• Encuesta de percepción ciudadana revela datos duros sobre abandono institucional e inconformidad ciudadana
Una realidad que vive la mayoría de los mexicanos es la pésima calidad de los servicios públicos o la carencia de estos, un problema social presente en todos los municipios del país. Se trata de un fenómeno recurrente que se utiliza sin rubor en cada periodo electoral para hacer campaña cada tres o seis años, convertido en bandera propagandística de precandidatos que aseguran ser los más idóneos para resolver estas problemáticas que afectan a los sectores más humildes.
El 61 % de la población mexicana padece las consecuencias de servicios públicos deficientes o inexistentes en la mayoría de los municipios.
Lo innegable es que estos problemas están presentes en calles, barrios, colonias y comunidades de todo el país, salvo en las zonas donde habitan los sectores más ricos, quienes, gracias a la explotación del trabajador, viven en condiciones de bonanza.
El 61 % de la población mexicana padece las consecuencias de servicios públicos deficientes o inexistentes en la mayoría de los municipios. En los hechos, una minoría vive con grandes lujos y beneficios del capital, mientras la mayoría enfrenta marginación y rezago social.
Como muestra, las encuestas ciudadanas sobre servicios públicos permiten dimensionar la calidad de estos en los municipios donde se aplican. Este instrumento refleja a pequeña escala la gravedad del problema a nivel nacional.
En Hermosillo, la encuesta de percepción ciudadana ¿Cómo vamos? se ha aplicado durante nueve años consecutivos y abarcó 14 mil 539 hogares.
El 21.2 % de los entrevistados expresó insatisfacción por la falta de pavimentación, baches y mal estado de las calles, problema que ocupa el primer lugar por tercer año consecutivo, con una calificación de 3.6. Además, el 98 % manifestó molestia por los baches.
En seguridad, el 20.3 % reprobó este servicio y 11 % más de la población se siente insegura respecto al año anterior. El 34 % de las personas detenidas declaró haber dado sobornos, lo que evidencia corrupción y falta de profesionalismo.
En drogadicción, el 10.7 % de la población reportó problemas relacionados, reflejo de una descomposición social vinculada al alcoholismo y consumo de drogas.

Respecto al agua, el 9.7 % calificó como deficiente el servicio; seis de cada 10 habitantes consideraron elevada la tarifa, equivalente al 60 %, y el 84.7 % señaló que las fugas no se atienden, lo que convierte este rubro en un foco rojo.
En movilidad, cinco de cada 10 usuarios, es decir, el 47 %, reportaron inconformidad por los tiempos de espera en el transporte público, utilizado por aproximadamente 170 mil personas.
En el ámbito económico, el 30.6 % percibe que el ingreso familiar no alcanza, mientras que cuatro de cada diez habitantes enfrentan dificultades para cubrir sus gastos. En salud, se reportan falta de medicamentos, largos tiempos de espera y citas médicas distantes.
Estos datos permiten concluir que la calidad de los servicios públicos en una de las ciudades más grandes del país sigue siendo deficiente. Aunque existen esfuerzos gubernamentales, resultan insuficientes.
La encuesta de Hermosillo no solo evalúa este municipio, también refleja una situación aún más grave en otras regiones con mayores niveles de marginación. Garantizar servicios públicos de calidad requiere la participación de los tres niveles de gobierno y una inversión significativa basada en un plan de desarrollo urbano que priorice a los sectores más rezagados.
Por ello, se requiere una reestructuración profunda. Es necesario aplicar ejes como empleo para todos, salarios suficientes, una reforma fiscal progresiva y mayor inversión en infraestructura social.
Quienes gobiernan deben resolver la falta de obra pública básica mediante mayor presupuesto para los municipios; de lo contrario, evidenciarán incapacidad para responder a las necesidades del país.
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