos. Tenemos más de 120 alumnos, los papás ya nos conocen y saben de nuestro trabajo".

Un día, también don Arturo decidió ser río y luchar contra las adversidades; un día en que buscó otras oportunidades de vida en otras regiones y se hizo fuerte ante los obstáculos. Ese día descubrió que su esfuerzo cobra sentido cuando lo une a otras voluntades y juntos, en diferentes frentes, van transformando su realidad y la de miles que padecen la falta de oportunidades.

Desde entonces, cada dos años viene aquí, a sumar su caudal al torrente impetuoso de las Espartaqueadas Deportivas Nacionales, que también se abren camino entre los desfiladeros y barrancas, entre el agreste terreno y que, a pesar de todo, un día abrirá los brazos para abrazar el ancho mar de la victoria.

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