Regresaron a las aulas más de 21 millones de estudiantes de nivel básico: preescolar, primaria y secundaria en todo el país, generando un gasto económico que afecta el bolsillo de casi el 90 por ciento de las familias de más bajos ingresos salariales. Enfrentan el costo de útiles, uniformes, calzado, transporte, cuotas y colegiaturas, de uno o más estudiantes, gastos extraordinarios que rompen con el presupuesto familiar y en muchos de los casos los jefes de familia se endeudan para poder cubrir todos estos egresos, recurriendo a comparar productos de bajo precio y aprovechar promociones para optimizar el poco recurso con que cuentan.
Demostrando así, en los hechos, que los apoyos gubernamentales no son suficientes. Al final de la temporada las altas ventas derivadas del inicio del ciclo escolar generarán ingresos que superarán la cifra de los 108 mil millones de pesos a la clase empresarial, monto muy significativo que irá a parar a no más de 100 firmas nacionales e internacionales productoras de mercancías escolares.

El inicio del nuevo ciclo nos vuelve a recordar que son varios problemas educativos que están pendientes por resolverse. Se reafirma una vez más la necesidad de un modelo educativo integral que sea extraído de la realidad nacional, que resulte de la investigación científica realizada estrictamente por especialistas de cada uno de los elementos que integran el complejo sistema educativo. Hasta ahora el fenómeno se ha visto de forma parcial y desarticulada, con pocos avances, por todas partes intentado resolver sin obtener los resultados exitosos. Cada centro educativo debe enfrentar realidades concretas muy complejas que debe atender con lo que tiene.
Los grandes retos de los alumnos: realizar tareas, interactuar con nuevos compañeros, adaptarse a las formas didácticas de cada docente, acostumbrarse a las nuevas aulas, aprender a coordinarse con los asesores, realizar y llevar en orden sus tareas, adaptarse a la jornada escolar, participar en las actividades culturales y deportivas. En la cotidianidad deben enfrentar y resolver una variedad de problemas que pueden afectar su rendimiento académico y bienestar emocional, se sienten desmotivados por diversas razones, la monotonía de las clases, la falta de interés en los temas o problemas personales, provocando bajo rendimiento académico y baja participación en las actividades.
Los problemas de concentración pueden distraer fácilmente, ya sea por factores internos, como la ansiedad o externos, como el ruido en el aula. El acoso escolar, es un comportamiento que puede manifestarse de varias formas, insultos, exclusión social o agresiones físicas. Las dificultades de aprendizaje se presentan en diversas formas, como la dislexia, la discalculia o el TDAH, que pueden afectar la capacidad para procesar información y aprender de manera efectiva, provocando frustraciones. El estrés y la ansiedad son problemas que afectan especialmente en épocas de exámenes o entregas de proyectos. La falta de estas habilidades y capacidades en los alumnos puede llevar a problemas de interacción con compañeros y docentes.

La atención multifactorial en el aula es fundamental, situación que no puede atender un solo docente, requiere de especialistas con los que no cuentan los centros educativos, retos de cada año y este no será la excepción.
Los grandes retos de los docentes, es atender la diversidad en el aula, cumplir con el currículo de forma eficiente, preparar las clases de forma creativa y atractiva, fomentar la motivación y la participación de los alumnos, introducir nuevas metodologías en el aula, los docentes nutrir y adaptar nuevas planeaciones, implementar nuevos recursos didácticos y conocer a cada uno de los alumnos.
Todas estas condiciones deben tener presente el docente antes de entrar al aula, que al final se manifiestan en bajo aprovechamiento, deserción y alto porcentaje de faltas en las aulas, temas pendientes que la Nueva Escuela Mexicana después de cuatro años no ha resuelto. Construir conocimientos en el aula para preparar para la vida productiva, se continuará realizando a medias, formar individuos integrales, es tarea difícil e imposible de lograr en las condiciones actuales en cada centro.
El regreso a clases no merecería tanta atención si no fuera por todos los problemas educativos que se han acumulado sexenio tras sexenio, como resultado de la implementación improvisada de nuevos programas generales de educación. El reto permanente es continuar cumpliendo a medias la encomienda social que le asigna el gobierno: formar a la futura fuerza laboral que las fuerzas productivas del país necesitarán. Mientras no se comprenda que el sistema educativo es una parte fundamental del sistema económico y político que cumple una función específica, que no cambiará si no se cambia todo el sistema imperante, seguiremos creyendo que será suficiente alguna reforma superficial para provocar una revolución educativa.
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