• La meta de construir 1 millón 800 mil casas cubre una mínima parte del déficit nacional de 8 millones
Pues nada, señor, que, mírese por donde se mire, búsquese por donde se quiera, justifíquese como se le dé la gana y ni yendo a bailar a Chalma le salen las cuentas, ni se concretan las promesas de la dichosa 4T. Muy poco de lo prometido se ha cumplido y algunas de las que se cumplen son sólo a medias. Mire usted.
Las casas construidas por el Gobierno federal son verdaderas jaulas, “pajareras” como les decimos en México, en donde simplemente resulta casi imposible vivir.
En el caso de la vivienda, a nivel nacional, en 2026, el déficit habitacional es de ocho millones 800 mil hogares; el Gobierno federal, a través de su programa de vivienda para el Bienestar, tiene como meta sexenal la construcción de un millón 800 mil viviendas.
Esto significa que, de los más de 8 millones de familias que necesitan una casa donde vivir, sólo un millón 800 mil podrán obtenerla y… ¿el resto? Es decir, los otros siete millones, ¿qué van a hacer? ¿Esperar? ¿Hasta cuándo?
No se sabe; como dicen que dijo “El monje loco” (personaje típico mexicano creado en 1930): “Nadie sabe, nadie supo”, es decir, nadie sabe para cuándo, quién o cómo podrá ayudarlos. Tendrán, seguramente, que esperar para “las calendas griegas”.

Y si esto es así a nivel nacional, en el Estado de México las cosas son similares o peores: con una población de 17 millones 822 mil 420 y representando el 13.26 % de la población nacional, es el estado donde se concentra el mayor rezago de demanda habitacional, la cual puede cuantificarse en más de un millón de viviendas; esto sólo en cuanto a construcción, pues además existe la urgente e imperiosa necesidad del mejoramiento de las ya existentes, tomando en cuenta que millones de familias tienen como vivienda un cuarto de dimensiones pequeñas en donde tienen que realizar toda su actividad familiar. Requieren, por lo tanto, cocina, comedor, sala y otras habitaciones para descansar o dormir.
Podrá plantearse que, del déficit habitacional, la construcción de 1 millón 800 mil casas es un número relativamente aceptable, pero déjeme decirle que, aun cuando no coincido con dicho argumento, pues la población está creciendo día a día y año con año y, por lo tanto, al final del sexenio el déficit también habrá aumentado, hay que tener en cuenta que las casas construidas por el Gobierno federal son verdaderas jaulas, “pajareras” como les decimos en México, pues, como todo mundo sabe, las casas construidas por el Infonavit sólo significan un espacio de 40 a 75 metros cuadrados y 100 a 190 metros cúbicos en donde a una familia mediana simplemente le resulta casi imposible vivir.

Esto, sólo en el caso de que se pueda tener acceso a una vivienda del Infonavit, pero también es del dominio público que para poder tener un crédito de esta dependencia los requisitos son prácticamente insalvables para la gran mayoría de la masa empobrecida de mexicanos.
En síntesis, ni en cantidad ni en calidad se está resolviendo el problema de la vivienda en el Estado de México, a pesar de que la presidenta de la república y la gobernadora Delfina Gómez presuman o digan lo contrario.
Ciertamente, se conoce y se sabe de apoyos en algunas zonas del estado, pero, repito, y todo mundo lo sabe, son absolutamente insuficientes.

Como puede verse, no salen las cuentas en cuanto a las promesas de apoyar “por el bien de todos, primero a los pobres”, y las cifras de lo que se está haciendo, además de lo que se proyecta hacer, quedan muy por debajo de lo que se esperaba y se pudiera llegar a cumplir, y al paso que van no lo van a lograr, como ya dije, “ni yendo a bailar a Chalma”.
Ciertamente el artículo cuatro constitucional da como un derecho el tener una vivienda “digna y decorosa”, y lo mismo dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) en su artículo 25, pero todo eso es letra muerta si los que necesitan una vivienda no se proponen lograrla, si no se unen o no se organizan para exigirla, si no acuden a las oficinas gubernamentales a exigir que se les dote de un terreno y una vivienda digna.
A eso los llama el Movimiento Antorchista: únete a nuestra organización.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario