Los jóvenes de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios Rafael Ramírez (FNERRR), organización que lucha por una educación crítica, científica y popular, que realiza encuentros académicos como la Espartaqueada Nacional de Matemáticas, actos culturales y eventos deportivos para la educación integral del individuo, y cuyos dirigentes en el estado, son alumnos con promedios de excelencia académica, denunciaron la semana pasada la actitud hostil y represora de la autoridad municipal, al ser tratados como peligrosos delincuentes y enemigos públicos, a los que un despliegue desproporcionado e injustificado de 300 granaderos les cerró el paso a la unidad administrativa, porque 20 de esos estudiantes, entregarían un pliego de peticiones y solicitarían audiencia con el presidente municipal el jueves 7 de los corrientes.
Cabe subrayar que es ya en una tendencia de la autoridad municipal de San Luis capital, el estarse "blindando" en la unidad administrativa contra manifestantes, o que "blinde" el centro histórico contra comerciantes, o que arremeta contra indefensos ciudadanos con la fuerza pública, etc., y, acto seguido, desate una verdadera cascada de notas en los medios, contra quienes son víctimas de tal represión para calumniarlos, tratando de justificar lo injustificable.
Está claro que aquí ninguna ley faculta al municipio para "blindarse" contra nadie, por lo cual ha estado abusando del poder político con sus alardes de autoritarismo, está claro que usa la fuerza bruta y las amenazas de violencia para intimidar a quienes considera sus enemigos políticos, haciendo nugatorias sus garantías individuales en la práctica. Es evidente que usa, además, un eficaz y costoso aparato de propaganda para orquestar campañas mediáticas en contra de sus enemigos, desfigurando sus peticiones iniciales para obligarlos, de esta forma, a no insistir más en sus reclamos y para ello, se les hace aparecer como "necios", "desorientados", que sus demandas "no están bien encauzadas", etc., o bien para instigar el desprecio público en su contra, como ocurrió, por ejemplo, con los comerciantes ambulantes a los que se les acusaba falsamente "de querer impedir la Procesión del Silencio"; para enseguida de esto justificar ante la sociedad, la represión en contra de las organizaciones sociales a las que ha decretado inexistentes –por la vía de negarse a reconocerlas y tratar con ellas-, aunque la Constitución diga lo contrario. En cambio, este manejo propagandístico se ha propuesto invariablemente justificar, hasta la abyección, que todas las decisiones de la autoridad municipal son siempre sabias, apegadas a derecho y como decisiones de un "gran estadista", con una "gran visión"; todo lo cual, como lo entiende cualquiera, es absolutamente falso, pues como todo mundo sabe ya estas campañitas calumniosas en los medios se basan en el viejo principio de la propaganda puesto de manifiesto por Joseph Goebbels, ministro fascista de Alemania: Repite una mentira siempre y acabará por convertirse en verdad.

Sólo de la manera anterior puede explicarse el despliegue policiaco (300 granaderos contra 20 indefensos estudiantes) y el despliegue mediático del municipio, que ya dura semanas, para acallar los reclamos de los estudiantes de la FNERRR, que sólo piden a la autoridad municipal la construcción de aulas, la reparación de sus sanitarios y la reanudación de los apoyos alimenticios para sus albergues, lo cual no es nada imposible, pues con un poco más de sensibilidad política, de voluntad y de inteligencia, ya lo habían venido haciendo las anteriores administraciones, incluso las panistas.
Esta es la escencia del problema, pero como la gallardía consiste, al parecer, en la imposición de verdaderos ucases de la administración (como si en vez de presidente hubiéramos elegido a un zar) a los peticionarios, y como los estudiantes de suyo son enemigos de las imposiciones, se defienden e insisten, una y otra vez, en sus reclamos; ahora se les acusa de estar manipulados por Antorcha, de que no saben encauzar sus peticiones y de que por tanto, el municipio no tiene por qué atender sus demandas.
Y aquí está el verdadero problema: la prepotencia y arrogancia de Gerardo de la Rosa, supuesto "concertador" del municipio, al confesar que por instrucciones del alcalde había "blindado" la Unidad Administrativa en contra de los estudiantes y de cualquier intento de manifestación significa, sin lugar a dudas, que la médula del gallardismo reside precisamente en que ve como a sus enemigos no sólo a los estudiantes, sino a todos aquellos que utilicen sus derechos humanos (garantías de asociación, reunión, petición y manifestación) para manifestarse y elevar, respetuosa y pacíficamente una petición a la autoridad. Y esto es una constante en la política gallardista, seguramente para favorecer a los que más tienen, que son quienes históricamente han estado en contra de estas garantías heredadas de la Revolución Mexicana
Por lo demás, el abuso en el empleo de la fuerza pública, no es un invento mío ni de los estudiantes, la prensa ya está llena de imágenes (¿tan pronto?) que hablan por sí mismas de las amenazas y de la violencia ejercida por la fuerza pública municipal en contra de los niños globeros, del estado de sitio durante la Semana Santa en el Centro Histórico y de los granaderos que impidieron el paso a 20 indefensos estudiantes de la FNERRR, etc.
Lo que yo digo es la verdad y si el gobierno municipal no lo cree, será porque no conoce aún a los estudiantes en lucha por sus propias demandas o por la pura necedad proveniente del mesianismo consistente en creer que solo ellos, por tener la autoridad en la mano, tienen la razón y nadie más. Pero si en esta disyuntiva que parece fatal, algún margen hubiera para la duda razonable, la salida es muy sencilla: que reanude el municipio los apoyos en modestas obras para las escuelas y los alimenticios que solicitan los estudiantes y allí se verá si están manipulados o si su lucha es una lucha auténticamente universitaria y estudiantil, que sólo busca recuperar por los estudiantes lo que ya habían logrado durante décadas de lucha y que esta administración, sin explicación previa ni motivo alguno, les suspendió desde su primer día. Pretender que los estudiantes van a desistir de sus demandas sólo con la intimidación policiaca o a periodicazos, tratándolos como si fueran moscas, sería tanto como seguir criminalizando las luchas y las demandas estudiantiles en detrimento de los derechos humanos que nos rigen a todos y mediante recursos y procedimientos de corte puramente totalitarista. Y ello será así, a querer o no.
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