A principios del segundo trimestre de 2014, el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP) quedó en manos del consorcio Concesiones Integrales SA de CV, para "administrar y hacer más eficientes" los servicios de agua potable, drenaje, alcantarillado y saneamiento; sin embargo, una de las primeras inconformidades generalizadas entre los usuarios fue el alza del cobro por el servicio. Meses más tarde, la empresa cambió su nombre a "Agua de Puebla para todos", obviamente esto -en un intento fallido de limpiar su imagen- no resolvió lo problemas que presentaba, lejos de ello, los usuarios, principalmente del sur de la ciudad, comenzaron a denunciar, aparte de los elevados cobros, un servicio ignominiosamente deficiente.
Los usuarios se quejaron, y continúan haciéndolo, por desbasto de agua. Una o dos veces a la semana reciben el servicio por un escaso periodo de apenas una hora; en algunos casos, el agua les cae en la madrugada, lo que dificulta aún más a las familias poder almacenar el líquido para los días siguientes. Ante el endeble panorama económico de las familias hay personas que con dificultades pueden adquirir el líquido a través de la compra de pipas, pero otros, los más, quedan al designio de la concesionaria.
En el primer semestre de ese mismo año, aparte de multiplicarse las quejas, 300 vecinos de las ciudades de Puebla y Cuautlancingo interpusieron amparos debido al incremento desmedido y arbitrario de las tarifas, sumado a los problemas de desabasto y al cobro hasta de 3 mil pesos por la instalación de medidores. Cuando Agua de Puebla para Todos comenzó a operar, entre marzo y abril de 2014, impuso tarifas a su arbitrio, con aumentos hasta de 400 por ciento, de acuerdo con los recibos que le llegaron a los vecinos.
Otro ejemplo de las irregularidades que presenta la concesionaria, es la colonia Joyas del Sur. Ahí, por lo menos 50 familias denunciaron que el consorcio les cobra por un servicio que no les brinda pese a haber cumplido con los requerimientos de la empresa para poder acceder a la red de drenaje. De acuerdo con los colonos, desde hace dos años pagaron la cantidad de mil 100 pesos a la empresa por la conexión de descarga, sin embargo, hasta la fecha no se les ha conectado a la red general por lo que aún carecen del servicio. A esto se suma que "Agua de Puebla para todos" ha comenzado a cobrar por el servicio que no les ha brindado, hasta cuatro mil 600 pesos por los dos años.

Ante estas irregularidades que han provocado un malestar generalizado en la ciudadanía, los vecinos han salido a las calles a denunciar públicamente su inconformidad y el nulo actuar tanto del consorcio como de las autoridades gubernamentales para resolver los problemas. Hartos de ser víctimas de una empresa capitalista que sólo le interesa satisfacer su insaciable apetito de dinero a través exorbitantes cobros que no corresponden al servicio que brinda, habitantes de colonias del sur de la ciudad de Puebla han salido a bloquear la 11 Sur a la altura del Mercado Independencia, una de las principales arterias viales. Empero, sus resultados han sido infructíferos.
Aunque el SOAPAP permanece como organismo paraestatal con capacidades jurídicas para supervisar y fiscalizar las acciones de la empresa, también es oficialmente el órgano rector de la misma, es decir, las quejas que los usuarios tengan en contra de la empresa concesionaria, es canalizada al SOAPAP para que éste actúe y resuelva, sin embargo, en la realidad no ha sido así, por lo menos la parte que le corresponde a SOAPAP.
A principios de año, la Asamblea Social del Agua (ASA) ha acusado que la concesionaria Agua de Puebla ha sido deplorable en la administración y dotación del servicio de agua potable y alcantarillado. De acuerdo con Omar Jiménez, asesor jurídico de esa organización, informó que hay una centena de casos en tribunales federales contra abusos de la concesionaria y aseguró que la organización ha documentado el sistemático incumplimiento en el descuento a usuarios de la tercera edad, viudos y discapacitados, y que se han llevado a cabo suspensiones del servicio de agua potable y el drenaje argumentando adeudos pendientes.
No han sido los únicos. Las colonias populares del norte y sur de la Angelópolis, que militan en las filas del Movimiento Antorchista han manifestado en reiteradas ocasiones este problema, más grave aún para ellos que siendo familias socialmente vulnerables, apenas y cuentan con los recursos económicos para salir al día, no obstante, la organización ha hallado la forma de apoyarlos mediante la gestión de pipas de agua. Pero no sólo eso, el Movimiento Antorchista no se conforma con denunciar los males que aquejan a la clase trabajadora, también proponemos soluciones viables y nos convertimos en parte actuante en la aplicación de las mismas. Por ejemplo, le hemos planteado a SOAPAP que en aquellas colonias en las cuales las familias aún no cuentan con la red de agua potable, se nos proporcione el material y nosotros, los propios colonos, haremos el trabajo de instalar la red, obviamente bajo la supervisión de personal calificado. Hemos planteado planes de pago de acuerdo al servicio que reciben las familias y que su débil economía les permita sufragar.
Sin embargo, el problema de raíz no se resolverá si los ciudadanos realizan el trabajo de una empresa que, además de no hacerlo, cobra por ello. Para resolver esta grave situación hace falta un gobierno sensible con los problemas de la gente, que sea capaz de escuchar las dolencias del pueblo y aliviarlas, que no ofrezca soluciones superfluas; de lo contrario, la insensibilidad de las autoridades y el abuso de las empresas encontrarán el malestar de la ciudadanía hasta que ésta busque una válvula de escape.
Ante esta posible realidad, los antorchistas continuaremos demandando, apegados a la ley y haciendo uso de nuestros derechos constitucionales, una respuesta expedita por parte de las autoridades encargadas de atender el desabasto del líquido. ¿Qué no es, a final de cuentas, "Agua de Puebla para todos"?
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