Compañeros, quisiera comenzar estas líneas diciendo que estoy muy contenta por uno de los logros más importantes que hemos tenido como Antorcha en Baja California Sur: el avance en la entrega de nuestros terrenos.
Este logro ha sido muy significativo para todos nosotros; es otro paso hacia la victoria pero, junto con la alegría demostrada, quisiera pedirles que sigamos luchando con más energía y organizados.
Un mejor nivel de vida es posible si el verdadero pueblo comprende la necesidad de organizar a la sociedad para subir al poder y así superar la marginación en la que vivimos.
El objetivo de nuestra querida organización no sólo es obtener un terreno o resolver demandas para los más necesitados, sino también hacer que todos nos eduquemos y hagamos conciencia de que los problemas de la humanidad no se reducen en ganar una demanda.
Todo el esfuerzo de nuestra lucha debe servir para entender que un mejor nivel de vida es posible si el verdadero pueblo comprende la necesidad de organizar a la sociedad para subir al poder y así superar la marginación en la que vivimos.
Recordando un poco nuestra lucha, ya se cumplió un año desde la jornada del 5 de diciembre de 2024, en la cual reiteramos nuestras demandas en un pliego petitorio que entregamos al alcalde Christian Agúndez y al gobernador del estado, Víctor Manuel Castro Cosío, con un contingente de alrededor de mil 500 personas que marcharon en la avenida de la colonia Leonardo Gastélum coreando consignas.

¿Cuáles fueron los compromisos que se hicieron de parte del Gobierno del estado? Que nos recibirían en sus oficinas entre el 15 y el 20 de enero de 2025 para avanzar en algunos puntos planteados en el pliego; compromiso que no se cumplió.
Claro, se reconoce la gestoría que se hizo de parte de la Secretaría de Gobierno, sobre ponernos de acuerdo en los precios y pagos accesibles para obtener un pedazo de tierra para las primeras 500 familias, pero todavía falta completar algunos acuerdos.
Junto con esta gestoría realizada por el secretario Saúl González Núñez, iba de la mano firmar una minuta donde se comprometían a meter los servicios a esta nueva colonia, documento que se firmó, pero no se entregó.
Con esto afirmo que nuestra lucha no ha terminado; es necesario seguir en pie de lucha en Antorcha para seguir enarbolando las demandas más sentidas del pueblo pobre. Esto se debe hacer de manera unida y con fraternidad, debido a que sólo unidos los pobres podrán luchar por mejorar su calidad de vida.

Quiero invitarlos, compañeros, a que sigamos organizados tal como lo dice nuestra consigna: como un solo hombre, como un solo ideal. Aún tenemos muchas necesidades que solucionar y lo vamos a lograr si nos mantenemos unidos, organizados y, lo más importante, educados y politizados.
Tenemos que seguir exigiendo nuestro derecho a la vivienda, porque aún nos quedan en lista 3 mil familias sin un lugar propio para vivir.
Debemos exigir los apoyos a la educación: la preparatoria Moctezuma Ilhuicamina aún sigue en las mismas condiciones, los jóvenes siguen tomando sus clases a la intemperie, todavía sin aulas dignas para seguirse preparando para el futuro.
Exijamos obras y servicios, la regularización de colonias, los apoyos asistenciales, etcétera, etcétera, etcétera. Tenemos que seguir saliendo a las calles a gritar nuestros problemas y necesidades si el gobierno se hace de oídos sordos.
Como dicen por ahí, “la realidad es la que fija el plazo”, y mientras sigan sin resolverse las demandas planteadas por los antorchistas, seguiremos en pie de lucha buscando solución pronta a nuestro pliego petitorio.

Cabe señalar que ya se entregó el pliego petitorio al alcalde municipal, Christian Agúndez Gómez, pero todavía falta entregarlo al Gobierno del estado; un nuevo pliego, ahora del año 2026, con demandas más concretas y primordiales que deben resolverse a la brevedad, porque el tiempo sigue y seguirá pasando.
Así que, compañeros antorchistas, estén muy al pendiente. Les pido que no nos desesperemos; debemos luchar con más energía y entusiasmo, juntos y organizados; debemos seguir exigiendo lo que por derecho nos corresponde como mexicanos.
La realidad hace que nos hagamos respetar como el pueblo trabajador que saca adelante a este país, y debemos denunciar a quienes se burlan y abusan de los humildes de México.
Venceremos, pero sólo a condición de estar juntos y unidos, como hermanos de lucha y de destino. La batalla de uno solo es inútil y poco duradera, de la misma forma que nuestro amigo arrastrado por el arroyo.
A ese monstruo llamado arroyo debemos arrollarlo con otra fuerza de igual ferocidad, pero más contundente, y esa fuerza indestructible, capaz de vencer cualquier obstáculo por muy difícil que este sea, se llama pueblo humilde, educado, organizado y dispuesto al triunfo. Que así sea.
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