Uno de los problemas más preocupantes para los mexicanos en la actualidad es la deserción escolar; miles de jóvenes se quedan sin cupo en planteles educativos o simplemente no tienen los recursos suficientes para una educación digna y, debido a eso, escogen una de las salidas fáciles y se ponen a trabajar desde pequeños.
En Quintana Roo, los estudiantes de nivel medio superior y superior que abandonan sus estudios representan el 10.4 % y el 13.4 %, respectivamente, cifras muy por encima del promedio nacional de 7.2 %.
Hay muchos estudiantes que trabajan todo el día, incluso en labores domésticas, para solventar los costos de estudiar una carrera profesional: a grandes rasgos, al menos el 30 % del alumnado proviene de familias de muy escasos recursos.
Esto refleja una brecha significativa de más de seis puntos porcentuales, de acuerdo con datos del Sistema Estatal de Información sobre Juventudes.
A ello se suma que 316 mil 741 personas mayores de 15 años se encuentran en rezago educativo en el estado, lo que equivale al 16.5 % de la población. Además, más de 318 mil alumnos abandonaron las aulas; se estima que el 11 % de ellos cursaban el nivel secundaria, según un informe reciente de la Secretaría de Bienestar.
De acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), 91 mil 659 personas no concluyeron los seis años de primaria y alrededor de 42 mil 654 ciudadanos son analfabetas, es decir, no saben leer ni escribir.
El rezago educativo se define como la condición de las personas mayores de 15 años que no han terminado la primaria o secundaria, mientras que el analfabetismo corresponde a quienes superaron la edad escolar sin adquirir la habilidad de leer y escribir.

Lo preocupante es la cantidad de quintanarroenses que permanecen en esta situación, aunado a la falta de infraestructura educativa en numerosos centros escolares, sobre todo en zonas marginadas del estado.
Asimismo, la limitada inversión pública en materia educativa dificulta la enseñanza básica en comunidades apartadas de la capital. El último censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirma que en la entidad existen 1 millón 436 mil habitantes mayores de 15 años, de los cuales 42 mil 654, el 3.2 %, son analfabetas.
María Rosa Ochoa Avila, directora del Patronato de la Universidad del Caribe, señaló que existe la idea general de que los jóvenes que ingresan a las universidades cuentan con los recursos económicos suficientes para concluir sus estudios, pero la realidad es distinta.
En el caso de esta institución en Cancún, explicó que, de cada diez estudiantes, al menos tres viven en condiciones de precariedad que les impiden continuar con su formación.

“Hay muchos estudiantes que trabajan todo el día, incluso en labores domésticas, para solventar los costos de estudiar una carrera profesional, a grandes rasgos, al menos el 30 % del alumnado proviene de familias de muy escasos recursos”, comentó.
Lamentablemente, es sumamente difícil para los jóvenes que navegan en la pobreza llegar a estudios importantes, de alto nivel; para ello se ven obligados a trabajar para costear sus estudios y además para coadyuvar en el sostenimiento del hogar.
Por lo anterior, es evidente que el simple hecho de que miles de jóvenes abandonen sus estudios se convierte para México en un estancamiento para el desarrollo educativo, siendo falso lo que pronuncia la 4T, de que ya nos estábamos igualando a otras naciones del mundo como Dinamarca.
La deserción escolar y el abandono educativo reflejan la falta de acción por parte de las autoridades, a quienes poco o nada les importa que nuestros jóvenes profesionistas garanticen una mejor nación por los tiempos venideros.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario